Alumnos; guía de avistamiento. 17— La alumna invisible

Invisible

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

“Continuaba maldiciendo con la amplitud y variedad que caracteriza a las maldiciones de un hombre cultivado.”

“Repasé mentalmente todo cuanto un hombre considera deseable. No cabía duda de que la invisibilidad permitía obtenerlo; pero hacía que resultara imposible disfrutarlo una vez obtenido.”

“La invisibilidad, en resumen solo sirve en dos casos. Es útil para escapar, es útil para aproximarse. Por lo tanto, es particularmente útil para matar.”

El hombre invisible, H. G. Wells

Geografía: La ciencia ha sido incapaz de determinar, hasta ahora, cuál es la ubicación de estas alumnas (hay alumnos, también, pero son más infrecuentes). Podemos asegurar que no están en clase. Pero eso no significa el mero papel pasivo de falta de asistencia. Se les siente, se les intuye. Podemos siempre percibir el olor de sus sombras.

Hábitos: Aparecen poquísimo por clase, en general tarde, y anunciando que necesitan irse en unos minutos y que no podrán asistir durante una serie de días más. Sus carreras universitarias, sus compromisos profesionales, su secreta pertenencia a un grupo de superhéroes, interfieren con su enorme deseo de asistir. Para demostrar esta apetencia, hablarán a toda la gente que conozcas, que te contará, de su parte, su caso, en el momento justo que tú esperabas un rato tranquilo con un compañero. O se pondrán personalmente en contacto contigo, por móvil, WhatsUpp, Facebook, señales de humo o una güija espiritista. ¿De qué has hablado hoy? ¿Explicaste algo nuevo? ¿Has puesto ejercicios? ¿Puedes quedar en lo alto del Kilimanjaro a las 7:30 del domingo para corregir? ¿Sí? Bueno, ella, ahora que se acuerda, tiene ese día compromisos ineludibles.

Etología: Cabría distinguir dos subespecies. La menos nociva, y en realidad muy agradable es la llamada Alumno Conejo Blanco, previamente tratada en estas páginas. Pero la subespecie más terrible es la que hace todo esto para demostrar un interés que está lejos de sentir, y básicamente, para que comprendas que su mundo es más grande e importante que tus pobres y patéticos intentos de enseñarle algo que tampoco es que le interese demasiado.

Guía de caza: No puedes cazar lo que no puedes ver. Vigila bien tus espaldas.

Anécdotas: En una ocasión, en Madrid, me para una mujer muy guapa en medio de la calle. Me saluda, efusivísima, y me agradece todo lo que he hecho por ella. Dado que no había donado médula espinal a nadie en tiempos recientes, sospeché que pudiera haber sido alumna mía. Al interrogarla cortésmente, reconoció que sí, y que le había venido muy bien verse forzada a pedir apuntes a sus compañeros ya que me negué a aprobarla por un resumen que había hecho de un libro de armonía, a ver si con eso superaba el curso (sic). Llegó a especular con que si hubiese aparecido por clase, posiblemente hubiese aprendido más, pero que, claro, “los adolescentes son los adolescentes”.

Alumnos: guía de avistamiento 15—Batman

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

BatmanGuitar

Traumatizado por el asesinato de sus padres, el joven Bruce Wayne emprende un entrenamiento riguroso que le lleva a luchar por las noches contra el mal, disfrazado de murciélago. El mundo ha ganado un superhéroe, pero Batman ha perdido toda posibilidad de una vida normal, amigos, novia… En el mundo, ciertamente traumático a menudo, de los conservatorios, a veces un alumno sufre de tremendos golpes que pueden llevarle a abandonar su instrumento favorito, a cambiar por completo su orientación musical, o, en general a modificar por completo su manera de enfrentar las corcheas.

Geografía: Es casi más importante dónde NO están que donde sí se les encuentra. No están en las aulas relacionadas mínimamente con las asignaturas o aconteceres que les han traumatizado. Si los hallas en tu aula —casi nunca en las primeras filas, donde destacarían, casi nunca en las últimas filas, donde normalmente se sienta la gente con menor compromiso con la música— tarde o temprano escucharás su historia, mientras se la cuentan a otro alumno. A ti te la contarán entre clases. para que les intentes comprender. Necesitan que se conozca su caso.

Hábitos: Taciturnos, callados hasta el borde del mutismo circunspecto con un principio de autismo. Su grado de compromiso con la música es absolutamente prodigioso (otros, pasando el mismo tipo de trauma la hubieran abandonado). Pero no pueden evitar que la injusticia que se les ha hecho (a menudo es una auténtica injusticia, otras veces es percepción suya) pese sobre ellos casi a cada minuto.

Etología: Sin llegar (más que en casos patológicos) a disfrazarse para perseguir, nocturnos, a quien les ha hecho mal, suelen ser extraordinariamente combativos. Es impredecible cuando un tema, por colateral que sea, les va a recordar su trauma, y va a afectar a la manera en que realizan lo que se les pide. Son en general muy brillantes, pero de resultados irregulares según lo que se esté tratando en el aula sea para ellos un recuerdo de su frustración.

Guía de caza: No suelen ser cazables. Cuando alguna vez logras atrapar a uno de ellos, el único camino viable es intentar convencerlos de que en su instrumento/asignatura/temática odiada hay también buena gente y mucho buen trabajo musical que hacer. Por un lado están deseando creerlo (de lo contrario, si no amaran ese enfoque particular de hacer música, no les hubiera importado tanto), pero hay que avanzar muy despacio: su dolor, con mayor o menor justificación, es real, y es demasiado sencillo volver a meter el dedo en la llaga.

Anécdotas: Llegan a profesores, lo que no es de extrañar, dada su enorme implicación. Pueden insistir a sus alumnos, frente al Claustro de profesores o en cuanto foro tengan voz en que tal asignatura debería ser eliminada, prohibir a sus alumnos que se matriculen en ella o llevar un celoso seguimiento del rendimiento estudiantil en la materia odiada. El estudiante con buenas notas en ella sufrirá.
Si llegan a estar implicados en un proceso de confección de contenidos de una asignatura, es esperable que propongan de forma insistente la eliminación de un periodo de la historia, de un instrumento o de alguna forma de hacer música.

Alumnos: guía de avistamiento 14—El alumno zombie

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

Alumnos14

No son conscientes de la terrible falta de educación que cometen, ni de lo que perjudican la clase. Son producto, o al menos así lo entiendo, de una educación en que, como apenas se les pide que piensen y decidan, llegan hasta a encontrar laborioso buscar palabras para expresarse. No es vagancia o incapacidad, es falta de costumbre.

“Con frecuencia una escuela es tu mejor apuesta. Quizá no para la educación, sino, ciertamente, como protección para un ataque de los no-muertos.” The Zombie Survival Guide

Geografía: A pesar de la cita que encabeza el artículo, se encuentran, cada vez con mayor frecuencia, en nuestras aulas. Aunque suelen preferir las últimas filas, si una clase tiene demasiados, por pura presión, acaban ocupando todas las sillas..

Hábitos: Miran obsesivamente la mesa cuando les miras. No murmuran siquiera un ruido de aprobación o desaprobación cuando se pregunta al grupo si entienden lo explicado. Ante una pregunta individual (“Fulanito, ¿que sabes de tal tema?”), quedan paralizados, sueltan en voz baja “no sé”, al insistirles (“Venga, suelta lo primero que se te ocurra”) repiten su “no sé” en voz más baja. Tras el tercer “no sé” es ya imposible sacarles palabra. Respuesta nula ante chistes o intentos de humor.

Etología: No son conscientes de la terrible falta de educación que cometen, ni de lo que perjudican la clase. Son producto, o al menos así lo entiendo, de una educación en que, como apenas se les pide que piensen y decidan, llegan hasta a encontrar laborioso buscar palabras para expresarse. No es vagancia o incapacidad, es falta de costumbre. Aunque, claro, para todo hay excepciones.

Guía de caza: A la edad que les cojo el remedio no está en mi mano. Sólo esperar que muchos de ellos acaben descubriendo pasión por la música y mi asignatura y sientan la necesidad de expresarse, incluso verbalmente. Pero el proceso puede llevar un par de años, y es muy agotador para el profesor, sobre todo en grupos.

Anécdotas: Mi peor pesadilla es un grupo completo de alumnos zombies. Cuando va llegando el día de su clase empiezo a pasarlo mal por anticipado. En una ocasión en que el grupo tenía tal zombificación que era digna de película de terror, llegué a suponer que a lo mejor la situación era un sicodrama, o una alucinación que tenía, producto quizá de un accidente. Nada hay peor que estar con un grupo que no te trata como a un ser humano.

Alumnos: guía de avistamiento. 10— El alúmnulo libélulo

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

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El alúmnulo libélulo lame lilas, lirios y liba alhelís. Pulula lábil la labia entre sus lóbulos. Lema laboral: ”ulula y lía al lelo doliente y docente”. Libéralo a los líos ilusos que su lira ilesa lía y alutaras su lápiz.

Geografía: Segunda fila, casi sin excepciones. Cerca como para que el profesor repare en ellos, pero no tanto como para no poder compartir sus teorías con los compañeros.

Hábitos: Son alumnos con inmenso interés por la materia, pero escasa capacidad de concentración. Proponen ideas de forma continua, a veces muy válidas. Lo malo es que manifiestan una inmoderada falta de trabajo sólido para llevarlas hasta su fin.

Etología: En clase preguntan constantemente, lo que es muy bueno. Lo malo es que casi nunca sobre el tema que se está tratando. En sus ejercicios incluyen lo en que sus últimas lecturas o comentarios escuchados les ha interesado. El problema es que casi nunca se ajusta a lo pedido. Es casi imposible que acaben un trabajo, a mitad del que ahora están haciendo otra cosa llamará su interés.

Guía de caza: Es gente con pasión, por lo que casi siempre se puede llegar a un acuerdo con ellos. Ceder parcialmente, permitirles que incluyan algunos los temás que les cautivan (en ese minuto) en el ejercicio y alentarlos a que extraigan sus últimas consecuencias. En general, si uno logra que acaben dos trabajos, están recuperados.

Anécdotas: Aquella alumna clase sí, clase también pedía materiales sobre el siglo XX. A las pocas veces encontré un hueco y di una clase fuera de programa (hablamos del antiguo segundo de armonía) sobre el tema. La muchacha, encantada, al acabar preguntó:“¿y ahora, cómo hago para que esto suene a Barroco?”.

Alumnos: guía de avistamiento. 09— El Profesor Mary Poppins

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

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Mary Poppins era una niñera simpática y eficaz… …pero completamente anclada en el pasado. Inapropiada para estos tiempos de Nintendo y WhatsUpp. De la misma forma, existen profesores que han basado gran parte de su efectividad y simpatía en patrones que los jóvenes ya no reconocen.

Geografía: En clase, delante de los alumnos, aunque frecuentemente se sientan entre ellos. En el bar, delante de una cerveza deplorando que los niños de hoy no conozcan a los Beatles.

Hábitos: Han montado gran parte de su sistema pedagógico en canciones populares y series de dibujos animados. En su momento en funcionamiento fue espectacular, pero han olvidado que la serie “Heidi” ya no se emite por televisión, de forma que PRIMERO tienen que enseñarles la canción de la serie y LUEGO sacar consecuencias de ella. Para los alumnos a veces la cosa se les hace tan trabajosa y anticuada como aprender mazurkas como paso previo a los valses.

Etología: Son una subespecie del “profesor guay”, del que alguna vez hablaremos. Defienden la importancia de la música de cine, jazz y otros estilos que hace tiempo que han dejado de ser familiares a los alumnos y su presencia cada vez mayor en los conservatorios. A pesar del nombre de la subespecie, lo más frecuente es que sean varones.

Guía de caza: No son cazables. Los que siguen elaborando cada año materiales sobre las series y canciones que siguen estando de moda no son “Mary Poppins”, sino excelentes profesionales actualizados que no necesitan ser cazados.

Anécdotas: La anécdota más conocida es la de aquellos profesores que queriendo implantar en España el método Kodaly comenzaron por enseñar canciones húngaras a los alumnos.

La más triste, la de un profesor de solfeo que montó una fiesta navideña para los alumnos, completamente basada en canciones de los Beatles. Le vi llorar en el pasillo porque los niños no conocían ninguna canción de este grupo.

Alumnos: guía de avistamiento. 08— El alumno campana

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

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Les suenan campanas y no saben dónde. A veces porque, por interés sobre la música, han leído al respecto. A veces porque estudian con otros profesores o métodos que les han dicho que son mejores. Todo eso es bueno. Lo malo es que se ciegan ante la posibilidad de que las cosas no sean como ellos han leído… …o creen haber leído

Geografía: Dependiendo de que esperen aprender algo de ti o de que ya hayan juzgado que sus libros o maestros son mejores, en la primera o última filas.

Hábitos: El más usual es el de NO hacer el ejercicio que les has pedido, sino el que ellos consideran que deben hacer. En general tropiezan mucho. Frases como “yo es que quería hacer una modulación sin cambiar de tonalidad” o “quería una progresión en que cada miembro fuera distinto”, son esperables y no deben hacer que uno pierda la compostura ni cambie de profesión.

Etología: Discuten continuamente. Si, por ejemplo, hablas del acorde de séptima de dominante, te dicen que estás equivocado, porque ellos han visto una vez un acorde de séptima disminuida y se comportaba de otra manera.

Guía de caza: Son difíciles de cazar. La única esperanza es que vean que a sus compañeros les empieza a salir mejor música e intenten ponerse al día.

Anécdotas: La anécdota más terrible que tengo es la de un alumno al que su profesor de solfeo consideraba genial, tanto que decidió impartirle él la armonía. El profesor en cuestión consideraba que confirmar una tonalidad a la que se ha modulado era “demasiado complicado” y se lo prohibió. A día de hoy (he visto al alumno incluso presentándose a oposiciones de armonía” el alumno sigue sin saber modular.

Más bonito y divertido es el caso del alumno al que pedí un arranque asonatado y escribió una exposición de fuga… …francamente correcta.

Alumnos: guía de avistamiento. 07— El padre gremlin

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

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No hay que dar de comer a los gremlins tras la medianoche ni permitir que se mojen. A los padres (y madres) gremlin, no hay que darles malas noticias sobre sus hijos.

Geografía: Son ubícuos. Están detrás de la puerta de tu aula (o se meten dentro), te esperan en la estación de autobús, averiguan tu número de teléfono y te llaman a altas horas de la noche. Excepcionalmente, pueden llegar a enterarse de dónde vives y esperarte por la zona. A veces daría miedo mirar debajo de la cama.

Hábitos: Gentes que, en general son probablemente sensatas e inteligentes, suelen cegarse ante sus propios hijos, y no son capaces de entender que, ocasionalmente (y en algunos casos, frecuentemente) su hijo no es el individuo inteligentísimo, guapísimo, musiquísimo y varios “ísimos” más que ellos suponen. De adoptar una conducta amable y educada pueden pasar a los peores deslices de lógica o a estar al borde de la violencia física.

Etología: Tienen la certeza moral de que tú eres incompetente en tu trabajo, porque no sabes estimular a su hijo, o no entiendes que no tiene costumbre de tomar apuntes, o no valoras el esfuerzo y te fijas sólo en los resultados. Encerrados en su monomanía son capaces de proponerte que pidas a cualquier alumnos brillante que “apadrine”, al chaval y le tome los apuntes, además de explicarle la asignatura (sic). Tienes que estar equivocado, así que son capaces de darle una propinilla al bedel para que se meta en tu clase y verifique si es verdad que su hijo no la pisa. (sic).

Guía de caza: Lo único que se puede hacer es mantenerse firme. Al cabo de algún tiempo de ver que el hijo tiene problemas con todos los profesores puede que empiecen a ver la luz.

Anécdotas: Tengo bastantes. La más bonita, la de una madre que le explica a un profesor de flauta que su hija ha estado estudiando en casa varias horas diarias… …y eso que la flauta de la niña quedó olvidada en el aula la semana anterior. La más salvaje, la de una alumna que decía suspender todas las asignaturas del Conservatorio y del Instituto por mi culpa. Al parecer le infundía tal pánico que era incapaz de concentrarse en cualquier cosa, por lo que los padres exigían la supresión de mi asignatura.