May 01 2017

Badajoz y los colores volátiles de Messiaen

La verdad es que he viajado mucho sin viajar del todo: con tanto dar cursos uno va corriendo de ciudad en ciudad, sin tiempo real para visitarla a gusto.

Como músico que soy tengo un vicio: me encantan y fascinan las diversas maneras de hablar de la gente. Soy a veces capaz de ponerme vídeos en idiomas que desconozco para captar el ritmo y cantinela que tienen.

Hoy llegué a Badajoz para hablar mañana de Messiaen. Como he llegado con tiempo y hace bueno, me he sentado en una terracita y he escuchado hablar a la gente (no cotilleo: escucho la entonación). Ni una palabra más alta que otra (cosa diferente es que los españoles gritamos), y en general ritmo cadencioso y sensación de amabilidad. Me he relajado mucho.

Prometí, por cierto, en su momento subir los textos de presentación de estas charlas. Aquí van.

Textos de presentación de las charlas

Colores volátiles: presentación de la personalidad de Olivier Messiaen

Hablar de Messiaen (1908-1992) es hablar del mar. Como los ríos, sea cual sea su perfil, acaban desembocando en el océano, muy distintas influencias y estilos compositivos encuentran en el Maestro una de sus posibles síntesis. Como del mar se destila la lluvia, que rejuvenece y vivifica lo que toca, la influencia del francés ha marcado a los más diversos compositores. Y como las luces rielan sobre las aguas, así deslumbran al oído las armonías de nuestro compositor.

Compositor místico —él diría teológico—, amante y estudioso de los pájaros —siempre se consideró ornitólogo—, maestro —por su sinestesia— en la coloración del tiempo, hace de religión, cantos de aves, y colores elementos irrenunciables de sus obras. Y el amor humano —en la trilogía dedicada a Tristán e Isolda—, aunque se arrepintiera de ello en su edad madura, constituye un cuarto elemento para entender la obra del extraordinario músico.

Bellezas inabarcables concebidas en un campo de concentración. Encantos en lo imposible. Sonrisas para Mozart. Todo esto y más trataremos en la presentación del Maestro. Que lo fue, por cierto, de algunos de los más destacados compositores del siglo XX.

Las técnicas de Messiaen

Si un autor ha sabido plegar las técnicas al servicio de sus ideas, si un compositor ha sabido crear nuevas posibilidades para plasmar su música y lograr un todo coherente, si un músico ha sabido conjugar las más variadas influencias —desde lo teológico hasta el canto de pájaros, pasando por los colores del sonido—, ese ha sido Messiaen. Que sería el primero en decirlo que la técnica está ahí para que la obra funcione y remonte, pero que el público viene a ser seducido, no a detectarla.

Todo con todo, la comprensión de los misterios de su oficio, de su artesanado, va a ayudarnos a ser mejores intérpretes de su obra, y a saber qué buscar en ella cuando la escuchamos. Por no hablar de que levantará un perfil de su personalidad que no puede sino hacer que le comprendamos mejor, y en la misma medida, rindamos mejor tributo a su música.

Texto para las obras del concierto

Veinte contemplaciones sobre Olivier Messiaen

  1. Veinte contemplaciones sobre el Niño Jesús o, como es más conocida en castellano la obra, aunque sea peor traducción, Veinte miradas sobre el Niño Jesús, es una obra pianística gigantesca dedicada a diversos aspectos teológicos sobre el hijo de Dios. En ella se mezclan con ingenuidad (palabra que proviene de ingenio) la mayoría de las ideas e inspiraciones importantes para el compositor.
  2. Además de los temas individuales de cada pieza, circulan a lo largo de los diversos movimientos cuatro temas cíclicos: el Tema de Dios, el Tema del Amor místico, el Tema de la Estrella y la Cruz y el Tema de Acordes. Cada uno de ellos está en los lugares teológicamente adecuados.
  3. El Tema de Dios figura en cada una de las contemplaciones que involucran a las personas de la Trinidad (Contemplación del Padre, Contemplación del Hijo sobre Sí mismo, Contemplación del Espíritu de la Alegría). También en Por Él fue hecho todo (La Creación es obra del Verbo), El beso del Niño Jesús y Primera comunión de la Virgen. Está magnificado en la Contemplación de la Iglesia de Amor.
  4. El Tema del Amor Místico está presente en Por Él fue hecho todo, Duermo, pero mi corazón vela y Contemplación de la Iglesia de Amor.
  5. El Tema de la Estrella y la Cruz, elementos que marcan el comienzo y el final de la vida de Cristo, está presente en Contemplación de la Estrella y en Contemplación de la Cruz.
  6. El Tema de Acordes es omnipresente, sometido a las más diversas transformaciones.
  7. La ordenación de los diversos movimientos dista de ser casual. Los movimientos que tratan de las personas de la Trinidad están distribuidos uniformemente (I, V, X, XV, XX). Otros números, con carácter cabalístico son también importantes: Vi y XII (dos veces seis) por ser el número de la Creación; VII y XIV (dos veces siete, número perfecto) IX y XVII (número del tiempo, por los nueve meses de gestación.
  8. Messiaen tuvo más de un detractor por obras como esta: los oyentes católicos le tenían por demasiado contemporáneo, y los contemporáneos por demasiado católico. Estamos ante una música inmensamente disfrutable, llena de armonías magníficas (al autor le disgustaba que las calificaran de sensuales), ideas melódicas y rítmicas de enorme belleza y de unas proporciones asombrosas. O, como gusto decir a mis alumnos: seamos luteranos con Bach, católicos con Messiaen, y sintoístas con Takemitsu.
  9. El compositor español Isaac Albéniz es una de las referencias principales para la escritura pianística de nuestro autor.
  10. La obra se compuso en 1944, el año de la liberación de París y el que marca la liberación personal de Messiaen del campo de concentración en que escribió el Cuarteto para el fin del Tiempo, del que luego nos ocuparemos. Fue escrita para Ivonne Loriod, entonces alumna suya y, posteriormente, esposa, y pianista de enorme talento. Aunque su estreno recibió críticas de lo más diverso, hoy por hoy figura, por calidad y extensión, entre las obras más monumentales del siglo XX.
  11. Poèmes pour Mi es una obra escrita originalmente para soprano y piano en 1936, y posteriormente orquestada en 1937.
  12. “Mi” es el nombre cariñoso que empleaba Messiaen para referirse a Claire Delbos, su primera esposa, violinista y compositora, que fue además la dedicatoria de la obra.
  13. Junto con Harawi  y Chantes de Terre et de Cel constituye parte de sus tres grandes ciclos cantados, para soprano y piano.
  14. La obra alaba el sacramento del matrimonio y expone los diversos estados espirituales del marido a lo largo del mismo. Es, en ese sentido, calificada por Robert Sherlaw Johnson como neolitúrgica.
  15. El Cuarteto para el Fin del Tiempo, o, como es más conocido en España, Cuarteto para el fin de los tiempos, fue compuesto en el Stalag VIII-A, un campo de concentración alemán, situado en Görlitz, Polonia, en el que Messiaen fue prisionero. Nuestro autor fue auxiliar médico durante la Segunda Guerra Mundial, debido a su escasa vista.
  16. En el traslado al Stalag en cuestión Messiaen conoció a Henri Akoka, otro prisionero, al que enseñó los bocetos de lo que luego sería El abismo de los pájaros. Posteriormente conocería al violinista Jean le Boularie y al chelista Étienne Pasquier, para los que escribió un trío que luego se incorporaría al Cuarteto, con el compositor al piano. Un guardia alemán que simpatizaba con ellos, Carl-Albert Brüll, fue quién les proporcionó papel de música y un pequeño lápiz.
  17. El título de la obra alude al Apocalipsis. No es de extrañar tanto el pensar en el fin del mundo en semejante ocasión, como la extremada luminosidad y belleza de la obra. Uno tendería a pensar que la situación inspiraría rabia y dureza.
  18. Se interpretó por primera vez el 15 de enero de 1941, en el propio Stalag VIII-A, al aire libre y con lluvia, con un público de unas cuatrocientas personas, entre prisioneros y guardias. Messiaen afirmaba que nunca fue escuchado con tanta atención y comprensión.
  19. Carl-Albert Brüll, el guardia simpatizante, fue el que logró conseguir los instrumentos —el chelo se consiguió mediante donaciones de los prisioneros—. Poco después del estreno, falsificando papeles con un sello tallado en una patata, logró la liberación de los músicos.
  20. El concepto del tiempo que logra infundirnos Messiaen en esta obra, sin carecer de precedentes en la música occidental, es casi único, y fue de enorme influencia para muchos compositores posteriores, así como para el propio autor.

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3 comentarios

  1. Uy….descubrirás nuevos acentos y volúmenes no tan relajantes , te lo aseguro.Pero también otras cosas buenas…La luz,el río y las aves entre ellas.

  2. Y los atardeceres desde la Alcazaba. O las luces del río a la misma hora.
    Conferencia muy agradable, entretenida y corta. Gracias Enrique Blanco Rodríguez

  3. Muchas gracias

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