Jean Françaix

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Una brevísima nota para comentar que el concierto de mis compañeros de “Tahonas Viejas” en homenaje a Jean Françaix ha sido espléndido. Reconozco que es casi aburrido decirlo, pero la culpa es de ellos: siempre tocan mucho mejor de lo que cualquiera tendría derecho a esperar. Como ha dicho, con todas las letras, Claude Françaix, la hija del compositor. Pronto subiré vídeos.

Pero hoy me gustaría centrarme en la figura de Claude, la hija del homenajeado. Pianista, pero su conocimiento de la obra del padre, por lo que he podido oír se extiende a la más ínfima semicorchea de cualquier combinación instrumental de su padre. Digna y encantadora hija de un gran padre.

Carta abierta al conservatorio “Tahonas Viejas”

Nota previa.

El presente artículo se pensó, en principio, como escrito para ser leído en la sección de “Ruegos y preguntas”, de algún claustro del Conservatorio “Tahonas Viejas”. La reciente arbitrariedad sobre qué escritos pueden ser leídos y qué temáticas aludidas en los claustros, me lleva a preferir exponer mi opinión en forma pública, en un espacio que pago yo y en el que por ende no tengo cortapisas. Lo lamento puesto que soy de la opinión de que los temas de carácter interno deberían ser resueltos en forma interna, pero para eso hace falta la voluntad de dialogar.

Queridos compañeros:

Muchos de vosotros sabéis que nunca he ocultado mi orgullo y mi alegría por pertenecer a lo que hasta ahora venía siendo un centro lleno de buenos profesionales, con un trato cordial entre ellos, un enorme interés por los alumnos (que, en consecuencia, resultan ser a veces excepcionales) y unas ganas tremendas de hacer música. Ese ambiente se está deteriorando a una velocidad de escalofrío, y quisiera aportar mi humilde esfuerzo para evitarlo.

No voy a aludir a circunstancias concretas, en parte porque estoy aireando este tema de forma muy pública, pero sobre todo porque tengo la sensación de qué tratadas de otra forma hubiera podido llegarse a una solución más satisfactoria, o, como mínimo, menos contestada.

¿Qué es un Conservatorio?

La respuesta burocrática

Un conservatorio es un sitio al que vamos a realizar un trabajo por el que se nos paga, a cumplir un horario y a no vulnerar la ley. Para asegurarnos de este último punto es buena idea que todo tema, trámite o discusión que no esté recogido de forma específica en las leyes vigentes sea obviado como no perteneciente a las funciones asignadas a cada organismo específico.

La respuesta pedagógica

Un conservatorio es un sitio al que asistimos para intentar despertar en nuestros alumnos interés y entusiasmo por la música, procurando que los enseñandos vayan logrando una autonomía cada vez mayor con respecto a los profesores. El necesario respeto a la individualidad de cada persona nos lleva a escuchar distintas interpretaciones, sean estas musicales o no. Y no olvidemos jamás el impresionante título que da Boulez a un artículo sobre Messiaen, su maestro: “La omnipotencia del ejemplo”. En efecto, que los alumnos descubran que sus profesores son músicos en activo, que todo el laborioso proceso de aprendizaje lleva a resultados útiles es con frecuencia una herramienta más poderosa que cualquier cantidad de clases.

Insistiendo en el tema del respeto a la individualidad puede afirmarse que hasta las leyes la recogen en varias formas, que abarcan desde la muy tópica expresión “atención a la diversidad” hasta los intentos porque cada centro tenga asignaturas que le sean propias y definan su identidad.

Pues la identidad de un centro reposa de manera específica en la interacción entre sus profesores, y cómo se manifiesta con respecto a los alumnos. Un conjunto distinto de profesores va a dar un resultado distinto, quizá no peor, pero ciertamente diferente. Un Conservatorio consciente de sus señas de identidad hará por potenciarlas y mantenerlas, en ningún caso por suprimirlas. Un centro de enseñanza en que la actitud institucional resulte excesivamente legalista y burocrática es un centro que será intercambiable por cualquier otro. Y un centro en el que, ciertamente, estaremos lejos de obtener los mejores resultados posibles para el alumno.

La situación actual del Centro

Llamar “convulso” al actual estado de las cosas en “Tahonas Viejas” es usar una expresión excesivamente aséptica. “Discusión continua”, “mal ambiente” y a veces “pelea de perros callejeros” son otros circunloquios que pueden haber llegado a la mente de quien haya vivido los acontecimientos recientes.

Como dije, no voy a aludir a circunstancias concretas. Ha habido, sin duda, decisiones injustas, que pueden o no haberse tomado de manera equivocada. La discusión de tales acontecimientos no va, por el momento, a conducir a ninguna solución útil, pero puede sin duda realizar dos servicios de enorme importancia:

  1. Va a permitir conocer la opinión de los diversos profesores sobre el tema, dejando así que nadie se sienta atacado en su derecho a la libre expresión.
  2. Y va a lograr que se llegue a conclusiones sobre si lo sucedido ha sido o no fruto de un error de interpretación. Esto redundaría en que dicho posible error no se reprodujera en futuros cursos. Podría, además, ser la semilla a partir de la cual se procurase paliar, compensar o resolver esa equivocación en próximas ocasiones.

Lanzo pues mi primera propuesta, que está destinada a los oídos de la actual directiva: os ruego que abandonéis la costumbre de decidir de qué temas se puede hablar y quién puede hacerlo. Sería además una muestra de cortesía que no abandonarais el Claustro cuando según vuestro criterio los temas están suficientemente discutidos o no os parecen pertinentes. Una actitud así a principios de este curso hubiera evitado en buena medida la reciente crispación. Su ausencia, sumada a un trato diferente (sólo hablo del Claustro, que es lo que veo) a distintos profesores, tales como llamar al orden a algunos y no a otros, redunda en una ira soterrada que sólo puede ir en aumento. Temo que a estas alturas la adopción de tal medida no sea suficiente si no va acompañada de una declaración explícita de que es actitud que piensa mantenerse en el futuro, o del rechazo del cargo directivo si no abandonáis ese proceder. Un cargo directivo no implica sólo privilegios, poder decisorio y gobierno del centro. Se asume también una responsabilidad sobre el ambiente y funcionamiento del mismo y sobre el mantenimiento de sus señas de identidad.

Mi segunda propuesta va dirigida al conjunto de mis compañeros, de quienes tantas veces he tenido ocasión de estar orgulloso. Os ruego que mantengáis la cortesía en el claustro y fuera de él. Una palabra destemplada, fruto quizá de una indignación comprensible, calienta un ambiente que ya está próximo a la ebullición. Es bueno pensar que otras personas pueden tener puntos de vista diferentes sin que ello sea debido a mala fe o intereses personales. La división del conservatorio en bandos sólo conduce al rechazo general de lo que opinan los contrarios (que pueden a veces no estar equivocados) o a la aceptación general del ideario de los propios (que puede no ser uniformemente acertado). Si como músicos a veces no estamos de acuerdo en algo sencillo como un tempo, y es buena la discusión sobre ese tema para alcanzar una gran interpretación, cuanto más necesario será esto sobre temas de mayor complejidad y que hemos estudiado menos.

Me despido disculpándome por el atrevimiento de daros consejos sobre comportamientos adecuados. Y con el recordatorio de que somos músicos, en general muy buenos músicos. Hagamos gala de ello y no nos convirtamos en burócratas chupatintas, que se nos daría bastante peor.

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Enrique Blanco Rodríguez: miembro del Claustro del Conservatorio Profesional de Música de Salamanca

Agudeza y Clave de Ingenio: audio mejorado

Hola a todos. Acabo de subir a YouTube un vídeo de alta resolución con el estreno de “Agudeza y Clave de Ingenio”, con la imagen tonada en el momento y la música grabada con micros de buena calidad. La sincronización no es perfecta, puesto que soy un humilde músico, no un retocador de vídeos, pero el audio merece la pena.

Agudeza y clave de ingenio (2012) [12′] . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Enrique BLANCO

(*1963)

Alicia Garrudo Álamo, flauta

Román Álvarez Mayor, oboe

Carmen Domínguez Antón, clarinete

Ángel Balaguer Gasch, violín

Eva Sánchez Platero, violoncello

Alfonso Sebastián Alegre, clave

Raúl Ramos Blázquez, dirección

ENRIQUE BLANCO. Agudeza y clave de ingenio

Alfonso Sebastián, dedicatario de este concierto, comparte en su muro de Facebook, día sí día también, definiciones del Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias. Dicho así parecerá quizá una publicación seca y académica. Hace falta el ingenio de Alfonso y el resto de sus contertulios para que se convierta en el travieso y risueño espacio que suele ser. Puestos a escribir un concierto para él, parecía obvio hacer referencia a Covarrubias, pero el caso es que algo no me acababa de encajar: el mundo hispano de la época de Covarrubias no se caracteriza por una retórica clásica. Hizo falta que tropezara con la Agudeza y arte de ingenio de Baltasar Gracián para que me diera cuenta de que el ingenio chispeante, el malabarismo de conceptos, la brillantez, son mucho más afines a nuestro país que las prácticas clásicas. Y si a eso vamos, sospecho que también a Alfonso. Quizá lo que más me atrae de pensar en agudeza es que, por lo menos en la versión de Gracián, es retórica que responde a una práctica previa y no a una serie de reglas prefijadas. Mi primera intención fue escribir una obra en que el clavecinista se reconociera. Hubiera sido fácil escribir una falsificación del mundo barroco. Más difícil y satisfactorio hubiera sido un replanteamiento del barroco como el que pueden haber hecho, por ejemplo, Stravinsky o Hindemith. Pero ninguna de éstas ha sido la forma elegida: He intentado partir del clavecinista. El instrumento, o lo que creo saber de él y del que lo maneja, me han dado las pautas. Poco a poco me fui metiendo en un mundo contrafactual propio, un lugar en el que Bach y Debussy, yendo a visitar a Takemitsu, hablarían de las últimas obras de Ligeti y de cómo no deja de ser interesante lo último que Couperin ha publicado para clave. Escribo desde el que ha sido mi trasmundo barroco. En este camino he sentido afinidad por algunas voces: bienvenidas sean, pues todas me son muy queridas. Disfruté ese trasmundo. Posiblemente vuelva a él, y, en todo caso, os doy la bienvenida al mismo.

Entrevista en el canal 8

Aquí os presento una entrevista que nos hicieron ayer, 14 de febrero de 2012 a Alicia Garrudo Álamo y a mí sobre el IX ciclo de músicas  de los siglos XX y XXI en el conservatorio Tahonas Viejas. Cosas más o menos comentables:

  1. La entrevistadora (Ana Sánchez White), estupenda, por cierto ha presentado el ciclo con el nombre Tahonas Viejas, Músicas Nuevas, el mismo nombre que quería yo proponer para el año siguiente y sucesivos: un presagio, seguro.
  2. De verdad, no siempre repito de forma insistente la palabra “extraordinariamente”. Cosa de los focos, supongo (cegadores) porque no me sentí particularmente nervioso.
  3. Me quedé con ganas de echar alguna flor más a mis compañeros, que bien la merecen, y al conservatorio, pero no era el sitio ni el momento.
  4. Y, casi lo mismo. Me hubiera gustado hablar de MÍ música, pero tampoco era ocasión

Aprovecho la ocasión para agradecer la cortesía y profesionalidad de toda la gente del Canal 8, desde la camarista que vino al conservatorio, a la entrevistadora, que no ha tardado nada en facilitarnos esta copia, y nos trató con la mayor gentileza.

Presentación de “Tahonas Viejas, Músicas Nuevas”

 

Quiero presentaros la nueva web y el canal de YouTube de lo que hemos dado en llamar “Tahonas Viejas, Músicas Nuevas”. Ya han aparecido por aquí artículos sobre los “Ciclos de Músicas de los Siglos XX y XXI del conservatorio Tahonas Viejas” números VII, VIII y IX.

 

Sobre el título, hemos querido que haya algún elemento que diera mayor continuidad a los diversos ciclos ¡y que fuera más breve! Sobre web y canal, era necesario tener un espacio en que plasmar lo que poco a poco, tirón a tirón, esfuerzo a esfuerzo, se ha ido consiguiendo. Es una apuesta por la continuidad, una demostración de la confianza que tenemos en que seguiremos haciendo estos conciertos durante mucho tiempo (el nombre sería igualmente válido en el siglo XXII, aunque, de momento, no aspiramos a tanto).

 

En web y canal podéis esperar que vayan apareciendo informaciones sobre los conciertos, vídeos de los mismos, algún documento de otras ediciones… Básicamente, lo que vaya pasando por las fértiles mentes de mis compañeros (y de la mía).

 

Como figura anómala dentro de este tipo de ciclos (los compositores siempre vamos de invitados, o asistimos a algún ensayo o algo así, nunca somos miembros de pleno derecho como sí ocurre en Tahonas) quiero, una vez más manifestar lo inmensamente contento que estoy de formar parte de un grupo de tales musicazos. Y lo bien que me lo paso en los conciertos, haya o no obras mías en ellos.

 

Deseo a todos mis compañeros una larga andadura. Y a vosotros, que disfrutéis de la misma.

IX ciclo de músicas de los siglos XX y XXI en el Conservatorio “Tahonas Viejas”, de Salamanca

Por alguna razón el cartel se aclara al pasar al blog. Para verlo tal y como es abrid el gráfico en una ventana nueva. Además, saldrá así más grande.

Tahonas Viejas: Ensayo general



Mi obra, Tahonas Viejas. Se interpretó el 11 de junio de 2010 en El Conservatorio Profesional de Música de Salamanca, con asistencia de 384 niños del Colegio “Santa Catalina”. Director: Raúl Ramos; Flauta; Alicia Garrudo; Oboe: Román Álvarez; Clarinete: José Vicente Castillo; Saxofón: Rafael Gómez; Piano: María Orejana; Violín: Diana Domínguez; Violoncello: Eva Sánchez; Autor: Enrique Blanco. En breve haremos en el conservatorio una versión con mejor audio y más cámaras de cómo sonó esa misma noche en el estreno, pero no me resisto a que podáis irlo viendo ya. Recomiendo usar la versión más grande que admita vuestra pantalla.