Dic 28 2016

Medallones, para flauta, violín y piano.

Ante todo, muchas gracias a Porfirio Gustavo Carriches Farraces por la iniciativa. Tiene la excelente idea de ir creando un repertorio medio y elemental de música de cámara que, sin ser exageradamente difícil de tocar, facilite a los alumnos irse preparando para el tipo de dificultades, no mayores, sino distintas, que presenta el repertorio moderno.

Medallones se creó con la intención de que los músicos de cámara en periodo de formación se fueran aclimatando a un repertorio más de nuestros días. Por ello, consiste en pequeñas micropiezas, previstas para tocarse sin interrupción, que engloban algunas de las dificultades más comunes en el repertorio reciente, pero tan breves que apenas revisten dificultad de montaje. De cara a facilitar tanto como sea posible la interpretación, se dan, contrariamente a mi costumbre, numerosas repeticiones literales, y un grado de variedad armónica no muy alto. Para que la pieza cumpla su cometido lo más ampliamente posible son bastantes los lenguajes aludidos en la pieza.

Mi recomendación a los intérpretes es que lean la pieza cuidadosamente. Descubrirán que las recurrencias son muchas, y les será más sencillo montar la obra. Especial atención se ha prestado, sobre todo al comienzo, al piano. Sin que sus partes sean en la música reciente más complejas que las de otros instrumentos, sí es cierto que necesita en general leer más notas.

Aunque la obra se ha pensado como unidad, para tocar todas las micropiezas seguidas, sin interrupción, no deja de ser una obra didáctica: cabe perfectamente extraer alguna de las miniaturas, o no interpretarla en su totalidad.

El título Medallones, alude a las viejas reliquias familiares, en que de pronto vemos una imagen que nos revela aspectos quizá desconocidos de nuestra familia que probablemente tengan una historia detrás que no siempre vamos a poder conocer. Ciertamente, de cada medallón musical presente en esta obra se podrían sacar muchos más minutos de música.

Sobre cada micropieza:

Anverso se ha pensado para trabajar un poco el diálogo entre instrumentos.

Al abuelo le gustaba bailar sirve para trabajar la superposición de obstinatos de distinta longitud, así como las citas paródicas (son evidentes, ¿no?).

La nieta está creciendo intenta trabajar el accelerando controlado y la superposición de pulsos.

Dicen que el bisabuelo fue explorador explora el mundo poderosamente cinético de mucha música de comienzos del XX, así como la sonoridad modal.

La esposa explora el canto en acordes, poderosa herramienta desde comienzos del XX hasta ahora mismo, y al que el pianista debe prestar particular atención.

Los niños interpreta un tipo de desarrollo muy frecuente en los autores cuasi tonales.

Reverso marca el fin de la obra, con un pequeño lucimiento para cada intérprete.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2016/12/medallones-para-flauta-violin-y-piano/

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: