Nyx, para flauta y guitarra. Enrique Blanco

La noche, de William-Adolphe Bouguereau

Nyx

Nyx, o Nix, o Nicte o Noche es la diosa griega de la noche. Según el mitólogo o autor clásico que la trate equivale a la oscuridad primordial que contiene el germen del universo entero antes de su creación o se reduce a papeles bastante menos lucidos, según el grado de alejamiento del matriarcado de la fuente del mito. Resulta atractiva la idea de una vasta potencia de material aún increado.

 

Nyx es recurrente en los temás órficos (no en vano es madre de Morfeo). Se asocia también a algunas de las manifestaciones más violentas de las creencias griegas, como Euménides, ménades, Hécate, etc… Pero sobre mi visión de la mitología hablaré después.

 

La obra está dedicada a las espléndidas intérpretes Alicia Garrudo Álamo y Pilar Abril Crusellas, que espero que la estrenen. Se divide en seis escenas que se tocan sin interrupción:

 

  1. Ménade
  2. Éremos
  3. Rito
  4. Ley de noche profunda
  5. Evohé
  6. Puerta de marfil

 

Midi

Creo que me equivoco poco si digo que los más de los compositores tenemos una relación de amor-odio con el MIDI. La mía en este caso es de odio semiprofundo. No sólo los timbres son poco realistas (los sonidos inhabituales no existen, los estentóreos agudos de la flauta quedan pianísimo, la guitarra queda muy pobre, no es tan dura ni tan dulce como puede llegar a ser, etc…) sino que la flexibilidad de tiempo que pido con frecuencia brilla por su ausencia. Lo que en el MIDI queda a veces muy parado, sé que será en algunos casos muy emocionante con instrumentos reales.

Mitologías

Supongo que para los lectores de Robert Graves en particular no es ningún misterio el hermoso mito de la Diosa Triple. Hace mucho tiempo que pienso que los mitos son más importantes para nosotros de lo que parece. Voy a citar a Neal Stephenson, que, hablando del mito de Atenea se explica con enorme eficacia en su novela Criptonomicón:

—¿Y tiene esto, pregunto otra vez, alguna relación con Atenea? —Si piensas en los dioses griegos como seres sobrenaturales reales que vivían en el monte Olimpo, no. Pero si los consideras como la misma clase de entidades que la Representación Root, es decir, un patrón de actividad neurológica que la mente emplea para representar cosas que ve, o cree ver, en el mundo exterior, entonces sí. De pront

o, los dioses griegos pueden ser tan interesantes e importantes como la gente real. ¿Por qué? Porque, de la misma forma que algún día puede que encuentres a otra persona con su propia Representación Root, si mantuvieses una conversación con una persona de la Grecia clásica, y él empezase a hablar de Zeus, tú podrías, una vez que te hubieses sobrepuesto a tu sensación inicial de superioridad, descubrir que tienes algunas representaciones mentales en tu cabeza que, aunque no las llamabas Zeus ni las representabas como enormes y peludos hijos de Titán que se dedicaban a lanzar rayos, sin embargo han sido generadas como resultado de las interacciones con entidades del mundo exterior que son las mismas que hicieron que la Representación Zeus apareciese en la mente griega. Y aquí podríamos hablar durante un rato de la Caverna de Platón, el robot de cocina de las metáforas, ¡corta!, ¡pica!
—En la que —dice Randy— las verdaderas entidades del mundo real son las cosas reales y tridimensionales que proyectan las sombras el griego ese y yo somos los desdichados encadenados que miramos las sombras de esas cosas sobre las paredes, y se da la circunstancia que la forma de la pared que yo tengo delante es diferente de la forma de la pared frente al griego…
—… de tal suerte que una sombra proyectada sobre tu pared adoptará una forma diferente a la misma sombra proyectada sobre su pared, donde las diferentes formas de las paredes son digamos la visión científica moderna frente a la antigua visión pagana. —Sí. Ésa es la metáfora de la Caverna de Platón. En ese mismo instante, un guardia chistoso, en el pasillo, le da a un interruptor y apaga todas las luces. Ahora, la única luz viene del salvapantallas del ordenador de Randy, que está ejecutando la animación de unas galaxias en colisión.
—Creo que podemos estipular que la pared frente a ti, Randy, es considerablemente más plana y lisa, es decir, por lo general ofrece una sombra mucho más precisa que su pared, y sin embargo está claro que él sigue siendo capaz de ver las mismas sombras y probablemente extraer conclusiones sobre la forma de los objetos que las proyectan. —Vale. Así que la Atenea a la que honras en tu medallón no es un ser sobrenatural… —… que vive en una montaña de Grecia, etcétera, sino más bien cualquier entidad, patrón, tendencia o lo que sea que, cuando la percibían los antiguos habitantes de Grecia, y era filtrada por su maquinaria perceptiva y su visión pagana, producía la representación mental interna que ellos denominaban Atenea. La distinción es muy importante porque Atenea-la-tía-sobrenatural-con-el-casco evidentemente no existe, pero «Atenea» la generadora-externa-de-la-representación-interna-que-los-antiguos-griegos-llamaban-Atenea debe haber existido entonces, o la representación interna no se hubiese producido jamás, y si existía en esa época, entonces es muy probable que exista ahora, y si eso es así, cualquier idea que los antiguos griegos (quienes aunque en muchos aspectos eran unos gilipollas, eran personas terriblemente inteligentes) tuviesen sobre ella probablemente siga siendo válida. —

No es la primera vez que trabajo sobre mitos ni sobre la Triple Diosa. En su momento escribí una obra para cada uno de sus tres aspectos (Kalí, Ratri, Inanna fueron los títulos de las obras). Y tengo el proyecto de si alguna vez dispongo de una orquesta hacer una obra más al respecto.

En todo caso han pasado más de veinte años de las obras aludidas: he tenido curiosidad por ver qué tengo ahora en la cabeza sobre los mismos temas. Y me he llevado la inmensa sorpresa de es música bastante diferente de la que suelo hacer: ritmos mucho más básicos, claras referencias modales, armonías guitarrísticas muy basadas en posturas. De alguna forma lo que pudiera ser equivalente, a su modo, a una música posible en un trasmundo (cada vez tengo más necesidad de esa palabra) en que Nyx fuera venerada.
Me tienta mucho reestudiar la serie completa de aspectos de la Triple Diosa para diversas combinaciones de cámara. Quizá por ello he atenuado en esta obra los aspectos más tenebrosos de Nyx y los reservo para otra ocasión, probablemente centrada en Hécate y Perséfone.

Prisma

Cada vez más algunos temas me resultan como el relato del elefante tocado por varios ciegos, en este caso me refiero a que diferentes puntos de vista, diferentes relatos, diferentes resonancias interiores, dan lugar a muy diversas perspectivas de lo que acaso sea una idea única. Por ello he preferido en este caso hacer una obra dividida en escenas breves, más capaces de dar una sucesión de imágenes. La linealidad y narratividad que tan típica sigue siendo en la música de Occidente me parecen en este caso inadecuadas. Éste es un tema del que tengo más que decir, y ya lo haré en algún otro artículo.

“Jazz, and so, what?” Histrionic Jazzy Phantasy for Chamber Sextet. Diego Jiménez Tamame, 21/02/2012

A petición de mi amigo, maestro, colaborador y anfitrión Enrique Blanco, os presento esta pequeña obrita.

Es un sexteto de cámara para Flauta, Clarinete en Si bemol, Saxofón Alto, Viola, Violoncello y Piano Preparado. No quiero aburrir con detalles técnicos ni estilísticos. Me conformaré, no obstante, con dejar claras algunas ideas.

La intención de la pieza es la de poner de manifiesto el valor del Jazz y de otras músicas “no oficiales” con respecto a la mal llamada “música contemporánea” (y digo mal llamada  porque no hay una música contemporánea, sino muchas). No intento oponerlas, sino dejar claro que la confrontación es menos productiva y menos creativa que la adición y la absorción mutua de todas las ideas. La unión hace la fuerza.

El mero hecho de desdeñar cierta creación o manifestación cultural únicamente por su origen o procedencia dice bastante poco de quien cometa tamaña temeridad, por lo que este “micromanifiesto” —a pesar del leve tufillo ideológico que desprende mi improvisado neologismo— trata de ensalzar valores tan simples y básicos como el respeto y la tolerancia en un mundo tan escaso en ellos y tan cainita como el de la música “contemporánea” más puramente académica. El propio título deja patente cierta intención sarcástica o provocativa: “Jazz, sí, ¿y qué?”.

Corresponde al oyente (aunque desearía que más bien fuera escuchante) identificar las dos citas de las que me he apropiado —con el más absoluto respeto y la más profunda devoción— en esta pequeña miniatura reivindicativa:

Miles Davis me ha prestado su apasionante Milestones, que para mí resume en 3 notitas todo el espíritu del Jazz.

Dizzy Gillespie, a su vez, me ha permitido deformar un poquito su delicioso All the things you are, que creo que es parte de la mejor música que se haya escrito o interpretado jamás en la historia.

He pretendido (humildemente, eso sí) revisar algunos procedimientos típicos de este magnífico, diverso e inabarcable género desde perspectivas más personales. El sobrenombre “Histrionic Jazzy Phantasy” alude a la exageración, a la manifestación excesiva de los afectos y las emociones. De este modo, algunos de los gestos y los comportamientos desarrollados en mi obrita muestran claramente esa concepción mía del histrionismo, puesto que las ideas de las que surgen acaban exacerbándose en impulsos viscerales y primitivos que vienen muy de dentro y que así han de ejecutarse.

Quizás las siguientes líneas sirvan como resumen de mi perorata:

“I hate classical music, not the thing but the name. It traps a tenaciously living art in a theme park of the past. […] I wish there were another name. I envy jazz people who speak simply of the music. Some jazz aficionados also call their art America’s classical music, and I propose a trade: they can have classical, I’ll take the music.”

Alex Ross en “Listen to this”

Notas al programa en el estreno, en el Concierto de la Academia para la Nueva Música del CSMA el día 21/02/2012. 
Auditorio del Conservatorio Superior de Música de Aragón.

La grabación, en directo, pertenece al estreno de la obra el día 21/02/2012 en el Auditorio del CSMA. Los intérpretes, a los que nunca terminaré de agradecer su magnífico trabajo, fueron los siguientes:

Director: Pablo Labián Camino

Flauta: Juan Val
Clarinete: Beatriz Polanco Ferrero
Saxo Alto: David Flores Parra
Viola: Ana Martínez Pinal
Violoncello: Trini Arias Gómez
Piano Preparado: Carlos Sanchís Aguirre

1, 2,

1, 2, 3, 4!

 


Actualización 1 del post:

Espero poder presentar en un breve espacio de tiempo otra pequeña obra que terminé hace un par de meses: “Schizzi di Furia” para Saxofón Alto Solo (7’40”).

En pocos días creo poder contar con una grabación (cortesía de Diego García-Pliego y Chechu Martínez Herranz, aka. “Maestro Jedi” [con La Fuerza mediante]).

Hasta entonces.

Actualización 2 del post:

Podéis encontrar la entrada original pinchando aquí.

Las máquinas del olvido: Recovecos II (y 3)

Finalmente terminada la “versión beta” de la obra. Pendiente de que la lean las intérpretes y me hagan llegar su opinión y posibles cambios. Os dejo una versión MIDI. Obviamente, ninguna guitarra real es así de seca. En cuanto se estrene subo el vídeo con instrumentos de verdad y pongo la partitura a libre disposición. A ver si os gusta.

Las máquinas del olvido: Recovecos II (1)

Hoy he comenzado a escribir Las máquinas del olvido: Recovecos II, para las muy excelentes intérpretes Alicia Garrudo y Pilar Abril Crusellas, que ya interpretaron el primer Recovecos. No me preguntéis demasiado cómo es que Ahmed y las máquinas del olvido, un excelente libro del inmenso Ray Bradbury,
se ha cruzado en el camino. De manera que, por el momento, no puedo explicar, percibo una afinidad entre su obra y la que voy escribiendo.
Hasta ahora va cosa de un minuto. Es la primera vez que intento escribir dos obras a la vez. La experiencia no va siendo mala. Lo que sí que noto es que me sale una voz pareja a la de Recovecos.
En fin, mientras espero las opiniones de Alfonso sobre el primer boceto de su concierto, puedo concentrarme en este dúo.
Hay también que decir que es una suerte poderse fiar de este modo de las intérpretes. Hay cosas que, sin ser difíciles, no escribiría con la misma tranquilidad si no supiera quién las iba a tocar.
Ya os tendré al tanto.

Kalí, para orquesta de flautas, piano y recitador.


Nada mejor puedo decir de esta obra que las amables palabras que le dedica Jaime Martín:

“Kalí”, para doce flautas, piano y recitador, escrita en 1991, forma parte de la trilogía “Shakti” (“esposa”): “Kali” + “Inanna “+ “Ratri”. La esposa de Shiva, Devi, recibe muchísimos nombres en la mitología hindú. Kali (“la negra”) da pie al título de esta obra , Durga (“la inaccesible”) y Karala (“la espantosa”) a los de sus dos movimientos.

“Kali” figura entre las obras que el propio maestro reconoce como más significativas que además del lugar que ocupa en su catálogo, ha ejercido una influencia como punto de referencia importante en su posterior obra. También es citada por él como su segunda obra importante.
La diosa oscura
Devi, la esposa (“shakti”) de Shiva, recibe muchísimos nombres en la mitología hindú. Kali (“la negra”) da pie al título de esta obra; Durga (“la inaccesible”) y Karala (“la espantosa”) a los de sus dos movimientos. El compositor explica su interés en este mito de la triple diosa debido a su universalidad, pues hay equivalentes en todas las religiones:
El autor explica su interés concretamente en el mito de la triple diosa “debido a su universalidad, pues hay equivalentes en todas las religiones y en general en todos los sistemas de creencias (entendamos por tal el conjunto de mitos que enfocan la visión del mundo de una persona; en este sentido la afición —por ejemplo— a un equipo de fútbol, puesto que genera pasiones, odios, convivencia con correligionarios, comentarios racistas y esfuerzos de superación personal y social sería un sistema de creencias, aunque uno que me interesa poco), sean o no religiosos. Un estudio larguísimo que hice en su momento encuentra la triple diosa en los cómics, los culebrones venezolanos, las series de TV. De aquí que el esquema que sigue incorpore actrices y podría incorporar personajes varios de todo ámbito (por ejemplo Pícara de la patrulla X como la Doncella, Jane Grey como la Madre/diosa del amor, la Reina Blanca como una interface entra la madre y la vieja, Destino como la vieja).”
Esta es una primera aproximación elemental, en la que ya se advierte la transformación de una aspecto en otro de la triple diosa. Los tres aspectos son también tres momentos, pues Kali parece derivar de kala = tiempo.
Kali (“la negra”: una de las lenguas del dios Agni, el fuego) también significa “la que todo lo abarca” pues tanto el tiempo (kala) como el negro son infinitos: el negro es suma y a la vez desaparición de todos los colores (Mahanirvana Tantra: “todos los colores desaparecen en el negro, todas las formas y nombres en Kali”).
“Ratri” (“la noche”), para piano, fue escrita primero, y evoca el mundo de la primera de estos aspectos (el mundo de la doncella). Inanna, para soprano y grupo instrumental, vendría después.
“Kali” tiene dos movimientos: “Durga” y “Karala”. Durga (la inaccesible) es “asesina de demonios” y de su frente surge Kali.
Los occidentales, acostumbrados a dioses y demonios polarizados en la bondad y la maldad absolutas respectivamente, tienen dificultades en entender la adoración hindú a deidades tan complejas. Para ellos, la sabiduría consiste en aprender que las monedas tienen dos caras, la muerte y la vida no pueden existir la una sin la otra. Kali es la maestra de la muerte, es la madre del tiempo y por tanto también la destructora del mismo. A la vez puede ser virgen y amante celestial; esposa complaciente y amazona independiente…
El interés en Kali desde una perspectiva artística musical está más que justificado por su relación explicada con el tiempo, la creación (su principio femenino) y la destrucción, el conocimiento y la sabiduría. La imagen de Kali enseña que el dolor, la tristeza, las caídas, la muerte y la destrucción no se pueden superar negándolas o evitándolas, sino que están incrustadas en la textura de la vida humana de tal modo que negarlas es totalmente fútil. De modo que la aceptación de la muerte es el modo de estar en paz con los dioses. Una vez conseguido esto, el hombre es capaz de cantar, bailar y gritar con Kali. Kali no nos da la inmortalidad, sino que pretende ser nuestra compañera en la mortalidad…”

Añade Jaime:

  • 1) el carácter de invocación no literal a la diosa que nos acerca a los recitados védicos, especialmente los dedicados a Kali entre los mantras sánscritos:
    • Om hrim shrim krim parameshvari kalike svaha
    • (Gran diosa Kali, por el poder de tu naturaleza que todo lo penetra y perfección suprema, Tú que eres el misterio de la vida, muerte y regeneración, somos uno contigo)
    • Om asatoma sad gamaya Tamasoma jyortiggamaya Mrityorma amritam gamaya
    • (De la mentira a la verdad llévanos, de la oscuridad a la luz llévanos, de la muerte a la inmortalidad llévanos)
  • 2) la referencia a las guerras. El compositor reconoce el impacto de la situación bélica en Irak (guerra del Golfo) durante la composición de la obra. Debido a ello, E:B. manifiesta que el carácter de la diosa en el primer movimiento se modificó de un aspecto más academicista a algo más tangible y real.

Yo hubiera sido incapaz de decir más en menos tiempo: gracias, Jaime.
La obra está interpretada por la Orquesta de Flautas de Madrid, bajo la dirección de Salvador Espasa.
Y me permito añadir otra cita, ésta de Terry Pratchett:

¿Qué puede esperar la mies sino importarle al segador?

Recovecos con Alicia Garrudo Álamo y Pilar Abril Crusellas


Ayer, en el marco del VIII ciclo de Música Contemporánea del Conservatorio Profesional de Música de Salamanca, al que cada vez estoy más contento de pertenecer, se estrenó Recovecos. obra de la que ya había hablado en un artículo anterior. Lo bien que tocaron Alicia Garrudo y Pilar Crusellas, juzgadlo vosotros mismos. Lo contento que me quedé, es inexpresable