Diferencias sobre “Cumpleaños Feliz” (y 4— Ciclo moderno)

Índice general de la serie
Ciclo I: Barroco
Ciclo II: Clásico
Ciclo III: Romántico
Ciclo IV: Moderno

La obra

Para los que comencéis leyendo el artículo sin conocer el primero, vuelvo a poner el vídeo completo. Se trata, como ya dije, de un juego de variaciones que imitan varios estilos históricos.

Ciclo Moderno

Preliminares

Por una variedad de razones, este ciclo es distinto del resto de variaciones.

En primer lugar, hablemos del título general: ciclo moderno. Personalmente me parece bochornoso seguir hablando de música contemporánea para algunos estilos y tipos de obra que han cumplido ya holgadamente el siglo. Por otro lado, defiendo que el siglo XX y lo que va del XXI han resultado uno de los periodos más fructíferos y estimulantes de la historia de la música occidental. La multiplicidad de lenguajes de la época hubiera dado lugar ella sola a unas variaciones mucho más largas que estas.

En segundo lugar, quiero resaltar que en las diferencias de este ciclo he querido resaltar sobre todo la parte pedagógica. Algún estilo sigue teniendo bastante existencia real como para que me sienta cómodo haciendo una parodia. Hubiera sido más tentador realizar obras completas y serias, lo que se saldría de las intenciones del conjunto de la obra. A menudo, en lugar de realizar la variación he dejado la cosa en una mera sugerencia del tema.

Diferencia XII: Rusia

A finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, entran en juego en la música occidental países y culturas que hasta el momento habían tenido muy poca presencia. A veces se atribuye esta circunstancia a los Nacionalismos, pero quizá sea al menos igual de cierto atribuirlo a un gusto por sonoridades que hacía tiempo que no se oían.

Mussorgsky es uno de los compositores que con mayor claridad comienza a introducir estos elemento “exóticos” en su música. Esta pieza es una variación ornamental, en modo frigio, sobre el “cumpleaños feliz”, muy claramente modelada sobre Bydlo” (el Buey), de los “Cuadros para una exposición”.

Sobre el vídeo debo decir que, como la imaginería de los bueyes no me resulta demasiado atractiva, he incidido bastante en imágenes sobre la bruja Baba Yaga, del folklore popular ruso.

Diferencia XIII: Francia


Lejos de mi pensar o decir que hay tipos de música que convienen más a unos u otros países. Sin embargo no es posible ignorar que la música francesa ha relumbrado con especial brillo en los periodos históricos en que prima la belleza armónica. Muchos profesores de armonía tenemos la tendencia a hablar de “armonías francesas” para referirnos a acordes especialmente atractivas.

En este caso he empleado el modo dórico y algunos de los aspectos más sencillos de armonía y textura de los comienzos del impresionismo. Poco más que acordes tradicionales con séptimas y/o notas añadidas. Como pieza su mayor interés puede ser como ejemplo para los alumnos que empiezan a buscar una expansión de su lenguaje armónico pero pretenden basarse en acordes tonaloides. Sería recomendable también que conocieran algo de las llamadas “armonías de mixtura”.

Diferencia XIV: The New World

La música estadounidense irrumpió con fuerza a primeros del XX en el conjunto de la música occidental. Su sencillez y vigor rítmico, la muy atractiva armonía jazzística, el valor (como diría Duke Ellington) de ser sencillo, le dieron enorme popularidad e influencia en gran número de obras. A día de hoy, quizá sea justo decir que algunas de aquellas influencias han resultado más bien de poca profundidad (es preferible escuchar jazz que imitar jazz), si bien otras han sido de gran importancia.

Diferencia XV: Monsieur Claude

Ésta puede fácilmente haber sido la variación que me ha resultado más problemático escribir de todo el ciclo. Mi amor por Debussy es profundo e inagotable. Introducirle en la obra era una necesidad. El caso es que comencé la variación y cuando me quise dar cuenta llevaba unos cincuenta compases (un número totalmente excesivo para una pieza como esta) y proyectos para añadir otros tantos. Acabó imperando la sensatez y comencé de nuevo, con una pieza en tonos enteros, grandemente basada en Voiles”  de los preludios para piano.

La estructura de “Voiles”, enormemente más sencilla e ingeniosa de lo que parece a primera vista, resulta veces difícil de comprender para los alumnos más jóvenes que no estén acostumbrados a reconocer temas. Mi pieza puede servir de primer estímulo, si se desea. Al igual que la de Debussy, se trata de la superposición de dos temas: comenzamos con una versión ornamentada de la cabeza de “cumpleaños feliz”, balo la que va a aparecer dos veces la cabeza de “es un muchacho excelente”.  Terminamos de nuevo con la cabeza del “cumpleaños”.

Diferencia XVI: Igor & Béla

Más amores de juventud: Bartók y Stravinky son dos autores ante cuya tremenda energía (lo que últimamente viene dándose en llamar impulso cinético) es imposible resistirse. Hubiera sido muy fácil que cayera en el mismo problema que comenté en la variación anterior, pero me resistí a tiempo. El acorde básico de la primera parte de la variacion es el llamado “Acorde Petruchska” (Dos acordes mayores superpuestos, con fundamentales a distancia de tritono), transportado varias veces. A su alrededor se desenvuelve un ínfimo desarrollo (hacer justicia a ambos compositores hubiera llevado una pieza bastante más larga que esta) sobre la cabeza del tema. Terminamos con una muy bartokiana mixtura acordal (ver arriba).

Diferencia XVII: Cromática

Poquísimo cabe decir de esta variación, más allá de que usa el cromatismo libremente. Los intervalos correspondientes a la escala mayor del tema han sido sustitidos por el número equivalente de semitonos. El tema, creo, se reconoce con facilidad.

Diferencia XVIII: El héroe octatónico

La escala octatónica, conocida también, según el contexto, como modo II de Messiaen ha tenido una enorme repercusión a lo largo del XX, y aún sigue organizando más músicas de las que se cree. En este caso he elegido realizar el tema en acordes triádicos paralelos, aprovechando la sonoridad heróica que es característica de este modo. En el vídeo aparecen algunos héroes convencionales y otros que me resultan más afines.

Es quizá pertinente dejar claro que esta variación ni tiene ni pretende tener relación algna con la música de Messiaen. Él hubiera sido infinitamente más sutil en lo rítmico y lo armónico. Tanto que descarté imitarle: él jamás hubiese usado este tema.

Diferencia XIX:Minimalismo Pop

El minimalismo es quizá uno de los estilos recientes de imitación más sencilla. En este caso, siguiendo técnicas de Glass y Nyman, realizo una fácil transposición del “cumpleaños feliz” al modo eolio.

Palabras finales

Sobre todo en estilos recientes echo de menos técnicas y escuelas de una enorme importancia. A muchas, no les iba el tema. A otras les tengo tal respeto que soy incapaz de usarlas con intención meramente pedagógica. Quien se extrañe de la ausencia de serialismo, Ligeti, Stockhausen, Lutoslawski, descanse sabiendo que yo también los añoro, y a muchos otros. S i alguna vez vuelvo a meterme en este tipo de empresa. quizá sea sólo imitando estilos del XX, con un tema que resulte más versátil. A todos, gracias por acompañarme, y espero que os hayáis divertido.

Diferencias sobre “Cumpleaños Feliz” (3— Ciclo romántico)

Índice general de la serie
Ciclo I: Barroco
Ciclo II: Clásico
Ciclo III: Romántico
Ciclo IV: Moderno

La obra

Para los que comencéis leyendo el artículo sin conocer el primero, vuelvo a poner el vídeo completo. Se trata, como ya dije, de un juego de variaciones que imitan varios estilos históricos.

Ciclo Romántico

Diferencia VIII: Cumpleaños patético


¿Es Beethoven el último clásico, o el primer romántico? ¿O acaso su vida comenzó en el clasicismo y terminó en el romanticismo? Esta discusión, eterna, me parece poco fructífera, salvo quizá para indicar lo poco útiles que resultan a veces las etiquetas. En este caso, sin embargo, y ateniéndome tan solo a su escritura pianística, bien distinta de la de Mozart o Haydn, voy a juntarle con los románticos, que se sentirán agradecidos de tan buena compañía.

En este caso nos encontramos con una simple parodia del comienzo de la “Sonata patética”. Puede ser útil en el aula (depende de qué tipo de materia estéis impartiendo) comparar el uso de registros y número de voces de los acordes con cualquiera de las variaciones clásicas. Una forma como otra de explicar los famosos “efectos orquestales” de Beethoven en el piano.

Diferencia IX: Relaciones mediánticas


Entre las diferencias más destacables entre romanticismo y estilos anteriores está la del uso de nuevos tipos de relación entre acordes y tonalidades. En efecto, las relaciones mediánticas (relacionar acordes cuyas fundamentales estén a distancia de tercera, estén o no en la misma tonalidad; o tonalidades a distancia de tercera, estén o no emparentadas), son algo que no se empleaba prácticamente nunca en estilos anteriores. El resultado es absolutamente característico y definitorio.

Esta variación está vagamente modelada sobre la variación IX de las maravillosas “Variaciones sobre un tema de Haendel”, de Brahms. Aunque, por bien de posibles alumnos de armonía, con los acordes más claros, a pesar de que musicalmente hubiera sido preferible, como hace Brahms, usar una textura algo más contrapuntística.

En esta variación, como en todo el ciclo romántico, es de las que más se hubiera agradecido menos mecanicidad en la interpretación del MIDI.

Diferencia X: Brahmsiana

La sombra de Brahms planea bienvenidamente sobre todas estas variaciones (no ha faltado quien, por ejemplo, detecte su sonorif¡dad en la diferencia III). ¿Por qué entonces dedicarle una? Pues, sencillamente, como homenaje a una de sus características de las que menos se habla: su capacidad de hacer obras con un enorme deje popular. El tema se presta muy mal, para mi desgracia, a algunas de las técnicas más queridas por el bonachón compositor. Va en cambio muy bien para hacer una de esa especie de premoniciones del tango que no son infrecuentes en su obra (escuchad bien la sinfonía IV, o muchas de las variaciones anteriormente aludidas). Si la sonoridad no es la más característica del Brahms serio, sí lo es su desparpajo. Si vuelve a darme por hacer unas variaciones historicistas, haré por escoger un tema que me permita lucir las técnicas brahmsianas, que lo voy a disfrutar mucho, tanto en lo pianístico como en lo armónico.

En todo caso, sobre una de las observaciones que se me han hecho sobre el acompañamiento, y su aparente rareza por la síncopa de semicorcheas, puedo aducir la variación V de las anteriormente citadas.

Diferencia XI: Chopineando

Chopin era un reto necesario para el ciclo romántico. Pero el tema le va bien poco. La enorme creatividad armónica de la que hace gala el polaco, venga o no de un sentido de lo pianísticamente tocable, casa mal con un tema tan sencillo.

Se me ocurrió pues tirar de puro virtuosismo y de uno de los mayores caballos de batalla del piano romántico: el tres contra dos, todo un presagio de la polirritmia de años posteriores, y una consecuencia de la lucha por el legato de la que hablé en el artículo anterior.

Estamos, para quien no resulte obvio, parodiando la célebre Fantasía Impromptu Op. 66. Y de nuevo, algo menos de mecanicidad en la interpretación hubiera sido bien recibida.

En breve subiré artículos sobre el ciclo moderno de las mismas variaciones.

Diferencias sobre “Cumpleaños Feliz” (2— Ciclo clásico)

Índice general de la serie
Ciclo I: Barroco
Ciclo II: Clásico
Ciclo III: Romántico
Ciclo IV: Moderno

La obra

Para los que comencéis leyendo el artículo sin conocer el previo, vuelvo a poner el vídeo completo. Se trata, como ya dije, de un juego de variaciones que imitan varios estilos históricos.

Ciclo Clásico

Diferencia V: Bajo de Alberti


El bajo de Alberti (arpegio disjunto de un acorde) es uno de los grandes caballos de batalla del piano clásico. Domenico Alberti, de quien recibe el nombre, fue uno de los escasos compositores con situación económica acomodada que en el mundo han sido. Tenía la costumbre de acompañarse con esta técnica, y de ahí recibe el nombre. Los profesionales de su época solían decir de él que era una suerte que no fuera profesional, dado lo bien que se acompañaba, porque les hubiera hecho demasiada competencia.

La importancia del bajo de Alberti en el piano se debe a que es el primer intento sólido de lograr, por medio de resonancias, un legato más notable en el piano. Eso explica su enorme popularidad y uso.

Idea para profesores: si disponéis de un piano en el aula (uno de verdad, no uno eléctrico), podéis demostrar a los alumnos como el bajo de Alberti potencia el legato de la siguiente manera: pulsad y mantened pulsado por ejemplo un do. Dejad que se vaya apagando y tocad por debajo do/sol/mi/sol. Haced observar a los alumnos cómo se ha resuscitado el sonido del do inicial. Hacedlo varias veces, empleando también do/la/fa/la.

En esta variación, sobre el bajo de Alberti aparece dos veces el tema, la segunda con algunas ornamentaciones rápidas y en forte.

Un problema compositivo interesante fue el final. La cadencia expandida (varios intentos frustrados de cadencia, frecuentemente repetidos por parejas, que aportan enorme fuerza a la cadencia final) es una parte tan importante de las obras clásicas que hubiera sido muy poco fiel al estilo no aportar una. Pero una cadencia de tal magnitud hubiera fácilmente provocado un final contundente que hubiera hecho imposible continuar las variaciones. Mi solución ha sido contraintuitiva: he aportado una cadencia poderosísima, tanto que lo normal hubiera sido compensar la tensión acumulada por medio de una segunda cadencia más suave (una plagal, típicamente). Al no proporcionar ésta última, el oído admite bien la continuación.

Diferencia VI: Cruce de manos

El cruce de manos en el teclado no es en absoluto una novedad del Clasicismo. Scarlatti, por ejemplo, era aficionado a este fácil virtuosismo. Sin embargo en el piano tiene algunas características únicas.

En este caso lo más notable es la percepción de tres planos (bajo, acompañamiento, melodía) en la música.

Igual que antes, la melodía se repite dos veces, en piano y en forte. También aquí una mucho más leve cadencia expandida.

Esta pieza está modelada sobre la variación 4 de la sonata KV 331 de Mozart.

Diferencia VII: il minore

El modo menor, mucho menos estable que el moda mayor, es relativamente poco usado por los compositores clásicos (por ejemplo, de las 104 sinfonías de Haydn, sólo 11 están en menor). Las razones para ello se deben, con toda probabilidad, a la gran polarización tonal que se lleva a cabo en la época, que permite que el desarrollo alcance una proporciones jamás vistas hasta el momento.

No es, sin embargo, raro que aparezca dentro de una variaciones, normalmente como forma de proporcionar estabilidad y brillo a la variación siguiente. En este mismo sentido lo he empleado, y por tanto no he usado cadencia expandida.

De nuevo dos repeticiones, la segunda en forte y en octavas (no tan típicas en el pianismo clásico como en épocas posteriores) Y de nuevo, uso del bajo de Alberti. Esta pieza está modelada sobre la variación III de la misma sonata citada antes.

Termino confesando mi frustración porque el tema, de corte tan simétrico, no me permitía hacer una variación a la Haydn, compositor de cuyo vigor rítmico y armónico y su gran astucia compositiva se habla menos de lo que merece.

En breve subiré artículos sobre los ciclos romántico y moderno de las mismas variaciones.

Descubierta una nueva obra de Mozart

Recientemente se ha descubierto una nueva obra de Mozart, escrita cuando tenía once años.

Aquí podéis descargar la partitura, y aquí debajo, escuchar el reestreno mundial, a cargo del pianista Florian Birska, tocando en un pianoforte de la familia Mozart.

La composición de 84 compases y apenas unos tres minutos fue descubierta a principios de marzo en un golpe de suerte por la musicóloga Hildegard Herrmann-Schneider en un manuscrito de 160 páginas, en un desván del Tirol.

Respeto reverencial

Me llama bastante la atención que Yaya Ceravieja, Daniel Roca y Javier Guijarro, en sus artículos de presentación en este blog, manifiesten un gusto por Bach bastante menor que el mío… … y que lo hagan con cierta culpabilidad. Lo primero, y es obvio, si quisiera que nadie me llevara la contraria, no invitaría a escribir aquí a nadie. Pero creo que es mucho más interesante lo que voy a decir ahora.

Aborrezco el respeto reverencial a los compositores. Creo que limita seriamente el conocimiento y disfrute que se puede llegar a tener de ellos. Me aterra asistir a un concierto en que se interprete, por ejemplo, alguna de las “Casaciones” (piezas casi idénticas a la suite) de Mozart y que la gente las escuche con los ojos cerrados y casi atemorizada. Las cartas de Mozart revelan que despreciaba esas piezas, que sufrió escribiéndolas (se hicieron para amenizar cenas) y que no le gustaban nada. El respeto automático a Mozart nos impide justipreciar sus obras: las tiene mejores y peores. Y es realmente injusto poner en el mismo saco obritas fáciles sin consecuencias que algunas de sus más profundas piezas. Él mismo sería el primero en protestar.

¿Qué decir de Bach? Por necesidades profesionales, todos los años enseño a imitar algún tipo de sus piezas. Y casi no puedo poner ejemplos. Los alumnos se intimidan “Jamás llegaré a hacer esto tan bien como Bach”. De nuevo: Bach hacía cosas mejores y peores, más fáciles y más difíciles. Hacer, por ejemplo, un coral vocal tan perfecto como los suyos, está al alcance de cualquiera. Y no es desprecio a Bach decirlo. Es, por el contrario, respeto y conocimiento. El Kantor empleaba los corales como primeros ejercicios de composición, no los consideraba difíciles. Pero si ponemos en el mismo saco un humilde coral de diez compases y la gran fuga en sol menor, no estamos apreciando al compositor.

No, no tengamos devoción sacra por los compositores. Disfrutémoslos, amémoslos, seamos amigos suyos. Es mejor para ellos y para nosotros.

Trinkkanon

Reconozcámoslo. Para cantar en los bares, nosotros usamos el Asturias, patria querida. Nos pongamos como nos pongamos, nunca será lo mismo que tener un canon de Mozart con el que amenizar unas bebidas. Y un canon, por lo demás, magnífico.

Amigos, bebamos – y con valor una lanza rompamos!

¡Que viva el vino, que viva el amor! ¡Vaciemos nuestras copas por ello!
¿Pero qué se puede celebrar con vosotros – ahí sentados como pasmarotes?
¡Que viva! ¡Gritad! Gritad, que viva! Gritad, gritad, gritad!
¿Os habéis quedado mudos como un bacalao? (bis)
Entonces, ¡gritad, gritad, gritad! So burros, no seáis tan bobos.
¡Que viva el amor y el vino! ¿Qué puede haber en el mundo más divino?
¡Viva, viva, viva – que viva!

Descarga la partitura
Y, aquí, una versión un poco “domesticada” del canon. He visto a alemanes cantándola, jarra de cerveza en mano y no sabría decir si era más sorprendente la velocidad a la que bebían o a la que cantaban. De respirar, mejor no hablamos.