Entrevista a Sara Castaño

SaraCaricatura

Autocaricatura de Sara con su amado clarinete

No hace tanto tiempo os comentaba lo orgulloso que estaba de mis alumnos de Fundamentos de Composición, y aprovechaba para comunicaros que una de ellos, Sara Castaño Díaz, había sido seleccionada como finalista el el I certamen para jóvenes compositores “Ciudad de Salamanca”.

En estos últimos días hemos sabido que ha sido, finalmente, la ganadora.

Con ocasión de ello, ha salido en la prensa, y, a decir verdad, hemos quedado todos algo sorprendidos de lo poco que se ha comentado sobre la música o la obra. Muchísimo, eso sí, sobre el evento y los CVs de los intérpretes.

Total, que hemos pensado entrevistarla para la revista digital del conservatorio. Aquí os adjunto un pdf de la charla, en versión para imprimir y otro en una versión más apta para leerlo en pantalla.

También os pongo aquí debajo el texto de la entrevista, por aquello de que así Google lo indexa mejor. Pero recomiendo que leáis el pdf, u os perderéis algunos dibujos de Sara.

 

La entrevista

En este curso 2014—2015 nos despedimos de una presencia pelirroja que ha habitado pasillos, aulas y cabinas de nuestro conservatorio: Sara Castaño. Pero, antes de graduarse, ha obtenido el premio para jóvenes compositores “Ciudad de Salamanca” con la obra “Steam-powered heart”. Queremos realizarle unas preguntas sobre su obra, sus expectativas y su forma de entender la música.

La alumna

En estos años que te he tenido como alumna, por lo que yo he visto, y por lo que me han contado otros profesores en las evaluaciones, has demostrado un enorme interés por todo lo que te contábamos. Sin embargo, jamás has sido la típica estudiante obediente y has planteado todas las objeciones y propuestas que te han parecido adecuadas. Es un perfil de alumno complicado, pero gratificante. Mi pregunta es: ¿qué esperas tú de un profesor?

Para empezar, he de decir que la profesión de profesor o maestro me parece la más importante de la historia de la humanidad, ya que el ser humano es lo que es gracias al conocimiento colectivo del que dispone, y tener la responsabilidad, la capacidad y la habilidad de ser una de las personas encargadas de que ese conocimiento siga transmitiéndose y expandiéndose me parece algo inigualable para lo que todos los monumentos, condecoraciones y agradecimientos se quedarían cortos. Una vez dicho esto, y ya que todos hemos podido experimentar en algún momento de nuestras vidas que hay profesores buenos y malos, diré que lo que yo espero al asistir a una clase es encontrarme a una persona con conocimientos (al ser posible actualizados, no tal cual quedaron el año que acabó sus estudios), que sea apasionado de la asignatura que imparte para poder transmitir ese interés y motivación a los alumnos. Que sepa explicar los conceptos de forma asequible para todos, que vea a la clase no como un conjunto, sino como individuos cada uno con unas necesidades diferentes y unos intereses propios. Que pueda adaptarse. Que, por ejemplo, no pida hacer trabajos o exámenes absurdos que en el fondo no sirven para nada y en lugar de eso emplee un método eficaz para cerciorarse de que los presentes en el aula retienen los conocimientos necesarios y saben aplicarlos. Que no solo recite la teoría, sino que explique la importancia de saberla y la práctica donde será necesaria. Pero sobre todo, que sea alguien a quien sea agradable e interesante escuchar. Con alumnos curiosos a los que les gusta aprender esto último resulta, lógicamente, más sencillo de conseguir, pero aún con alumnos más complicados el profesor debería hacer todo lo posible por convencer a su audiencia de que realmente merece la pena escucharle.

Todo esto no es fácil, realmente requiere un montón de trabajo, lo sé, y no sólo por parte del profesor sino por parte del alumno y del sistema educativo… Pero tú me has preguntado mi opinión y yo respondo. Se puede soñar, ¿no? Además, he tenido la suerte de aprender con varios profesores de estas características, ¡así que imposible no es!

¿Has echado algo de menos (las cabinas no cuentan) en lo que te hemos enseñado en el conservatorio?

Este año me he dado cuenta de un gran agujero de nuestra educación musical al cursar dos maravillosas asignaturas (una matriculada y la otra de oyente) que son optativas y sólo impartidas un año: Educación Auditiva e Improvisación. Primero, no deberían ser optativas, y segundo, no deberían ser un solo año. De hecho, no deberían ser asignaturas separadas sino estar integradas en el desarrollo musical de todos los estudiantes. Le damos mucha importancia a la práctica del instrumento y, por la cuenta que nos trae, a la práctica del solfeo (por eso de poder leer las partituras que tenemos que ensayar) pero ¿y a la práctica del oído interno? ¿Y a saber qué demonios suena cuando hacemos así o asá con los dedos? ¿Y a distinguir por qué esta obra suena como suena, por qué el uso de una escala u otra, por qué esta cadencia es clásica y esta barroca, por qué estos acordes y no los de al lado? Y no, no me refiero a saberlo teóricamente, sino a escucharlo. A realmente ESCUCHAR la música que hacemos, que para eso está. La música no son esas manchitas negras que vemos en las partituras. Eso es una transcripción (muy inteligente, por cierto) del sonido. La música es para los oídos, y los músicos de conservatorio estamos, la mayoría, sordos.

Eso podría decir que he echado de menos. Y yo, por suerte, me he dado cuenta y me he interesado por ello de diversas formas y en diversos aspectos (con mi instrumento, desde la composición, escuchando obras y obras… en ello ando), pero hay muchos estudiantes que no han tenido oportunidad de descubrirlo por ellos mismos, o no se han dado cuenta, y si nadie se lo dice jamás podrán verlo. Y qué quieres que te diga, me parece algo muy triste.

Decides continuar tus estudios en el extranjero. ¿Por qué? ¿Qué crees que falta en las enseñanzas musicales españolas para que tengas que irte?

Siempre digo lo mismo. No es que en España haya peores músicos. No es que tengamos peores profesores o peores conservatorios. Todo lo contrario, contamos con mucha gente muy interesada y grandes profesionales, pero falta todo lo demás. Y con esto me refiero a toda la atmósfera que puede rodear el mundo de las artes y la cultura. Que siempre falte dinero para proyectos magníficos. Que haya problemas para organizar un ciclo de conciertos. Que las orquestas se vayan a pique. Que a nadie de “ahí arriba” le interese lo más mínimo promover las artes en la educación (y la educación a secas si me apuras). Que si no hay puestos de trabajo para los ingenieros, mucho menos para un trompetista, un pintor, un bailarín… Y no es que en otros países no haya estos problemas también, pero… (y no me enorgullece decirlo)… en España es exagerado.

¿Qué tal te hemos tratado en el conservatorio?

No me habría quedado once años aquí si me hubiera sentido a disgusto.

En realidad, por lo general, muy bien. Sobre todo estos últimos cuatro años (porque, siendo sincera, de pequeña prefería irme a jugar que tener que estudiar clarinete y solfeo).

Cuando empecé a tomármelo un poco más en serio, se convirtió en lo más importante de mi vida. Literalmente. El sitio donde, no importaba las horas que pasara, me sentía a gusto. Pasarse el día en clase es agotador, pero pasarse el día en el conservatorio, haciendo o estudiando música, con tus compañeros y amigos, pues no es tan malo. He aprendido muchísimo, que para mí es lo más importante, y además de grandes profesionales, y os estoy muy agradecida por haberme convertido en la persona que soy ahora.

La teniente de la Flota Estelar

Disfrutas muchísimo del mundo de la ciencia ficción y la fantasía, que ha sido ya mencionado en alguna de tus obras, y que también lo es en la que te ha hecho merecer el premio. Robots, dragones, dinosaurios, “Dr. Who” y “Star Trek”, son, por lo que yo sé, algunas de tus principales referencias en este sentido. Te alejas con ello mucho del típico artista sólo capaz de beber de las grandes obras del pasado. ¿Nos quieres comentar algo al respecto?

Bueno, la ciencia-ficción me apasiona tanto por la ciencia como por la ficción. Estoy enamorada de las artes y las ciencias a partes iguales y en esta “rama” se mezclan continuamente y se apoyan y magnifican las unas a las otras. Por otro lado, digamos que el mundo del “frikismo” me salvó la vida, como a muchos otros nerds y geeks, supongo, por el simple hecho de existir. No he elegido “pertenecer a un grupo social” ni nada por el estilo. Según vas creciendo vas investigando el mundo que te rodea y defines tus gustos. Muchas cosas suelen estar relacionadas y al llegar a una, te  encuentras como “de rebote” un grupo entero de otras aún sin explorar, lo cual es genial. Y por lo demás… realmente sólo son etiquetas que vienen bien a la hora de hablar de una serie de conceptos que si no, sería muy tediosa de enumerar.

También me intereso, naturalmente, por las “grandes obras del pasado” como dices, pero al final mis “obras” (o lo que quiera que sean) son parte de mí, y además, por qué elegir hacer algo aburrido cuando puedes inspirarte con lo que más te gusta del mundo y pasártelo estupendamente.

¿Piensas que el emplear este tipo de referencias te acerca más a un público para el que quizá las grandes obras del pasado son casi fósiles? ¿Hay, por el contrario algún tipo de continuidad entre las aventuras de Ulises, las de el Doctor Fausto y las del capitán Kirk? ¿O algo totalmente distinto?

Supongo que ciertas cosas pueden interesar más a un tipo de público que a otro, pero yo no me guío por eso. No hago las cosas “para un público” más que nada porque no conozco a ese hipotético “público”. (Lo que me preocupa de este público es que considere fósiles obras de hace 300 años, pero luego llame a la Consagración de la Primavera de Stravinski (que se estrenó hace ya 101 años, que se dice pronto) una obra contemporánea muy rara y disonante y que no se entiende o cosas por el estilo.)

No creo que las artes tengan fecha de caducidad. Cuando aparece algo nuevo no elimina las versiones anteriores como un programa de ordenador obsoleto. Hay gustos, pero respecto al “qué”, no al “cuándo”. Yo, por ejemplo, escucho con igual atención un preludio de Bach, un concierto de Ravel o el último álbum de Daft Punk.

Y respecto a las aventuras y desventuras… bueno, supongo que sí está relacionado en cierta forma. Siempre nos ha encantado contar historias, siempre se seguirá haciendo, y las artes son un gran medio para ello.

¿Por qué recomendarías —o por qué no lo harías— a los músicos y otros artistas que se interesaran por este tipo de mundos?

Bueno, a mí este mundo me fascina. Promueve la curiosidad, la inteligencia, el aprendizaje, los descubrimientos… Todo lo que favorezca de tal forma el conocimiento y el progreso merece la pena. Aunque entiendo que para mucha gente las “ciencias” eran las asignaturas odiadas, las pesadillas del estudiante… En todo caso, nadie te obliga a saber resolver ecuaciones para ver Star-Trek, y en mi opinión pasarás un buen rato y puede que hasta aprendas algo nuevo de pura casualidad.

Para terminar este apartado, una pregunta cuya respuesta creo que necesitaremos después. ¿Qué es el steam-punk y por qué te interesa?

Podría decirse que es un movimiento cultural que comenzó como una rama de la literatura de ciencia-ficción (y que ahora abarca cine, música, estética…) en el que se planteaba un universo paralelo donde el desarrollo tecnológico llevado a cabo en el siglo XX y XXI no ocurría gracias al microchip sino a las máquinas de vapor que surgieron en el siglo XIX. A mí siempre me ha parecido una estética interesante y las máquinas de vapor tienen mucho encanto tanto visualmente o sonoramente como en su funcionamiento. No soy ninguna experta pero… Me gustan los engranajes.

La artista

Dibujas (alguno de tus dibujos hechos en clase cuelga en mis paredes), actúas, tienes planes para relatos y novelas gráficas… Ah, y tocas el clarinete y compones. Mil veces te habrán dicho ya que te centres en algo. Y, sin embargo, a mi no me parece que andes descentrada. ¿Qué nos puedes comentar al respecto?

Que mi sueño es poder hacer algo donde poder mezclarlo todo. Donde todo lo que hago aporte una parte. No por sentirme realizada sino porque me encantan todas las cosas que hago, por eso las hago y por eso lo paso tan mal cuando tengo que decidirme por una de ellas. Por eso jamás me arrepentiré de haber escogido la música pero una parte de mí siempre estará triste por no haber escogido otra cosa. Y si estuviese estudiando algo diferente, me pasaría igual. Así que así estamos. Lo bueno de hacer muchas cosas es, primero, que puedes saltar de una cosa a otra. Que cuando te saturas puedes descansar centrándote en otro asunto, algo que considero necesario. Y segundo, que todo lo que aprendes te aporta otras visiones del mundo diferentes y otros conocimientos. Y lo mejor de esto es que los puedes interrelacionar.

Dado lo enormemente visual que eres, ¿te influyen mucho las imágenes a la hora de interpretar y componer?

¡Por supuesto! Sin duda. A la hora de tocar tanto imágenes como escenarios (colores, estados de ánimo, recuerdos, sensaciones, como en el teatro).  Y a la hora de componer aún más. Hablo según mi experiencia, y no sé cómo será en el futuro, pero hasta ahora siempre me ha resultado más fácil (y más divertido) sacar ideas de imágenes e historias. Como son mis composiciones, muchas veces las baso en mis dibujos y mis ideas, y hasta ahora ha dado muy buen resultado.

Y, obviamente, la pregunta inversa: ¿cuánto te influye la música en tus otras manifestaciones artísticas?

Siempre hay música. Siempre estoy escuchando algo, tarareando algo, cantando algo, recordando algo. Siempre he sido así. No creo que me fuera posible hacer nada sin música. Tendría que destrozarme el cerebro para eso, porque funciono así. Mis pensamientos, como los de mucha gente, tienen un ritmo.

Por otro lado, siempre tengo la música presente. En el baile, porque de ella depende la coreografía. En el teatro, porque la interpretación puede cambiar por completo. En el cine, porque es parte de la experiencia que estás viviendo. ¿Y acaso no es genial una vez has visto la película de tu vida poder escuchar la banda sonora y teletransportarte a esas escenas o esos sentimientos que te han fascinado tanto?

La intérprete

Ocasionalmente ha pasado toda una clase sin que te refieras al clarinete: tus compañeros y yo comenzamos a sospechar que estás muy contenta con él. ¿Cómo lo elegiste? ¿Cómo te sientes con respecto a él? ¿Hubieras preferido aprender otro instrumento?

Elegí el clarinete con ocho años. Normalmente, nadie sabe lo que quiere con ocho años. Bueno, tengo amigos que sí, pero yo te aseguro que no. Me parecía un instrumento muy bonito, muy estético, con un sonido muy dulce. En muchos sentidos fue una agradable casualidad. Con el paso de los años me he enamorado perdidamente del clarinete. Me gustan muchos instrumentos pero tu instrumento siempre es tu instrumento. Es como tu idioma materno. Puedes aprender otros y hablarlos todos los días pero la sensación de expresarte en tu propio idioma… te da una libertad y naturalidad especiales.

Por otro lado, si hubiese sabido mis inquietudes futuras habría pensado si estudiar piano. Un instrumento polifónico a la hora de componer es una gran ventaja. Y el piano es siempre una ventaja (hoy en día, que es el instrumento acompañante por excelencia). Pero para eso estoy estudiándolo ahora, vaya. ¡Y no me arrepiento de nada!

También ocasionalmente ha pasado toda una clase sin que nos hables de Mozart. ¿Por qué esa afinidad especial con él? ¿A qué otros compositores te sientes cercana?

Pues… si te soy sincera, no lo sé. Y antes no me gustaba tanto. Siempre había oído sus obras, (porque, ¿quién en un conservatorio o escuela de música no ha oído a Mozart?) pero hasta que no me puse a ESCUCHARLO con atención no me di cuenta de lo maravilloso que es. De que esa alegría y ritmo no es, en realidad, para nada “infantil” y que su aparente sencillez no significa que sea “simple”. Que es maravilloso, vaya. Y si ya escucho el cuarteto disonancia me muero.

Hay muchos otros compositores que me encantan, de muchas épocas diferentes. Disfruto especialmente las obras de la primera mitad del siglo XX (hay tantos estilos y tan diferentes y todos mezclados e influídos unos por otros…)

Mucha culpa puede tener la película de “Fantasía 2000” que debí de ver unas mil veces de pequeña y en la que se podían escuchar obras como “Rhapsody in Blue” de Gershwin (que escucho siempre que quiero pasar un buen rato). También he de decir que le tengo especial cariño a Stravinski. Tanto por la película antes nombrada como gracias a un CD de cuentos con “El Pájaro de Fuego” (y otras obras suyas que sonaban en el estéreo de mi casa). Ha hecho, por decirlo así, que nunca haya tenido problemas con el ritmo, con la acentuación, con el compás o la falta de él. No es difícil de entender, pero si toda tu vida has estado midiendo corcheas a tempo… igual te cuesta más. ¡Gracias, Stravinski!

Tres obras que quieres preparar, pase lo que pase, en algún momento de tu vida. Y por qué.

Pues tres obras, las tres de cámara, que me encantaría interpretar algún día… (sólo digo tres, habría muchas más):

El Quinteto para Clarinete de Mozart, obra maravillosa la cual tuve la increíble suerte de ver en 5º de Profesional (¡gracias, Carmen!) pero que aún no he podido tocar con un cuarteto de cuerda. Y es algo que quiero experimentar.

Historia de un Soldado, de Stravinski. Divertidísima, muy entretenida, muy bien compuesta, para un conjunto muy interesante de instrumentos y con papelón del clarinete, ¿qué más quieres? Ah, sí, el ritmazo de Stravinski.

Y por último… El Cuarteto para el Fin de(los) Tiempo(s) de Messiaen. Una obra, escrita en las condiciones en las que fue escrita, hablando sobre un ángel que baja a la tierra al Apocalipsis y anuncia que no habrá más tiempo. Simplemente… muchas emociones juntas. Y tengo la suerte de tocar uno de los cuatro instrumentos que la componen. Toma ya.

No son obras fáciles, no son cualquier obrita del montón… pero tampoco pido un concierto y una gira mundial. Sólo quiero tener la experiencia compartida con músicos con los que además tenga una amistad compartida de crear música juntos. Y si son estas pedazo de obras, mejor que mejor.

Tu futuro profesional, como el de todos, es impredecible. Pero, ¿cómo lo has imaginado? ¿Miembro de una orquesta o agrupación?, ¿solista?, ¿profesora?, ¿compositora?

Respecto a esta pregunta me sigo sintiendo como si tuviese ocho años. Es decir, ni idea. Siempre había pensado que tal vez enseñar no era lo mío, porque hay veces en las que no sé cómo transmitir conocimientos a una persona que no razona como yo (es decir, cualquier ser humano del planeta). Pero ahora no lo tengo tan claro. En una orquesta sería muy interesante porque ves e interpretas obras y obras de diferentes compositores y no sólo para tu instrumento, sino para toda una orquesta… En un grupo de cámara… bueno, eso es lo más maravilloso de todo. Y compositora… ¿eso es un trabajo? Es broma, es broma. He de decir que, aparte del vértigo que me causa el pensar en “mi futuro trabajo”, cuando pienso sobre ello me encantaría poder… inventarme uno. O poder hacer algo que ayude a la gente de a pie, a todo el mundo, a acercarse a la música “clásica” (es decir, no los 40 principales, rock, pop, para que me entiendas), de la que por desgracia nos hemos alejado no sé muy bien cómo. Y quiero poder crear algo que llegue a mucha gente. Que sea sonoro, pero también visual. Que sea entretenido, y a la vez intelectual. Comunicar con la música, que para eso está. Ya veré cómo lo hago.

La compositora

Cuando comenzaste armonía, después de clase te quedabas al piano a tocar temas de pop. Disfrutas de Mozart. Lo último que he visto en tu lista de reproducción de Spotify es de Vangelis. ¿Te parecen influencias demasiado dispersas, o, por el contrario, lo ves inevitable?

Bueno, mis gustos son muy variados, y también me obsesiono mucho por las cosas. Voy por rachas, y cuando me intereso por algo, es inevitable que lo de alrededor caiga. Aún así, investigando investigando, en mi biblioteca puedes encontrar Mozart, David Bowie, Poulenc, The Beatles, Alphaville, Ravel, Mika, Pink Floyd, The Police…

Ahora me encuentro en un momento en el que mis obsesiones se centran en otras cosas (en concreto, ver vídeos de la Sociedad Planetaria y escuchar a Bill Nye en los Podcasts sobre ciencia y astronomía, por ejemplo) y no estoy centrada en ningún músico/artista en concreto, así que acabo escuchando lo que yo llamo “listas comodín”, recopilaciones de música que me gusta de forma más… moderada.

Ah, y lo de Vangelis… era la banda sonora de Blade Runner.

¿Siempre tuviste interés por la composición, o te fue surgiendo al aprender armonía?

Empecé armonía con muchas ganas. Estaba muy interesada en componer… aunque con más inclinación hacia el lado Pop-Rock de la balanza. Unos cuantos amigos (buenos amigos, lo prometo) que iban un curso por delante intentaron desanimarme antes de comenzar armonía diciendo: “No creas que va a ser tan guay. Crees que vas a llegar y vas a hacer canciones pero te pondrán mucha teoría y a hacer corales y corales”. (Verídico, lo juro).

Pero cuanto más aprendía, más quería saber, y una vez acabada Armonía y adquirida toda la teoría necesaria entré en Fundamentos, donde, siguiendo más o menos el programa, profundizamos sobre aquello que nos interesaba a los alumnos presentes en el aula en ese momento (lo cual fue genial). No, creo que no nací compositora, pero nací creativa, que es algo.

¿Qué proyectos compositivos tienes ahora mismo?

Pues antes del día 10 de julio espero que estén listas una serie de pequeñas piezas para clarinete solo (de un par de minutos de duración) que espero poder tocar en un recital de poesía (como obertura, intermedios y cierre).

Aparte, les debo a unos cuantos amigos obras que les prometí en un momento u otro (y que me apetece hacer). Así tengo inspiración y además la satisfacción de tocar con gente con la que estoy muy a gusto.

A más largo plazo, tengo un proyecto un poco más complicado, que requiere narrativa, dibujo y música. Pero aún me queda mucho y necesito tiempo, así que eso estará de momento en la lista de espera.

No te voy a preguntar si ves un futuro como compositora: te voy a preguntar si ves un futuro sin componer.

Gracias por el matiz. No sabría qué contestarte a la primera pregunta, pero a la segunda lo tengo muy claro: No, no veo un futuro sin componer. Eso lo haré siempre. No sé cómo, dónde, para qué o para quién, pero…  Lo haré.

La obra

“Steam-powered heart” es el título de la obra con que ganaste el concurso. Detrás de ese título hay una historia, o al menos unas imágenes. ¿Nos las cuentas?

Mientras buscaba ideas para hacer la composición resulta que había estado haciendo una serie de dibujos de temática steam-punk en los que aparecían diferentes máquinas, engranajes, pistones y demás, así que se me ocurrió buscar vídeos con sonidos de máquinas a vapor para sacar ritmos interesantes. A partir de ahí hice unas ilustraciones (en realidad unos bocetos, porque no llegué a terminarlas) de una fábrica antigua enorme donde todo estaba automatizado y donde podían verse robots trabajando. Todos iguales. Todos coordinados. Una estética inspirada en la película de 1927 de Fritz Lang, “Metrópolis”. Los dibujos están hechos en tonos dorados y tierra, muy cálidos, pero a la vez muy… poco acogedores. Muy inhumanos. Al fin y al cabo, hasta los “trabajadores” son parte de la fábrica.

¿Hay alguna relación con la web del mismo título?

No, no la hay. Conozco la web. SteamPowered es una plataforma de videojuegos que además uso (juegos de Valve como “Portal” me gustan mucho) pero es pura coincidencia.

La sensación de que una orquesta interprete tu obra es muy distinta a la de que toque tu música cualquier otra agrupación. ¿Cómo fue para ti?

He de decir que al comienzo estaba aterrada. Tan sólo había podido ver un ensayo y me hubiera gustado haber podido trabajar ciertas cosas con los músicos para las que no hubo tiempo. Pero aparte del pánico inicial, la sensación es muy interesante. Hay muchas cosas a las que quieres prestar atención. Tienes curiosidad por escuchar esos efectos que tú has pensado previamente, que has probado en tu cabeza, y ver qué interpretación se hace de ellos. Hay sonidos y colores que no puedes lograr con una agrupación más pequeña. Pero también he de decir que, en esta primera experiencia, y debido a la falta de tiempo y de ensayos, estaba más pendiente de que sonase medianamente bien todo lo que tenía que sonar, de que los ritmos estuvieran en su sitio, de que se ENTENDIESE la obra… en lugar de disfrutar verdaderamente de la escucha.

Me gustaría destacar que tú, y todos tus compañeros tuvísteis muchísimo valor atreviéndoos a presentaros a un concurso de obras de orquesta sin que aún os hubiera explicado nada acerca de ella. Y con poquísimo tiempo. ¿Cómo lo sobrellevaste?

Yo estoy convencida de que, por mucho que me estrese, trabajo mejor bajo presión. El saber que (sólo) tenía un mes para componer la obra me hizo trabajar más eficazmente, con menos distracciones. Me lo tomé como un experimento, y aparte de las indicaciones básicas que teníamos que saber (como dónde se escribe qué instrumento, o cómo se indica tal o cual para el director) lo demás fue básicamente eso, experimentar. Posiblemente, según vaya componiendo nuevas obras, iré estudiando más sobre orquestación (es inevitable, habrá cosas que necesite saber) pero yo creo que será así y no al revés. Que buscaré información cuando me haga falta. Me refiero a lo que es pura teoría, porque lo que sí que haré de ahora en adelante es leer muchas, muuuuchas partituras de grandes maestros, que es de donde más se aprende y de donde más ideas se sacan.

Y me gustaría además destacar que tus compañeros se han comportado en general magníficamente, por lo que yo sé: nada de celos por tu victoria y alegría por tu éxito. ¿Unas palabras para ellos?

Que son los mejores compañeros y amigos con los que se puede tener la suerte de estar, y de compartir momentos como estos. Que son todos unos grandes profesionales con mucho talento, y debería haber en el mundo de la música y las artes más gente como ellos, que se alegren por el éxito propio y ajeno, que critiquen con ánimo de mejorar y nunca de hundir a alguien, que apoyen los proyectos que empezamos, que se emocionen con lo que hacen, y que sean, en definitiva, unas grandísimas personas a la altura del arte que defienden.

En otra entrevista que te han hecho comentan que los compositores no sabemos si las obras que escribimos van a sonar bien o mal. Sin emplear palabras malsonantes, ¿qué opinas de estas ideas peregrinas?

Pues… yo no sé si es que la gente piensa que los compositores cogemos papel y lápiz y ponemos notas según nos da ese día y luego esperamos a ver qué pasa. Ya lo comenté en Facebook: se llama “composición”, no “la ruleta rusa”. Yo sé perfectamente si lo que he escrito tiene sentido o no. (O al menos quiero pensar que lo sé). Pero en la música, la composición sólo es la mitad de una obra. Luego llega el intérprete quien, como bien indica su nombre, interpreta la obra como mejor le parece. Por eso tenemos los compositores “curiosidad por saber cómo sonará”. No porque no sepamos lo que hemos escrito, sino porque desconocemos cómo será interpretado, y eso puede cambiar una obra por completo.

¿Qué más te gustaría contarnos sobre tu obra?

Que hay cosas que cambiaría inmediatamente después de haberla probado con “músicos de verdad” y que, aunque me lo pasé muy bien componiéndola, no me parece que estuviese a mayor nivel que las obras de mis compañeros de fundamentos de composición. (Es que somos todos muy buenos, y claro.)

¡Y que estoy impaciente por tener una idea para escribir la siguiente!

Tahónicos fundamentales o “el científico loco ataca de nuevo”

tahónicos

Preámbulo

Ahora que ha acabado el curso, quisiera compartir con vosotros un experimento que he realizado este año con mis alumnos.

Algunos profesores, entre los que quizá sea justo contarme, tenemos un santo horror a las iniciativas de renovación pedagógica. No tanto porque no creamos en dicha renovación como porque siempre, todo lo que nos ofrecen, tiende a estar irremisiblemente desfasado. No olvidaré durante cuantos años después de que WordPerfect desapareciera seguían ofreciéndonos cursillos sobre uso en aras de “reciclarnos”. Por no hablar de que, si bien manejar un procesador de textos nunca es inútil, difícilmente puede mejorar de forma sustancial la calidad de enseñanza de un profesor de música.

Ahora nos persiguen las TIC. Que no son, como pudiera pensarse, las complementarias del TAC de los relojes, sino las admirables y sacrosantas Tecnologías de Información y Comunicación.

Bienvenidas sean todas las herramientas, incluyendo las tecnológicas, pero el hecho de usar las más avanzadas tablets, las más modernas pizarras digitales, los mejores cascos de proyección holográfica en 3D (estarán ya a punto de inventarlos, ¿no?) no va a convertirle a uno en un mejor profesor, no va necesariamente a atraer a los alumnos (afrontémoslo: son hijos de la Wifi, hermanos de las pantallas táctiles, nietos de los chips, “nativos de Internet”, como decía en algún lugar de la LOMCE: en general manejan la tecnología mejor que nosotros).

Dad al juglar que no esté práctico en su oficio,
espadas para lanzarlas y recogerlas otra vez,
monedas para rodarlas y reunirlas de nuevo,
hombres a quienes herir y curar enseguida,
serpientes a quienes encantar y engañar,
y quedará herido por su propio acero,
desobedecido por sus serpientes,
engañado por su torpeza,
burlado y despreciado por su propio pueblo.
No le ocurre así al juglar inteligente:
una pizca de polvo, una flor marchita,
una fruta caída o un báculo prestado
es todo lo que necesita para afianzar su poder
¡sujetando el hechizo o desatando la risa!
(Kim, Rudyard Kipling)

Por si el viejo Rudyard y yo necesitamos expresarlo con mayor claridad: las herramientas son una ayuda para el profesor, no lo suplen.

El científico loco ataca de nuevo

Mad_scientist¿Cuál es la solución? Ignoro la que adoptarán otros compañeros: la mía es experimentar con los alumnos. Creedme que siempre con un punto de culpabilidad —me gustaría usar con ellos sistemas de eficacia probada, pero sólo hay una forma de probar la eficacia—, pero también con la convicción de que si no los someto a nuevos métodos e ideas acabaré perdiéndolos. Las asignaturas son siempre o casi siempre las mismas, pero los alumnos son otros. Adaptar los contenidos de nuestra enseñanza a los alumnos es absurdo: si lo que mostremos vale algo no debe cambiarse, y si no vale no debería enseñarse. Modificar a los alumnos para que se adapten a nuestra disciplina es demencial: la única modificación que esperamos de ellos es que sean tocados por nuestra docencia y eso haga que elijan cómo cambiarse a sí mismos, ¿Cambiar nosotros? Peligroso, muy peligroso. Si somos válidos el cambio podría cancelar esa validez.

Por lo tanto, lo que es experimentable es cómo comunicamos. Desde cambiar el orden y profundidad de nuestros contenidos (ni siquiera todas las hordas diabólicas de la LOGSE y LOMCE me harán pronunciar “secuenciación”) a encontrar nuevas vías de comunicación.

Pensamientos crepusculares del viejo Haddock

techieLlevo DIECIOCHO años manteniendo este blog, en el que he puesto casi de todo, incluyendo, ciertamemente, muchos contenidos que deberían ser útiles para mis alumnos. Con frecuencia les he dado la URL (¿cuántos de vosotros saben lo que quiere decir éso?) y les he recomendado que se conecten y consulten tal o cuál artículo. Con resultados más bien escasos. Confieso que comenzaba a desesperar (el día que borre todo el blog, como quizá haga alguna vez, será porque no está sirviendo como instrumento útil de comunicación: no hay más que ver los pocos comentarios que recibe). Y la desesperación no quedó mitigada por recibir hace poco una invitación a participar en un congreso como decano de los blogs de música en España.

Antes de cantar sobre la terrible pereza de los alumnos, de cómo nosotros no éramos así y demás jeremíadas, contestadme una pregunta. ¿Cuándo ha sido la última vez que habéis tecleado una dirección de Internet? ¿A qué preferís pulsarla desde el WhatsApp, o que os la manden por correo? Nos pongamos como nos pongamos las URLs (sí, es el nombre correcto de las direcciones de Internet) no suelen ser prodigios de facilidad de retención.

No es que pensara en todo esto cuando cree los

Tahónicos fundamentales: the movie

A principios de este curso se me ocurrió, no recuerdo con precisión por qué, crear un grupo en Facebook para mis estupendos alumnos de Fundamentos de Composición (no les digáis que he escrito eso), al que llamé Tahónicos Fundamentales. Más que nada porque todos nos aburríamos de que escribiese en la pizarra larguísimas e incomprensibles direcciones de vídeos de YouTube, temas en Spotify, artículos…

Sería estupendo decir que tuve la clarividencia de notar que las redes sociales se usan de forma continua, y que muchos de estos muchachos las consultan varias veces diarías. Sería espléndido comentar que desde el principio caí en que proyectando con el cañón nuestro grupo de Facebook tendría acceso versátil, inmediato y ágil, mucho más que una presentación, a todos los contenidos compartidos allí. Pero el caso es que la cosa comenzó por purísima casualidad.

Sólo quiero hoy comentaros que los resultados, en cuanto a material consultado por los alumnos, comunicación entre ellos y conmigo, y cantidad de aprendizaje han sido, en general, soberbios. Otro día os comento ventajas e inconvenientes del procedimiento.

El grupo, con las vacaciones está un tanto parado, pero si queréis echar un vistazo, mis alumnos y yo os esperamos aquí.

Experimento de libro electrónico: simbología musical de Takemitsu

Captura de pantalla 2014-01-03 a la(s) 21.14.57Queridos amigos. Dado que la larga serie de artículos sobre “Cómo se hace una invención” va generando una ya nutrida serie de materiales, he pensado que resultaría más práctico reformarla como libro electrónico. Ahora bien: la perspectiva es intimidante. Querré mucha interactividad, sonido, vídeo… y claro, eso hay que aprender a hacerlo. He pensado pues, como paso previo, juntar y remendar un poco algunos artículos sobre Takemitsu de este blog, añadirles una pequeña interactividad e ir aprendiendo el uso de los programas. Los interesados podéis bajar el libro en formato IBooks (sólo funciona en iPad y en Mac con iBooks), con prestaciones interacivas máximas, haciendo click en este vínculo. Quien no disponga de esos aparatos, puede bajar un pdf con todos los contenidos en este otro vínculo.

Cómo se hace una invención (4d). Un caso práctico. Terminar la invención

christmas-musicComo se me hace muy extraño y largo esto de escribir texto mientras compongo, he tenido tiempo de reflexionar un poco sobre lo que ya llevaba escrito, y he llegado a la conclusión de que no venían mal una pequeñas modificaciones en ello. Concretamente he articulado algo más el sujeto, sustituyendo el final de las notas más largas por un silencio, lo que acentúa el carácter anacrúsico de las tres fusas; y he modificado el ritmo final del contrasujeto, sustituyendo lo que era una semicorchea por una fusa,  para asegurar una mayor compatibilidad con los otros ritmos del mismo, bastante abundantes en figuras apuntilladas. Dado que todo lo que iba escrito hasta ahora salía de forma natural del sujeto, las modificaciones on fáciles y rápidas de pasar al resto de la obra. También (esto era esperable) he bajado un poco el tempo de la obra. Es frecuente que las ideas al principio las trabajemos a un tempo rápido, para invertir menos tiempo en la escucha de pruebas. 001 Quedaría así Click para escucharlo.

Segundo episodio

El siguiente paso se trata de ir componiendo el segundo episodio. Cosas para tener en mente antes de ponerse a ello:

  1. Constará, normalmente, de varias progresiones y figuras cadenciales entrelazadas. Importante al fundir estos fragmentos QUE NO SE DETENGA EL MOVIMIENTO.
  2. Buscamos el episodio más largo, tenso e intenso de toda la obra. PRUDENCIA. Si empezamos con lo más interesante y tenso que se nos ocurra, el episodio tendrá que acabar pronto.
  3. Buscamos el paso por muchas tonalidades intermedias, añadiendo por primera vez en la obra una enorme carga de desarrollo tonal. Asegurémonos de tener bien claras las tonalidades por las que podemos pasar.
  4. Huid de cualquier fijación con las notas. Que una idea se os ocurra en una tonalidad no significa que haya que usarla en la misma. Al contrario, es bueno ir probándola en diversas tonalidades. Corréis, de lo contrario, el riesgo de quedaros fijados en unas pocas tonalidades.
  5. No están fuera de lugar las grandes figuraciones cadenciales si luego las frustráis.  Menos la última, claro. La sonata también tiene antepasados, y este proceso, presente en muchísimas más frías que la invención es un claro antecedente del desarrollo sonatístico.
  6. Siempre, siempre, siempre, pensad en a qué tonalidad deseáis ir. En este caso, el relativo menor, puesto que hemos comenzado en un modo mayor. Si hubiéramos comenzado en menor, sería la dominante. Para la invención que nos ocupa, buscamos si menor.

En este caso concreto, y pensando en la utilidad como ejemplo para los alumnos, he querido exagerar el carácter de desarrollo tonal del episodio. El precio que voy a pagar es que el episodio será más corto de lo que me gustaría. También, que, en este caso, el tercer bloque temático necesita alcanzar un poco más de duración, para relajar la tensión acumulada.   Para la primera progresión he querido usar el gesto de la escala en fusas del contramotivo, modificado en su final por necesidad armónica. Como es exactamente el gesto que correspondería si hiciera otra exposición del tema, he considerado que serviría para que la transformación del comportamiento temático en episódico se realizara sin fisuras. 002 Quedaría así Click para escucharlo.   La he fundido posteriormente con otra progresión que usa casi el mismo material temático. Considero que el uso del acorde de séptima disminuida y la intensidad modulatoria aumentan la tensión. La progresión me llevaría hacia si menor, tonalidad que aún no quiero alcanzar. En lugar de evitarlo, intensifico con una poderosa figuración cadencial y caigo en si… …pero con el re sostenido, dominante de mi. Típico truco barroco. 003 Quedaría así Click para escucharlo. He utilizado ya muchos recursos. Reservaba para este momento un poderoso bajo, lleno de movimiento y con gran recorrido de registro.   004 Quedaría así Click para escucharlo.   La última progresión la he cargado de cromatismo… …y de paralelismo rítmico para precipitar la cadencia. Pedal de dominante para confirmar la tonalidad y llegamos a si menor- 004 Quedaría así Click para escucharlo.

Tercer bloque temático

Normalmente este bloque sería mínimo, a veces reducido a una simple llegada a la tonalidad indicada. En este caso, dada la tensión del episodio me ha parecido adecuado alargarlo, introduciendo una entrada completa. No ha sido ajeno a esta decisión el hecho de que me divierta mucho el tema en menor. 006 Quedaría así Click para escucharlo.

Tercer episodio

Sin saber bien por qué motivo, según llegaba aquí he recordado la costumbre de Bach en las fugas de reutilizar material de los episodios.. Así que se me ocurrió reemplear el primero. Aprovechando el contrapunto doble, he invertido el sistema (lo que era voz aguda ahora pasa al grave, y viceversa). Eso me llevó a modificar el tercer bloque temático, donde originalmente tenía el sujeto en la voz superior, para que la unión fuera más suave. Las características que debería tener un episodio son:

  1. Reconducirme a tónica, típicamente con un roce a la subdominante.
  2. Ser más tenso que el primero, pero menos que el segundo.
  3. Tocar varias tonalidades
  4. Rematarlo con una figuración cadencial de tónica, tan potente o poco potente como exija el final.

007 Quedaría así Click para escucharlo.

Final

Como ya se ha dicho en otras partes, Bach suele ser muy variado en los finales de sus invenciones: desde usar el tema con total libertad, a hacer simples figuraciones cadenciales, a introducir otro bloque temático en tónica. Siendo esta última la elección más sencilla, me ha parecido oportuno emplearla en este ejemplo. Como alguna gamberrada había que meter, he introducido una coda, muy armónica y a más de dos voces (multitud de ejemplo bachianos) con el inicio del tema navideño del que sale todo,   007   Quedaría así Click para escucharlo.

La invención completa

¡Y ya tenemos entera nuestra invención. Suena así:

Apéndice 1: el MIDI

El MIDI es, sin duda, una de las herramientas valiosas que más maldecimos los músicos profesionales. Es obvio que en una pieza normal no indicaríamos tantas articulaciones, dado que serían obvias a los pocos compases. Sin embargo, para el ordenador es la única forma de que la pieza salga mínimamente articulada. De la misma forma, un para de cesaras que serían necesarias para una interpretación decente se han revelado fuera del alcance del programa que uso para escribir música.

Apéndice 2: análisis motívico

Unos gráficos donde podéis seguir de dónde han venido todas las melodías de la pieza. No me ha parecido necesario, por obvio, indicar en qué casos se ha usado movimiento contrario o inversión, ni indicar las mínimas (son pocas) modificaciones interválicas que aparecen.

Apéndice 3: pequeño análisis estructural

Unas mínimas referencias sobre estructura y tonalidad. Éstas últimas requerirían bastante mayor detalle, pero creo que no es materia de estudio.

Cómo se hace una invención (4A). Un caso práctico. Exploración del Sujeto

13f889a0aeed9b58ef4f9f794460ed90Las invenciones no cambian, pero mis alumnos sí. Quiero, incluso pensar que yo mismo cambio, y que todavía no estoy totalmente estancado en mis ideas y conocimientos. Hace un tiempo di por terminada mi serie sobre “Cómo se hace una invención”. Usándola este curso con mis alumnos, descubro que ahora me parece interesante la idea de añadir un “Cómo se hizo” de una invención completa, lo que va a constituir la parte 4, con diversas letras, de la serie. ¿Habrá parte 5? Quién lo sabe. De lo que sí estoy seguro es de que subiré este año, si ellos quieren, nuevas invenciones alumnísticas. Este año estoy experimentando algunas cosas con ellos y, sea por el acierto de mis experimentos, sea por que ellos sobreviven incluso a mis enseñanzas, espero ver muy buena música en poco tiempo.

 

La invención es de tema navideño, por aquello que, de paso, la utilizaré para felicitaros las fiestas. Espero que os divirtáis.

Borrador 1: exploración del sujeto

Para que el ejemplo sea lo más útil posible, prefiero no emplear un sujeto mío, que pudiera dar que pensar que, por algún motivo o técnica secreta, fuera de especial utilidad. La cercanía de la época navideña me lo ha puesto fácil: usaré un villancico.InveJingle001

Escucha esta melodía

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1.— El tema me pide eliminar la repetición de notas y sacar a la luz sus características anacrúsicas. Me quedo con la “copla”, que no el estribillo. La inmensa repetición de notas del último no es inmanejable, pero no me atrae. Reduzco los valores para darle un aspecto más instrumental. Ésto no sería estrictamente necesario, pero para muchos intérpretes aclarará la forma de tocar. Que suene al tempo que quiero será una simple cuestión metronómica.

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Quedaría así

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2.— Un estudio preliminar de cómo quedaría montado en el primer bloque temático de una invención me revela varias cosas: a) Que se va para los agudos en la tercera intervención que es un gusto, así que voy a cambiar la tonalidad a Re Mayor, para que el registro quede más recogido. b) Que la confluencia de las dos voces en cada entrada podría causar la duplicación de la tercera del acorde de tónica, cosa que no me ilusiona demasiado. Según explore la otra voz voy a evitar tal cosa. c) Que jamás se percute la segunda corchea de cada negra, lo que sugiere dónde sería bueno apoyar la nueva voz, por aquello de la independencia.

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Quedaría así

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3.— Ya transportado. Escucharlo otra vez saca más a la luz que el “La-si-do#-(re)” encubierto en los graves va a marcar MUCHÍSIMO la tonalidad. ¡Ojo a la armonía! Si no lo manejamos va a quedar o pachanga o sonata.

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Quedaría así

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4.— Mi modificación rítmica de la melodía me ha dado una motívica enormemente austera: una única célula rítmica, y, si a eso vanos, más que tres motivos, tres versiones del mismo. Éso no me preocupará si llego a considerar que los motivos son suficientemente versátiles como para darme el juego necesario.
Antes bien, si me resulta utilizable, dará gran unidad a la obra.

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Quedaría así

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5.— Exploración motívico-temática. Ni me molesto en probar retrogradación ni inversión retrógrada. El carácter recontraanacrúsico de los motivos me daría ritmos vagos e indefinidos. En cambio el movimiento contrario o inversión me da materiales francamente atractivos. Voy a probar pues las seis versiones del motivo que tengo a ver si me dan buenos materiales. Para ello, uso las progresiones Kirnberger, sin que ello quiera decir (aunque quizá sí) que luego vaya a usarlas de la misma forma al escribir la obra.

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Quedaría así

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6.— “A” por movimiento contrario me da enormes posibilidades de progresión por quintas, canónicas, no canónicas… Aquí está sólo una de ellas.

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Quedaría así

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7.— “A prima” me da la misma enorme cantidad de progresiones por quintas. (Comentario personal: ¡Ésto marcha! Si no estuviera haciendo un ejemplo para los alumnos, no sería capaz de resistirme y ya estaría añadiendo la otra voz).

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Quedaría así

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8.— “A doble prima”, exactamente igual. Casi ni me hace falta probar las otras Kirnberger, tengo un material inmensamente utilizable. Ya que tengo tantas opciones, lo más seguro es que las combine, para mayor variedad.

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Quedaría así

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9.— Pero para que los alumnos no me digan que hago trampas, pruebo todas. Aquí una “Pachelbel” con “A prima”. Por si lo necesitáis añado un bajo para que os hagáis idea de como sonaría, si bien, claramente, no es el que usaría en la obra.

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Quedaría así

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10.— Y el tercer tipo de progresión, bautizada por mis alumnos como “laOtra”, escrito todo junto. “A doble prima” en la voz superior, “A prima” en el bajo. ¡Ojo! La progresión grita para ser completada, y va a resultar muy atractiva. Como la hemos hecho modulante, sin duda su lugar, sin modificarla, estará en el segundo o tercer episodio.

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Quedaría así

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11.— Conclusiones preliminares: el sujeto va a ser MUY utilizable, tanto que el uso o no de contrasujeto (recordemos que Bach no suele usarlos en las invenciones) queda totalmente a nuestro criterio. El carácter general de lo que venimos viendo es nervioso, quizá interese que la otra voz que vayamos aportando tenga unas características rítmicas más estables y tranquilas. Aún a falta de estas decisiones, LA INVENCIÓN ESTÁ CASI ESCRITA, nos sobran posibilidades. Ahora, el detalle que queramos aportar hará que nuestra obra sea estupenda o menos estupenda.

Smoke on the water: an invention. La partitura (the sheet music)

Captura de pantalla 2013-11-25 a la(s) 19.15.27Como nunca me acuerdo de nada, entre las muchas cosas que se me habían olvidado y tenía pendientes estaba subir la partitura de mi “Smoke on the water: an invention”, que prometí hace ya tiempo.

Sobre ella escribí en su momento: “Un pequeño contrapunto a dos partes (que no dos voces) sobre el “riff” de “Smoke on the water”, de Deep Purple, en forma de invención. La invención es una forma musical afín a la fuga. La idea no es más que una broma musical, muy diferente de mi música habitual. La he pensado para piano, aunque estaría encantado de arreglarla para clave, un instrumento mucho más roquero a mis oídos. Espero que la broma os divierta.”

Para los que me conozcan, no será una sorpresa que concibo también esta obra como ayuda pedagógica para mis alumnos. De algo habrá de servirles, en su momento. Tal y como está ahora estructurado “Fundamentos de Composición”, en sexto. Aunque es siempre tentadora la idea de anticipar en quinto ciertos materiales y que fuera la consecuencia natural de las invenciones que ven ahora mismo.

 

Descargad la partitura haciendo click aquí

 

Aquí tenéis el vídeo:

 

Quizá merezca la pena recordados que dispongo de otras cuantas invenciones, todas con finalidad pedagógico/humorística.

Simpsonatina CON partitura

Homer_J__Simpson_playing_piano_by_TheAnonymousPoetistCon el despiste que me caracteriza, y que sólo aquellos que me conocen bien  pueden creer, he olvidado durante un tiempo increible subir, para quién así lo quiera, la partitura de la “simpsonatina”. Esto es, para los interesados, lo que en su momento escribí sobre ella. Debajo del todo podréis ver el video.

Para descargar la partitura, haz click aquí

Dentro del concepto de falsificaciones, merecen un apartado especial aquellas destinadas a una finalidad pedagógica. Os ofrezco mi Simpsonatina, cuya finalidad es la ayudar a mis alumnos a entender cómo funciona una sonata. Por lo mismo, he evitado esta vez poner rótulos indicando “introducción”, “exposición”, “primer tema”… Prefiero, ya que se lo he puesto fácil, que empleen el oído. No descarto, sin embargo, si alguien lo cree oportuno para públicos de no estudiantes, añadir esas informaciones.
El estilo es lo que yo califico de “bastardo”. Como no encuentro de ninguna utilidad práctica una fidelidad absoluta a la auténtica escritura instrumental de cada época, empleo un lenguaje clásico, pero un pianismo más bien romántico. ¡Bastante complicado es ya que aprendan a escribir para piano sin entrar en tales sutilezas!
La sonata en cuanto a tal, es clara. Los temas podrían ser mejorados, pero sólo a riesgo de perder reconocibilidad, de forma que he preferido seguir siendo pedagógico. La obra reúne numerosas, excepciones y texturas que suelen ser motivo de preguntas en el aula. Como esto no es una clase, os ahorro explicaciones detalladas.
Un último comentario: ésta es una de las rarísimas ocasiones en que me da por imitar el lenguaje tonal sin buscar un especial carácter contrapuntístico.