Nov 02 2014

El coral bachiano retomado (1). Sentir el coral. Un poco de historia.

Corales

Una de las muchas ediciones —quizá la mejor para su estudio— de los corales bachianos.

En mi opinión uno de los trabajos más útiles y reconfortantes que se puede hacer en la enseñanza de la armonía y contrapunto tonales es la realización de corales bachianos. La técnica que se adquiere con ellos logra conferirnos una flexibilidad prodigiosa, un gusto enorme por bajos bien llevados y un poderosísimo sentido cadencial, que puede muy bien ser el prólogo a conceptos aplicables a otros tipos de obra de muy diversos sentidos y épocas.

 

Tampoco olvidemos las palabras de Schönberg en el sentido de que la extremada brevedad de las realizaciones vocales del coral es de inmensa utilidad para aprehender en su totalidad una forma musical. Y una vez aprehendida una, luego es fácil expandir el concepto hacia obras más largas y ambiciosas.

 

Pero no pensemos tan sólo en el joven estudiante: el público general, tiene también derecho a saber más del maravilloso coral, a entender por entero una cantata, a disfrutar del fértil ingenio del Kantor. A entender la magia que nos lleva de melodías casi inanes a algunos de los máximos monumentos en la historia de la música.

 

Encontramos, no obstante, un problema inesperado. En nuestra cultura no protestante, el coral no se acaba de entender, y mucho menos de sentir. Por no hablar de que la realización barroca del coral nos impone no sólo una enorme distancia cultural, sino también temporal. Es por ello que voy a intentar generar el mismo sentimiento que pudo tener para los contemporáneos de Bach el uso de este engañosamente fácil recurso mediante el empleo de una melodía moderna. Pero para comprender todo, debemos saber un mínimo de la historia del coral.

Breve resumen de los orígenes del coral luterano.

 

Comencemos por situar la historia y utilidad del coral.

 

NOTA OBVIA: en lo que sigue debo referirme, necesariamente, a ideas y prácticas religiosas diversas. No hay en ningún caso intención de proselitismo, menos aún de falta de respeto.

martin-lutero

Martín Lutero

El flautista y refomador de religiones Lutero, ve con malos ojos la imposible participación de la feligresía en el culto católico. Una misa dicha en latín y con el cura dando la espalda a la concurrencia por no dársela al crucifijo deja margen escaso a la implicación de los fieles.

En su Reforma, Lutero toma algunas decisiones que han resultado ser trascendentales para la historia de la música. Una de ellas es la de que la misa —que, a partir de este momento, denominaremos el culto— se celebre en lengua vernácula —es decir, la que se hable en el lugar en que ocurra—. Pero de mucha mayor trascendencia es la idea de que el pueblo intervenga en forma activa en el acto. Esta intervención se da en forma de canto: en los momentos adecuados, el público prorrumpe en canciones de texto adecuado al momento y solemnidad. Tiempo habrá de hablar de esta adecuación.

Limitémonos, por el momento, a ponernos en el lugar de Lutero: “para que la feligresía cante, son necesarias canciones” —diría para sí mismo— “como enseñar solfeo a todo el mundo y darle partituras en la entrada del templo es inviable, aunque no sea más que porque el solfeo moderno aún no ha sido inventado, deberemos buscar otra solución.”

En efecto, para una decisión así, el uso de música nueva, específicamente compuesta para la ocasión, resulta de una gran dificultad. El pueblo debe aprender la canción, y eso requiere tiempo y dedicación, que habría que restar del culto.

La solución evidente es la de recurrir a melodías ya conocidas, cuyo texto se cambia por uno pertinente a la temática religiosa que se desea tratar. No deja de ser una conducta paralela a la idea española de reformar poemas “a lo divino”. Ni deja de ser cierto que ante el mismo problema musical, el concilio vaticano segundo adoptó idéntica solución.

Las melodías de coral, por lo tanto, quedan agrupadas en tres procedencias diferentes (podéis hacer click en los títulos resaltados en color para escuchar las melodías correspondientes.:

“No es necesario que el diablo se quede con todas las buenas melodías”

  1. Las procedentes del gregoriano, aprendidas por el pueblo en los cultos previos a la reforma. Un ejemplo sobresaliente sería Aus tiefer not.
  2. Las tomadas de la música popular, o con autor conocido pero bien asimiladas por el público, pues como decía Lutero, “No es necesario que el diablo se quede con todas las buenas melodías”. Quizá el caso más paradigmático sea el del coral de la Pasión según San Mateo, O Haupt voll Blut und Wunden cuya versión original, un par de siglos anterior, de Hans Leo Hassler, dice Mein G’mueth ist mir verwirret “Mi ánimo está turbado por una tierna doncella”, mientras que en la Pasión es “Oh cabeza llena de sangre y heridas”.
  3. Las escasísimas melodías compuestas en forma específica para ser corales. De ellas, quizá la más relevante, por haber sido compuesta por el mismo Lutero y haberse convertido así en el símbolo del protestantismo es Ein feste Burg ist unser Gott “Una poderosa fortaleza es nuestro Dios”. Prescindiré de comentar los usos por parte de Bach, Mendelshonn y Stravinsky para limitarme a comentar que es la melodía del timbre de Ned Flanders, el “vecinito” de los Simpson..

Recapitulando, si Lutero hubiera vivido en los tiempos presentes, hubiera quizá adaptado a lo religioso canciones populares de Shakira, temas de películas, o, como vamos a hacer con nuestro ejemplo, la sintonía de alguna serie de televisión.

 

Sentir el coral: el Thronechoral.

Presentación del tema

 

Supongamos, por ejemplo que tomamos una melodía bastante conocida en la actualidad: la sintonía de la serie televisiva Juego de tronos. Llamo desde ahora a su melodía el Thronechoral.

 Nota para pedagogos: necesariamente, este ejemplo tiene una fecha de caducidad. Por lo que a mi respecta sois bienvenidos a usar todo el material de este artículo en vuestras clases, pero el ejemplo sólo tendrá sentido mientras la serie siga siendo popular y su música sea conocida. Dentro de algunos años, quizá quien quiera pueda hacer un ejemplo similar sobre un tema que sea entonces ampliamente conocido.

 

El obvio atractivo rítmico de esta pieza sería quizá un poco inapropiado para la gravedad que suele ser norma en las celebraciones religiosas occidentales. Además, el coral es la excusa para que el pueblo entone textos profundos. Toda vez que el modelo de verso más extendido es el octosílabo, eso nos va a conducir a que aparezcan o desaparezcan notas para que la música se ajuste a periodos de ocho duraciones—excepción hecha de algún pequeño melisma: pequeño porque, de lo contrario, el texto se entendería peor—. Añadamos que puede ocurrir que algunas veces el octosílabo se parta en hemistiquios de cuatro notas.

 

De la misma manera que en cada final de verso al declamar hacemos una ligera pausa, en música nos detendremos también: con el tipo de pausa que los músicos denominamos cadencia, y que suele venir reflejada por un calderón sobre la última nota de la frase.

 

En cuanto al ritmo, va a estar tomado del texto, llegándose en ocasiones a distorsiones con respecto al original bastante notables —podéis consultar la diferencia entre los arriba aludidos coral de la Pasión según San Mateo, O Haupt voll Blut und Wunden y el origina de Hans Leo Hassler, Mein G’mueth ist mir verwirret—. Siendo el ritmo del alemán fieramente binario, en forma débil/fuerte, y teniendo además en cuenta que los ritmos y subdivisiones ternarias suelen quedar reservados para momentos enormemente expansivos, en el transcurso de los años el Thronechoral hubiera tenido una suerte no muy diferente de esta. (En esta, como en todas las demás partituras del artículo, hacer click sobre la imagen la agrandará).

 

¿Lamentable la suerte de esta melodía? Quizá sí, si aún no sabemos lo que el tratamiento bachiano a a lograr sacar de ella.

 

 

Recapitulación de elementos importantes y dos conclusiones necesarias

A estas alturas quizá sea importante, para entender bien lo que sigue hacer una lista de elementos que deben ser tenidos en cuenta:

  1. La finalidad del coral es religiosa, lo que nos lleva a que la percepción del texto se considera más importante que la música.
  2. Por esa misma razón, la melodía del coral va a sufrir transformaciones rítmicas y melódicas, a veces francamente drásticas.

Lo que nos lleva a dos importantes conclusiones:

 

  1. Las melodías van a ir perdiendo calidad musical en aras de un mejor servicio al culto. Lo que es, propiamente dicho, el coral, resulta a veces una melodía francamente aburrida y trivial. Pero nadie se asuste aún: la responsabilidad del compositor es convertir estas pequeñeces en música maravillosa, y estamos a punto de iniciar el camino de vislumbrar cómo lo hace Bach.
  2. Todo tratamiento musical que se haga de la melodía del coral debe siempre y sin excepción ayudar a que la feligresía —que quizá no sea ducha en música—  perciba bien el coral para ayudar a que canten.

 

El tratamiento de un canto dado en el siglo XV

 

En tiempos de Lutero los músicos denominábamos canto dado a una melodía ajena sobre la que debíamos trabajar.

El procedimiento habitual para tratar un canto dado —que es lo que sería el coral— en tiempos de Lutero sería el siguiente:

  1. El canto dado (el coral) se pondría en el bajo, en notas muy largas.
  2. Sobre este bajo, otra u otras voces propondrían melodías mucho más rápidas.

Lo que, con un poco de fantasía —esta y otras fantasías se justificarán en la tercera entrega de esta serie, destinada a proponer ideas para profesores sobre el uso de estos materiales—, nos daría una primera frase del Thronechoral como la que sigue. Por favor, antes de escuchar el vídeo, poned voluntad de distinguir la melodía del coral entre toda la urdimbre musical.

 

 

 

 

 

 

¿Habéis logrado distinguir la melodía? Estoy seguro de que no, o sólo muy débilmente. Haced, si gustáis, el experimento adicional de cantar la frase a la vez que escucháis el vídeo. Los resultados probables son que no lleguéis al final sin necesidad de respirar —lo que enturbiaría la percepción del texto— y que no logréis hacerlo bien porque las mayores actividad e interés de las otras voces os distraigan.

Lo que nos lleva a la conclusión de que el más característico de los tratamientos musicales en tiempos de Lutero es totalmente inadecuado para las finalidades del coral.

Las razones de esta inadecuación, bien analizadas, nos llevan de forma inevitable a saber cuáles son las maneras de solucionarlas. En un proceso que resumo aquí muchísimo, pero que llevó docenas de años.

  1. La melodía en el bajo no es la más fácil de seguir y entonar. Solución: pasar el coral a la voz superior, que sí lo es.
  2. Las diferencias de velocidad entre voces van a hacer que el oído oscile entre diversas melodías, haciendo difícil que que sigamos y entonemos bien el coral. Solución: En nuestro tratamiento vamos a buscar que todas las voces tengan una velocidad similar, con muy escasas diferencias.

¡Pero esto nos lleva a un tratamiento del coral que sería aún más aburrido musicalmente!

 

Un tratamiento “a la Bach” corrientito

 

El segundo artículo de esta serie estará más destinado a los jóvenes escritores de corales y detallará las técnicas. Por ahora baste decir que en tiempos de Bach se han establecido algunas costumbres para paliar todos estos defectos, que podrían resumirse en:

  1. La búsqueda de una impecable conducción de voces, particularmente en el bajo.
  2. La búsqueda de la compensación de los “defectos” —me da por recordar que los informáticos dicen que los programas no tienen defectos, sino posibilidades— del coral aportando dos puntos, tan vinculados entre sí que de alguna manera son casi el mismo:
    • Poderosos impulsos cadenciales, evidenciando cada final de frase y
    • La mayor riqueza tonal —dentro en general de los límites del estilo barroco— que podamos conseguir y sea adecuada al texto.

 

Lo que podría darrnos una versión del Thronechoral como la que sigue:

 

¿Nos movemos ya en un territorio más familiar? Por cierto que, por razones que se verán en el siguiente y último punto de este artículo, he considerado necesario aportar texto al coral. Toda vez que un texto religioso estaba claramente fuera de lugar, he aportado lo que se llama un monstruo, que es como llamamos a las letras escritas por un compositor cuando aún no le han entregado el texto definitivo.

Pintar las palabras

Por razones de mantener los temas lo más sencillos posible, he omitido hasta ahora uno de los más sorprendentes usos del coral bachiano: el del servicio al texto.

Los ingleses usan a veces la expresión pintura de palabras para referirse a músicas en que a cada palabra importante del texto se le aporta su propio carácter musical.

En el uso cotidiano del coral, podríamos encontrarnos con que una semana el sacristán de turno (ignoro por completo si existe en el culto luterano una figura análoga a la del sacristán) dijese una semana a Bach.

“Herr Bach, esta semana vamos a cantar Ein feste Burg con este texto que ha escrito el Pastor, y que va de los fuegos del infierno, la expiación y la tortura de seguir separados del paraíso”

Y el Kantor improvisaría inmediatamente una realización del coral capaz de estremecernos a todos.

Y que a la semana siguiente el sacristancillo dijese al maestro:

“Herr Bach, que esta semana también cantamos Ein feste Burg, pero que esta vez el texto habla de la alegría de servir a Dios y el placer de ser cristiano”

E inmediatamente Johann Sebastian daría con la expresión musical adecuada.

El estudio completo de todo esto daría para toda una serie de artículos que, quizá quedan fuera de lugar en esta guía simple. Me permito tan sólo recomendar al interesado el estudio de las particularidades de los corales “Soll’s ja so sein”, “Durch den Gefängnis”, y el celebérrimo “Es ist genug”, que encierra bastantes más sorpresas que sus archiconocidas cuatro primeras notas. Las mayores rarezas —por las que le riñó algún que otro burgomaestre— y atrevimientos en los corales responden normalmente a esta causa.

Con mucha mayor modestia, pues el objetivo es sólo divulgativo, aporto aquí otra versión con “monstruo”, del Thronechoral, llena de palabras “pintables”.

 

El segundo artículo estará más dedicado a estudiosos de cómo se escribe un coral (será bastante más breve que el que acabáis de leer), y el tercero y último se enfocará a justificar algunas decisiones que he tomado, y proponer a mis compañeros profesores ciertas ideas sobre pedagogía del coral. Gracias por vuestra atención a un artículo desmesuradamente largo.

Ir al segundo artículo de la serie.

Ir al tercer artículo de la serie.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2014/11/el-coral-bachiano-retomado-1-sentir-el-coral-un-poco-de-historia/

43 comentarios

3 pings

Ir al formulario de comentarios

  1. Alicia Santos Santos, Mercedes Zavala, Jacobo Durán-Loriga, José Mansergas, Iñigo Igualador, Alejandro Barcelo, María Jesús García Alonso, Novel Samano, Alfonso Del Corral, estaría muy interesado en vuestra opinión sobre la utilidad de este material.

  2. Alumnos, presentes pasados y futuros, tales como Luis Blanco, Diego Jiménez Tamame, Sara Castaño Díaz, Germán Ruiz Marcos, Irene Riaño de Hoz, Hector Tavera Fresno, Carmen Domínguez, Jin Kazama Wins, y todos los demás que no voy a nombrar porque sería lista mucho más larga que el artículo: lo mismo. ¿Os hubiera ayudado esto en su momento?

  3. Ok, de mil amores

  4. ¡Ah!, y, por favor, llamad o etiquetad a otros profesores y alumnos si pensáis que pueden aportar algo o interesarse

  5. Alicia Población Brel. Inés Mogollón, Alfonso Sebastián Alegre

  6. Cremita de post (Creo que el famoso libro que ansiamos está distribuido entre posts de estos). Si bien es cierto que en su día nos habría ayudado mucho, para la prueba de acceso que hagamos en breves y para el futuro en definitiva esto nos va a suponer un repaso, un recordatorio y un avance, así que a día de hoy nos viene incluso mejor (que creo que sabemos algo más que antaño). Gracias 🙂

  7. No Germán Ruiz Marcos, el siguiente volumen de “Juego de Tronos” también lo va a escribir George R. R. Martin

  8. Hola Enrique, gracias por invitarme, lo miro despacio y te digo algo

  9. Mañana pensaba empezar con el estudio del coral en la clase de Armonía. Me parece sensacional y muy útil. Si me das permiso, les enviaré el enlace. Gracias en nombre de todos. (Perdón por intervenir, aunque no estuviera convocada).

  10. Carmen Granero Eguía, si no estabas convocada es porque este anciano carece ya casi completamente de memoria. Te pido perdón, como a todos los compañeros de los que también me haya olvidado: no ha sido por mal. Y, por supuesto, usad a placer el material.

  11. De nuevo gracias de parte de tu fervientísima e incondicional admiradora.

  12. gracias por avisarme. Observé en tus anteriores armonizaciones que sigues la máxima bachiana del ritmo armónico a la corchea que se precipita antes del calderón…me acordé del tratado de armonía de Schoenberg… veo que lo mencionas… en cuanto pueda me lo leeré con calma… seguro que es muy interesante

  13. Yo también lo he leido deprisa y corriendo, esperando hacerlo con calma esta noche.

  14. Lo miro en cuanto tenga un rato, gracias Enrique!

  15. Maestro!!! Es genial. Muy bien procesado, explicado y por supuesto un arma maravillosa para las clases

  16. Hace mucho que no me dedico a enseñar armonía. Desde luego el coral me parece lo más interesante que se puede trabajar. Tu material me parece estupendo, aunque como señalas el tema no es precisamente maravilloso. Pero si te ha motivado, ¡qué le vamos a hacer! Lo miro más despacio cuando pueda.

  17. El tema no es que me haya motivado: es que es tan conocido entre mis estudiantes que me pareció oportuno para que entendieran de dónde sale el coral. Y la serie va a durar al menos tres años. Si hubiera cogido algo de pop, probablemente el ejemplo no duraría más allá de un año.

  18. Y la atención e interés que muestran de repente con estos “motivos”. De otra manera, el trabajo de escritura armónica coral les llama poco a la mayoría

  19. Tengo para ello algunos pequeños trucos, Iñigo Igualador, ya los pondré en la tercera entrega. Pero el primero de ellos lo tienes delante: o sienten de antemano un profundo respeto por Bach, o hay que lograr que sientan el coral, no sólo que sepan las normas

  20. Pero esa mayoría, Íñigo, ¿qué hace en un conservatorio?

  21. No preguntes, Jacobo Durán-Loriga: hay cosas que la humanidad NO debe conocer

  22. Jacobo. Ahora mismo, llegan a 3º de EEPP con una media de edad de entre 12-15 años. A esas edades, es muy fácil que se dispersen y se alejen de algo como la armonía. Yo, personalmente, he quedado asombrado con las aptitudes de alguno/a cuando consigues hacerle la asignatura más cercana y llamativa, y de otra manera, el alumno/a fácilmente pasaría desapercibido/a

  23. Sí, posiblemente lleguen muchos a la armonía sin la debida madurez. Lo que no entiendo es el empeño de algunos padres en llevar a sus retoños una formación profesional cuando a todas luces no es vocacional. El conservatorio no es una escuela de música. Quizás ahora se entienda más por dónde iba mi pregunta capciosa, retórica, toca pelotas…

    • Alejandro Barceló on 2 noviembre, 2014 at 21:43
    • Responder

    Enrique te felicito por este esfuerzo de transmitir un conocimiento vivencial a las nuevas generaciones al respecto del coral en el estilo de Johann. Es tan necesario en esto tiempos saber llegar con las ideas de una tradición como la tonal a los jóvenes quienes contemplan o reciben tales productos culturales desde un panorama y un conjunto de categorías tan distintas a las que portan las que se quiere enseñar. Hay una doble prueba aquí, la estrategia pedagógica (por la que te felicito) y la prueba a estas obras canónicas para seguir siendo canónicas en los tiempos actuales. Los corales de Johann son como los sonetos de William, hasta ahora y desde su concepción, actuales. Un abrazo y adelante con estas estrategias. En un tono ligero, me recuerdas a San Agustín de Hipona y Santo Tomás, esos padres del Cristianismo que más que padres, fueron transmisores y maestros de la herencia Grecolatina a la cultura Judeocristiana.

    1. Gracias, Alejandro.

  24. ¿El título del post corresponde de alguna forma a una analogía con “El Nudo Gordiano Desatado”?

  25. Me ha parecido excelente el artículo. Con tu permiso, lo comparto en mi página que seguro que más de un aventurero musical quiere sacarle partido a lo que queda de domingo. ¡gracias!

  26. Claro, divertido pero riguroso y muy pedagógico Enrique. Justamente el otro día cuando explicaba el coral un alumno dijo “pero ¿es una especie de himno como juego de tronos?”

  27. Me encanta. Gracias por compartirlo. Quien armoniza bien un coral en estilo Bach tiene muchísimo avanzado

  28. Carlos Blanco, como ignoro la referencia, no, no es parodia del título. Pero coméntanos, que nunca se sabe sobre anomalías espaciotemporales, y bien puede ser que hayas dado con algo interesante entre mis humildes opiniones

  29. José Mansergas, la relación entre el coral y yo es asilvestrada. Los he mamado años antes de saber su teoría. Lo que dices del ritmo armónico es certísimo, pero no es la única forma de verlo. Cosa que debería detallar en un próximo artículo. En todo caso, con ese comentario ya sé donde situarte, y me alegro: los de los que SÍ saben lo que es una cadencia

  30. Alfonso Del Corral, comparte a rabiar, para eso lo hago. Pero pretendía averiguar si algo se os hace excesivo o insuficiente en algún sentido. Quería, por una vez, hacer un artículo competente

  31. Fenómeno artículo, en la línea de calidad de siempre. Gracias, Enrique

  32. Muy útil e interesante, muy recomendable, espero las demás entregas. Supongo que Lutero no pudo imaginar el desarrollo tan enorme de la música protestante a partir de su idea que en un principio era con el objeto de simplificar. Y cómo ayudó a este desarrollo el que esas melodías fueran sencillas y conocidas, después de bien enseñadas, pudiendo el oyente percibir los colores con que se vestían según los textos elegidos. Tampoco en el Vaticano II podrían imaginar que esa puerta que se abrió para hacer más cercano el culto católico a culturas diferentes se iba a traer por los pelos para colar en nuestras liturgias la música más naif, ñoña, pop, …o lo que sea, convirtiéndose en un todo vale, empobreciéndose la calidad y por lo tanto echando a perder el oficio de músico de iglesia.

  33. me encanta lo de “el flautista y reformador de religiones Lutero”…Esto, …qué comentario tan técnico.

    • Inés on 3 noviembre, 2014 at 22:03
    • Responder

    Muy bueno, Enrique. Siempre se aprende contigo. Me encantan tus “mosntruos”: <>. Podríamos prepararlo todos y cantarlo en alguna taberna.

  34. Muy bueno, Enrique. Siempre se aprende contigo. Me encantan tus”monstruos”: <>. Deberíamos aprenderlo todos y cantarlo en alguna taberna. Gracias, Enrique.

  35. Valentín Ruiz ya en tercero de la antigua Armonía por el año 91 nos bombardeaba a Corales bachianos.Yo seguí a rajatabla los consejos de Malcom Boyd (Arminización de los Corales de Bach),que el propio Ruiz nos tradujo al castellano.Cuando hice Contrapunto y volví al Coral todo fue sobre ruedas con los Preludios Corales,mis queridísimos Preludios Corales,un Eterno y Gracil Bucle. 😉

  36. Tus consejos y los ejemplos me parecen estupendos,se lo recomendaré a mis alumnos.

  37. En su día me habría ayudado, pero ahora también. Sobre todo por los links a las piezas (entonces y ahora) y por la explicación del proceso por el que se adapta una melodía a un coral (la primera semana de corales eso me habría aterrado, pero más adelante y ahora habría resultado y resulta inspirador).

  38. En su día me habría ayudado, pero ahora también. Sobre todo por los links a las piezas (entonces y ahora) y por la explicación del proceso por el que se adapta una melodía a un coral (la primera semana de corales eso me habría aterrado, pero más adelante y ahora habría resultado y resulta inspirador).

  39. Enhorabuena por esta serie de artículos y por tu blog. No tiene desperdicio. Con tu permiso, se lo recomendaré a mis alumnos.

      • carlphilipp on 5 noviembre, 2016 at 0:40
      • Responder

      Por supuesto.

  1. […] « El coral bachiano retomado (1). Sentir el coral. Un poco de historia. […]

  2. […] el primer artículo de esta serie quise generar en los lectores sensaciones sobre el coral similares a las que pudieran tener los […]

  3. […] de “Juego de Tronos”, que luego adapté para explicar con su ayuda el coral bachiano (aquí está el primer artículo de la serie, desde el que se vinculan los otros dos que completan el ciclo). Desde entonces le he seguido con […]

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: