Caducidad y buen trato

Los que me sigan, de sobra saben la larga época en que he sido el hombre-cursillo. Rato sí, rato también, me tocó explicar lo poco que sabía o intuía sobre músicas de las que entonces no había información ni fácil ni accesible. Vino la larga noche (años) en la que nadie se interesaba (es patente en qué se ofrece en los cursos de verano) por nada que no fuera el sota-caballo-rey. Este año me han vuelto a poner en activo. No por mi, ni porque yo interese, sino porque me parece que vuelve, lentamente, a darse un gusto por salirse de lo manido. Otra cosa es que yo me sienta como alguien que, en su momento, fue heraldo de lo nuevo y ahora testigo de lo ya antiguo. Pero es que lo ya antiguo de lo que me ocupaba merecía y merece la pena. Y trato de actualizarme.

En fin: este escrito es para agradecer a todos los que me han llamado este curso, se han interesado por lo que digo, y me hacen pensar que la llama sigue viva. Y para agradecer el trato excepcionalmente amable y cálido que he tenido en todas partes. He estado verdaderamente a gusto en Badajoz, en Palencia, en el conservatorio superior de Salamanca, en el mío cuando he estado ayudando, y en el resto de sitios en que se me ha llamado. Gracias por vuestra cortesía y gentileza.

 

Ensayo de “Escenas de Teléute”, de Enrique Blanco

Ya que me va a ser imposible asistir al estreno de mi obra Escenas de Teléute mañana, 19 de mayo de 2017, mis compañeros han tenido la gentileza de dejarme grabar un ensayo.

Unos breves datos sobre la obra.

Oboe: Román Álvarez Mayor

Clarinete: José Vicente Castillo

Violín: Andrés Balaguer

Viola: Pedro San Martín Rodríguez

Cello: Laura Oliver de la Guerra

 

Ando desde hace mucho tiempo con la idea de escribir una ópera, o en todo caso, drama musical, ambientado en un universo narrativo muy parecido al del extraordinario cómic Sandman. Muy parecido porque estoy seguro de que la todopoderosa DC no me va a ceder el uso de sus personajes. Y en todo caso Neil Gaiman, el autor, siempre habló de su universo como de una máquina de inventar historias.

Escenas de Teléute supone una especie de apuntes metafóricamente tomados a lápiz de lo que me gustaría en su momento pintar con un óleo instrumental mucho más rico y sutil. Una manera de dejar en mi memoria no tanto una música en concreto como una manera de hacer y una voz que quiero presentes en la obra final. En esa medida, cada miniatura representa un carácter, que voy en esta ocasión a referir al propio Sandman, toda vez que no he escrito mi libreto, ni lo haré hasta saber qué recursos pudiera haber. Me gusta trabajar sobre instrumentos concretos. Por lo mismo, las situaciones que ahora voy a describir no son las que querría plasmar, sino algo con parecida esencia.

…I open the way and I open the gates…

El hechicero Roderick Burgess intenta capturar místicamente a Muerte.

La invocación que el guionista, Neil Gaiman, inventa para ello es tan evocadora que se dice que el dibujante le pidió que jamás volviera a escribir algo que le diera tanto miedo dibujar. Intento capturar el espíritu de la invocación, más que el terror.

Fat pigeons

En su lugar la invocación captura a Sueño, su hermano, que queda prisionero en aislamiento durante setenta años. Tras escapar y recuperar sus poderes se siente confuso y sin dirección. Muerte le visita mientras está dando de comer a las palomas en una plaza pública.

The sound of Her wings

El título del número en que sucede lo anteriormente descrito. Suele decirse que ahí Sandman se convierte en Sandman.

El Dies Irae es la representación de Muerte. Lo habré armonizado fácilmente tres docenas de veces (material de sobra tengo si la ópera llegara) buscando un carácter amable.

…the Angel of Death is so beautiful…

El personaje Muerte le fue sugerido a Gaiman, entre otras fuentes, por un texto árabe que dice que el Ángel de la Muerte es tan hermoso que cuando se le ve, el alma se sale por los ojos.

…far more terrible…

En una conversación entre Muerte y Sueño, este último declara ser mucho más terrible que Muerte.

I can patter romany

Tras la visita de Muerte a Sueño, le pide que le acompañe a recoger algunas vidas. Una de ellas es la de un violinista que ha vivido toda su vida fingiendo ser zíngaro y tocando ese tipo de música.

I have missed you… so badly

En Endless Nights, volumen editado unos quince años después que la serie original, un hechicero ha logrado burlar a Muerte durante décadas, repitiendo eternamente la misma fecha aunque con actividades distintas. Cuando Muerte logra llegar a él, el hechicero descubre que anhelaba un final.

Makrokósmicos. O ver con ojos nuevos obras que creías conocer de sobra.

Una breve nota para manifestar mi enorme placer por haber escuchado por primera vez en directo los dos primeros volúmenes del Makrokosmos de George Crumb.

Siempre he defendido que a Crumb se le graba mal en disco: suelen tomar el sonido de la amplificación de los instrumentos, y no del sonido ambiente. Mi teoría ha quedado más que confirmada: el Makrokosmos de hoy ha sido emocionante, hipnótico, absorbente.

Naturalmente no todo es el directo. Mis compañeros han estado más que a la altura del reto, y han realizado lo que en más de un momento puede ser una versión de referencia: a ver si se puede subir vídeo.

En Makrokosmos Crumb reflexiona entre otras cosas sobre la magia y la música. No en un sentido literal, sino en el de sacarnos del plano un tanto pedestre en que solemos andar y llevarnos al sentido de invocación, a ser atrapados por un mundo sonoro distinto, diferente, nuevo, gnómico… Y efectivamente he notado (y sido feliz víctima de) esta captura por parte del público.

De todas las piezas de Crumb interpretadas en este ciclo he recibido, de diversas fuentes, el mismo comentario: “¡qué corta me ha parecido!” La magia de Crumb y la de mis compañeros así lo han conseguido. Siempre orgulloso de ser tahónico.

La cantata 4 en Palencia. Y sus vídeos

Ya desde estudiante la única nota que me importaba para las cosas que me gustaba de verdad estudiar era la que yo mismo me ponía. Curiosamente, las calificaciones autoimpuestas más satisfactorias para mi eran y siguen siendo las intermedias, las que implican que hay espacio para la mejora, para el crecimiento y para aprender más. La perfección implica en general una falta de ambición y pocas ganas de ver lo grande que es el mundo. Sobre todo el de la música.

Vengo moderadamente satisfecho de mi mismo hoy. Nunca había hecho en público el esfuerzo de intentar que unos oídos modernos viajaran al barroco, para intentar oírlo, no en nuestros términos, sino en los suyos. Y gran parte de la satisfacción está en que ya se me han ocurrido varias ideas sobre cómo hacerlo mejor la próxima vez. De la idea loca que se nos ha ocurrido tras el curso… …mejor no hablo.

Os adjunto los vídeos de la sesión. Como de costumbre faltan los que no puedo subir por motivos de derechos de autor, los que los intérpretes no han querido hacer públicos, que he sustituido a veces, y los que no se encuentran en YouTube.

Cantata 4: primera versión que puse

Corales insospechados

Sentir el coral: Thronechoral

Sentir el coral: la vieja y el preludio coral

Sentir el coral: Bad romance

Sentir el coral: In Dulci Jubilo

Cantata 4: previos

Cantata 4 tras los previos

Materials adicionales, relacionados con Bach pero no con la cantata 4

 

 

 

Badajoz y los colores volátiles de Messiaen

La verdad es que he viajado mucho sin viajar del todo: con tanto dar cursos uno va corriendo de ciudad en ciudad, sin tiempo real para visitarla a gusto.

Como músico que soy tengo un vicio: me encantan y fascinan las diversas maneras de hablar de la gente. Soy a veces capaz de ponerme vídeos en idiomas que desconozco para captar el ritmo y cantinela que tienen.

Hoy llegué a Badajoz para hablar mañana de Messiaen. Como he llegado con tiempo y hace bueno, me he sentado en una terracita y he escuchado hablar a la gente (no cotilleo: escucho la entonación). Ni una palabra más alta que otra (cosa diferente es que los españoles gritamos), y en general ritmo cadencioso y sensación de amabilidad. Me he relajado mucho.

Prometí, por cierto, en su momento subir los textos de presentación de estas charlas. Aquí van.

Textos de presentación de las charlas

Colores volátiles: presentación de la personalidad de Olivier Messiaen

Hablar de Messiaen (1908-1992) es hablar del mar. Como los ríos, sea cual sea su perfil, acaban desembocando en el océano, muy distintas influencias y estilos compositivos encuentran en el Maestro una de sus posibles síntesis. Como del mar se destila la lluvia, que rejuvenece y vivifica lo que toca, la influencia del francés ha marcado a los más diversos compositores. Y como las luces rielan sobre las aguas, así deslumbran al oído las armonías de nuestro compositor.

Compositor místico —él diría teológico—, amante y estudioso de los pájaros —siempre se consideró ornitólogo—, maestro —por su sinestesia— en la coloración del tiempo, hace de religión, cantos de aves, y colores elementos irrenunciables de sus obras. Y el amor humano —en la trilogía dedicada a Tristán e Isolda—, aunque se arrepintiera de ello en su edad madura, constituye un cuarto elemento para entender la obra del extraordinario músico.

Bellezas inabarcables concebidas en un campo de concentración. Encantos en lo imposible. Sonrisas para Mozart. Todo esto y más trataremos en la presentación del Maestro. Que lo fue, por cierto, de algunos de los más destacados compositores del siglo XX.

Las técnicas de Messiaen

Si un autor ha sabido plegar las técnicas al servicio de sus ideas, si un compositor ha sabido crear nuevas posibilidades para plasmar su música y lograr un todo coherente, si un músico ha sabido conjugar las más variadas influencias —desde lo teológico hasta el canto de pájaros, pasando por los colores del sonido—, ese ha sido Messiaen. Que sería el primero en decirlo que la técnica está ahí para que la obra funcione y remonte, pero que el público viene a ser seducido, no a detectarla.

Todo con todo, la comprensión de los misterios de su oficio, de su artesanado, va a ayudarnos a ser mejores intérpretes de su obra, y a saber qué buscar en ella cuando la escuchamos. Por no hablar de que levantará un perfil de su personalidad que no puede sino hacer que le comprendamos mejor, y en la misma medida, rindamos mejor tributo a su música.

Texto para las obras del concierto

Veinte contemplaciones sobre Olivier Messiaen

  1. Veinte contemplaciones sobre el Niño Jesús o, como es más conocida en castellano la obra, aunque sea peor traducción, Veinte miradas sobre el Niño Jesús, es una obra pianística gigantesca dedicada a diversos aspectos teológicos sobre el hijo de Dios. En ella se mezclan con ingenuidad (palabra que proviene de ingenio) la mayoría de las ideas e inspiraciones importantes para el compositor.
  2. Además de los temas individuales de cada pieza, circulan a lo largo de los diversos movimientos cuatro temas cíclicos: el Tema de Dios, el Tema del Amor místico, el Tema de la Estrella y la Cruz y el Tema de Acordes. Cada uno de ellos está en los lugares teológicamente adecuados.
  3. El Tema de Dios figura en cada una de las contemplaciones que involucran a las personas de la Trinidad (Contemplación del Padre, Contemplación del Hijo sobre Sí mismo, Contemplación del Espíritu de la Alegría). También en Por Él fue hecho todo (La Creación es obra del Verbo), El beso del Niño Jesús y Primera comunión de la Virgen. Está magnificado en la Contemplación de la Iglesia de Amor.
  4. El Tema del Amor Místico está presente en Por Él fue hecho todo, Duermo, pero mi corazón vela y Contemplación de la Iglesia de Amor.
  5. El Tema de la Estrella y la Cruz, elementos que marcan el comienzo y el final de la vida de Cristo, está presente en Contemplación de la Estrella y en Contemplación de la Cruz.
  6. El Tema de Acordes es omnipresente, sometido a las más diversas transformaciones.
  7. La ordenación de los diversos movimientos dista de ser casual. Los movimientos que tratan de las personas de la Trinidad están distribuidos uniformemente (I, V, X, XV, XX). Otros números, con carácter cabalístico son también importantes: Vi y XII (dos veces seis) por ser el número de la Creación; VII y XIV (dos veces siete, número perfecto) IX y XVII (número del tiempo, por los nueve meses de gestación.
  8. Messiaen tuvo más de un detractor por obras como esta: los oyentes católicos le tenían por demasiado contemporáneo, y los contemporáneos por demasiado católico. Estamos ante una música inmensamente disfrutable, llena de armonías magníficas (al autor le disgustaba que las calificaran de sensuales), ideas melódicas y rítmicas de enorme belleza y de unas proporciones asombrosas. O, como gusto decir a mis alumnos: seamos luteranos con Bach, católicos con Messiaen, y sintoístas con Takemitsu.
  9. El compositor español Isaac Albéniz es una de las referencias principales para la escritura pianística de nuestro autor.
  10. La obra se compuso en 1944, el año de la liberación de París y el que marca la liberación personal de Messiaen del campo de concentración en que escribió el Cuarteto para el fin del Tiempo, del que luego nos ocuparemos. Fue escrita para Ivonne Loriod, entonces alumna suya y, posteriormente, esposa, y pianista de enorme talento. Aunque su estreno recibió críticas de lo más diverso, hoy por hoy figura, por calidad y extensión, entre las obras más monumentales del siglo XX.
  11. Poèmes pour Mi es una obra escrita originalmente para soprano y piano en 1936, y posteriormente orquestada en 1937.
  12. “Mi” es el nombre cariñoso que empleaba Messiaen para referirse a Claire Delbos, su primera esposa, violinista y compositora, que fue además la dedicatoria de la obra.
  13. Junto con Harawi  y Chantes de Terre et de Cel constituye parte de sus tres grandes ciclos cantados, para soprano y piano.
  14. La obra alaba el sacramento del matrimonio y expone los diversos estados espirituales del marido a lo largo del mismo. Es, en ese sentido, calificada por Robert Sherlaw Johnson como neolitúrgica.
  15. El Cuarteto para el Fin del Tiempo, o, como es más conocido en España, Cuarteto para el fin de los tiempos, fue compuesto en el Stalag VIII-A, un campo de concentración alemán, situado en Görlitz, Polonia, en el que Messiaen fue prisionero. Nuestro autor fue auxiliar médico durante la Segunda Guerra Mundial, debido a su escasa vista.
  16. En el traslado al Stalag en cuestión Messiaen conoció a Henri Akoka, otro prisionero, al que enseñó los bocetos de lo que luego sería El abismo de los pájaros. Posteriormente conocería al violinista Jean le Boularie y al chelista Étienne Pasquier, para los que escribió un trío que luego se incorporaría al Cuarteto, con el compositor al piano. Un guardia alemán que simpatizaba con ellos, Carl-Albert Brüll, fue quién les proporcionó papel de música y un pequeño lápiz.
  17. El título de la obra alude al Apocalipsis. No es de extrañar tanto el pensar en el fin del mundo en semejante ocasión, como la extremada luminosidad y belleza de la obra. Uno tendería a pensar que la situación inspiraría rabia y dureza.
  18. Se interpretó por primera vez el 15 de enero de 1941, en el propio Stalag VIII-A, al aire libre y con lluvia, con un público de unas cuatrocientas personas, entre prisioneros y guardias. Messiaen afirmaba que nunca fue escuchado con tanta atención y comprensión.
  19. Carl-Albert Brüll, el guardia simpatizante, fue el que logró conseguir los instrumentos —el chelo se consiguió mediante donaciones de los prisioneros—. Poco después del estreno, falsificando papeles con un sello tallado en una patata, logró la liberación de los músicos.
  20. El concepto del tiempo que logra infundirnos Messiaen en esta obra, sin carecer de precedentes en la música occidental, es casi único, y fue de enorme influencia para muchos compositores posteriores, así como para el propio autor.