Oct 18

Alumnos: guía de avistamiento. 18— El zangolotino

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Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

“Los tontos no gustan de admirar las cosas sino cuando llevan una etiqueta.”

“Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.”

“No hay preguntas tontas: hay tontos que no preguntan.”


~ zangolotino, na.

1. m. y f. coloq. Muchacho que quiere o a quien se quiere hacer pasar por niño.


Probablemente convenga comenzar por decir que en los muchísimos años que llevo en conservatorios, creo que sólo una vez he conocido un alumno que me pareciera en verdad tonto, y, dado que el pobre acabó con tratamientos cuando sus padres descubrieron las que armaba al dejarle solo, probablemente le juzgué con justicia. Por el contrario, el típico alumno de conservatorio es quizá algo más inteligente que la media. No estoy hablando de ningún “efecto Mozart”, ni diciendo que la música aporte inteligencia. Simplemente el típico alumno de conservatorio, para cuando llega a mis clases, lleva muchos años simultaneando el colegio y el conservatorio y aprobando todo. Los que no son un poco más listos de lo normal no lo consiguen.

Es por ello que me revienta más quizá de lo que debería el alumno que se quiere hacer pasar por tonto. Siempre, sin excepción, para que le expliquen menos y así deba trabajar menos para aprobar la asignatura. Y siempre en detrimento de los que de verdad aman la música y tienen avidez y urgencia de dominar todos sus aspectos. Si yo mismo no tuviera la pasión que tengo por la música, quizá dijera la típica frase de que “ellos son los que salen perdiendo” y no le diera importancia. Pero, sorprendentemente, este tipo de alumnos, teniendo mayor capacidad que la media le sacan menos rendimiento. Lo que es otra forma, y quizá peor, de estupidez. He llegado a impartir a alumnos que padecían síndrome de Down (lo que NO significa ser tonto, ni mucho menos, pero sí que les hace falta un mayor esfuerzo) y se sacaban más partido a sí mismos que estos muchachos
Geografía: Penúltima fila. La última es demasiado obvia. Llegan a entender que el profesor típico vigila más la última fila que las otras, con lo que se creen completamente invisibles adelantando un lugar..

Hábitos: En clase están continuamente hablando. Los zangolotinos con otros zangolotinos, y las zangolotinas con otras zangolotinas. Esto no tiene nada de particular: fingirse tonto no es una manera efectiva de impresionar al sexo opuesto. Al menos en una especie que pretenda la supervivencia.

Etología: No suelo ser un profesor que haga preguntas a los alumnos. Pero en grupos dominados por este tipo de persona lo hago a menudo, como único recurso para que presten un poco de atención, y sean, siquiera, capaces de repetirme lo que acabo de decir. Su única respuesta a cualquier cosa es un “no sé”, totalmente invariable, aunque lo que les esté preguntando sea material (se ha dado el caso) de primero o segundo de Lenguaje Musical.

Guía de caza: Sólo ellos son capaces de cazarse a sí mismos. A veces se dan cuenta de que han traído al conservatorio malas costumbres que arrastran del instituto (donde tampoco es que su comportamiento sea admirable), otras simplemente descubren una pasión repentina por la música y desean informarse. Y en otras, simplemente crecen.

Anécdotas: Del “noseísmo” me ha llegado a ocurrir preguntar:

  1. Si hay doce tonalidades mayores y otras doce menores, ¿cuántas hay en total?
  2. ¿Cuántos sonidos tienen los acordes de tres sonidos?
  3. ¿Cómo era tu nombre? (sic)

 

y que me respondan el sempiterno “no sé”.

En otra ocasión un alumno me llamó al cabo de los años para disculparse por su comportamiento y pedirme que le admitiera de oyente, para recuperar la ocasión perdida.

Pero la mayor anécdota que tengo, que demuestra un grado de inteligencia muy superior al que hubiera llevado hacer bien el ejercicio es gráfica. Aquí os la pongo.

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2 comentarios

1 ping

    • luis alvarez on 18 octubre, 2014 at 14:14
    • Responder

    lo mejor el final!!!!

  1. jajajajajaa, menuda joya de ejercicio xDD

  1. […] de tipo chulesco existía previamente. Tiendo a pensar que, taxonómicamente, es una subespecie de el alumno zangolotino, pero haría falta un Linneo para demostrar esta […]

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