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Sep 14 2014

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Metamúsicas y análisis. Dos deudas besadianas y un sólo artículo.

analysisPara los que no le conozcáis, José Luis Besada es un señor (o quizá una entidad virtual, jamás, que yo sepa, le he visto en persona) que se dedica entre otras cosas a hacer preguntas comprometidas en Facebook, con humor, pero también con fiereza propia de un martillo de herejes si los razonamientos tras las respuestas carecen de validez. En los ratos libres diseña jeroglíficos matemático-musicales que me han dado más de un quebradero de cabeza. El caso es que se ha interesado por dos comentarios apresurados que puse en el Face, y me ha lanzado el guante. Concretamente le debo respuesta a dos preguntas.

  1. ¿Qué quiero dar a entender cuando hablo de metamúsicas?
  2. ¿Por qué digo que el análisis no es un fin en sí mismo sino una herramienta? (Esta pregunta me inquieta menos: manifiesta un 85% de acuerdo conmigo, así que del 15% restante quizá podamos negociar un porcentaje).

Como soy así de perezoso, y como en el fondo los dos temas requieren para mi respuesta elementos comunes, los englobo en un solo artículo.

Extraño a Humpty-Dumpty: las metamúsicas

humpty-dumptyConfieso que el término “metamúsica” lo he empleado siempre con la mayor inocencia. Si metalenguaje es el lenguaje cuando se refiere a sí mismo, metafísica, metamúsica sería la música cuando es también, en ciertos sentidos, autoreferencial.

Este uso está, creo yo, suficientemente claro. Pero la pregunta besadiana me ha servido de alerta. Cuando me lo ha preguntado, alguien más debe estar usando ese término, y, sin duda alguna, sin buenas intenciones.

Así alertado, he usado Google, y estoy más bien escandalizado de lo que he ido encontrando. Como no quiero avergonzar a nadie, voy a contar en paráfrasis, más que a establecer vínculos directos.

He encontrado sitios en que venden colecciones completas de metamúsica, dónde ésta sería desde la música de los clásicos, por su evidente trascendencia sobre otras músicas, hasta el minimalismo pop relajante acompañado de sonidos de la naturaleza, tales como cantos de ballenas, grillos nocturnos o los chillidos de agonía de una gacela al ser despanzurrada por un leopardo.

He encontrado webs en que venden libros que emplean la metamúsica como ejercicio de autoayuda. Cito, con vergüenza y pasmo el índice de tres capítulos de uno de estos libros.

IV. La armonía musical 
– Musicoembriología (La vida antes de nacer) 
– Psicoembriología 
– La ayuda telepática 
– Una experiencia maravillosa 
– Sinfonía de la Vida 
– Musicoembriología (Práctica) 

V. Meditación musical 
– Cómo escuchar música adecuadamente 
– Hábitos musicales sanos 
– Una mayor comprensión profunda de la música a través de nuestro cuerpo 

VI. Música, la verdadera filosofía 
– Lugares de reunión para meditar con música 
– Literatura musicosófica 
– El fundador 
– Pasos para la meditación musical 
– P.I.D.: Percepción intuitiva de Dios (práctica)

Yo voy a procurar no juzgar, pero aún me tiembla el poco flequillo que me queda tras esta lectura escalofriante.

–La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.–La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo.Alicia se quedó demasiado desconcertada con todo esto para decir nada; de forma que tras un minuto Humpty Dumpty empezó a hablar de nuevo: –Algunas palabras tienen su genio… particularmente los verbos…, son los más creídos…, con los adjetivos se puede hacer lo que se quiera, pero no con los verbos…, sin embargo, ¡yo me las arreglo para tenerselas tiesas a todos ellos! ¡Impenetrabilidad! Eso es lo que yo siempre digo.

-¿Querría decirme, por favor –rogó Alicia– qué es lo que quiere decir eso?

–Ahora sí que estás hablando como una niña sensata –aprobó Humpty Dumpty, muy orondo. –Por «impenetrabilidad» quiero decir que ya basta de hablar de este tema y que más te valdría que me dijeras de una vez qué es lo que vas a hacer ahora pues supongo que no vas a estar ahí parada para el resto de tu vida.

–¡Pues no es poco significado para una sola palabra! –comentó pensativamente Alicia.

Cuando hago que una palabra trabaje tanto como esa explicó Humpty Dumpty– siempre le doy una paga extraordinaria.

Todo con todo, como intuyo bastante de qué pie cojea el amigo Besada, sospecho que debe haber algo aún más atroz: que los posmodernos se hayan apoderado del término. Antes, cuando mi amigo Humpty o yo queríamos usar una palabra, la usábamos, sin mucho mayor trabajo que el de definirla adecuadamente y darle su sueldo correspondiente. Pero, con gentes que niegan la existencia de la realidad si no es como constructo consensuado, ¿quién se atreve? Mucho me temo que si indagara me encontraría con algo así como:

“La reducción del paradigma que supone la metamúsica es sólo aparente tras la consideración de las teorías de género implicadas, tal y como las propugnó Ostrakovitch. La metamúsica vendría pues a ser el sustrato translingüístico que queda tras la deconstrucción de los conceptos de autor e interpretación, como parte inmanente del subconsciente colectivo tras todo rechazo del dualismo y sin perder jamás de vista que así como el lenguaje da forma a nuestros pensamientos, la música da forma a nuestras orejas. Puede aseverarse sin necesidad de demostración que toda persona de enormes orejas es proclive a la escucha de piezas musicales de grandes proporciones.”

Algo me queda luego por decir de la posmodernidad, pero me apresuro ante todo a rechazar cualquiera de las interpretaciones expuestas hasta ahora como parte de mi lenguaje o mis convicciones. Podría, eso sí, divertirme el término “metamúsica” como título del relato de Leopoldo Lugones.

En mi caso, con humildad, el término lo empleo para referirme a músicas como podrían ser “Polvo de Oro”, de Stockhausen, o “4.33” de Cage, dónde la intencionalidad de la pieza va más allá de lo estrictamente musical (no Besada, esta vez no voy a definir lo estrictamente musical). No sería tampoco inadecuado el empleo del término para obras como el “Estudio para el culo” (sic) de Andrew Robert C., donde la técnica interpretativa es de tanta o mayor importancia que la entidad sonora lograda. Claro, que podría argumentarse que eso es, sin ir más lejos, el caso de Moritz Moszkowski.

Tras todo lo dicho me tienta cambiar mi lenguaje y comenzar a hablar de transmúsicas, multimúsicas o incluso de Músicas-Que-Buscan-Objetivos-Extramusicales. Pero, ¿quién me asegura que no se comiencen a utilizar esas expresiones para fines que no apruebo? Me atengo a los consejos de Humpty-Dumpty, pues.

El efecto Ostrakovitch y el análisis

bosch_musichellPaso pues a la parte del artículo en que me refiero al análisis. Si ya me van a llover palos por lo dicho hasta ahora, no es imposible que por lo que sigue sea crucificado. Dedicadme si tal fuera el caso un recuerdo.

Suelo usar la expresión “musicólogo al ajillo” para referirme a cierto tipo de estudioso de la música que no cree necesario, o incluso encuentra de mal gusto, referirse a la propia música, representada por la partitura o por interpretaciones de la misma (sobre todo en el caso de la etnomusicología) como criterio definitivo para cualquier estudio interesante. Vendría a ser el caso de un experto en astrágalos que sintiera repugnancia por el pie humano o de cualquier otro plantígrado, por ensuciar la pureza última de la astragalidad platónica, con lo que yo vendría a denominarlo “astragalista al ajillo”. Por cierto que siempre me sorprende que nadie me haya comentado jamás la semejanza (que no es casual) con la expresión “erudito a la violeta”.

En el caso concreto del análisis, yo defiendo que es una disciplina auxiliar de inmensa utilidad. Analizamos para algo. Analizamos para aprender más sobre cómo está hecha una obra y, consecuentemente, interpretarla mejor. Analizamos para adquirir el oficio de compositor, aprehendiendo trucos de oficio, sea para aplicarlos nosotros o sea para sustituirlos por otros de nuestra propia cosecha. Pero el análisis es una herramienta, y no una finalidad. De nada sirve un análisis que no haya de tener aplicaciones prácticas.

Aquí al lado tenéis un fragmento del “Tríptico de las Delicias”, de mi viejo amigo Jerónimo. Entre la multitud de interpretaciones cabalísticas y alquímicas que se le han dado, me llama la atención la que dice que describe un infierno a la medida de los que confunden el fin y los medios, como por ejemplo algún gran virtuoso que en aras del dominio absoluto de su instrumento olvidase hacer música con él. De forma parecida quién no emplee el análisis para una mejor comprensión de la obra tiene un lugar en este cuadro (me tienta decir cuál de todos los personajes allí representados es el analista al ajillo, pero me parece evidente).

Desde mi punto de vista el análisis puede y debe seguir una metodología afín al método científico (las disquisiciones sobre la música como arte—ciencia, tan francesas, las dejo para otro día), incluyendo la parte de interpretación de los datos y, si se puede, de falsar las hipótesis.

Un ejemplo sería tras un sesudo análisis de cientos de obras barrocas y clásicas llegar a la conclusión inevitable de que V-I es un acontecimiento de alguna importancia. Falsar esa teoría contra la música, por ejemplo, de Satie, nos llevaría a modificar esa teoría, para acabar llegando a la conclusión de que la teoría es sólo sostenible en ciertos casos, y, sobre todo, en ciertas épocas.

Pero el analista al ajillo se basará una y otra vez en los trabajos sobre la cadencia perfecta de Yuri A. Ostrakovitch para afirmar que es un fenómeno universal, y que los compositores se han amoldado a él sólo de forma imperfecta. Lo que es peor, juzgarán las obras sobre esa premisa. Y, claro, ¿quién se atreve a discutir las conclusiones de Ostrakovitch, con ese nombre extranjero, y cuando en el fondo no nos atrevemos a decir que es la primera vez que leemos el nombre del autor (forzosamente ha de ser así: me lo he inventado para este artículo)?

Dicho así parecerá cosa de escasa importancia. Pero claro, es que no habréis tendió noticia de que se llega bajo tales premisas a negar la existencia de la sonata (sic), lo que no debe dejar indiferente en el otro mundo a más de un sonatista ilustre. O a pensar que ya que ninguna sonata se atiene al arquetipo platónico, tan válidas son las de Mozart como las de Stamitz. Pensar que el término ha significado cosas distintas en épocas y lugares distintos parece una suposición escasamente defendible en un libro bien encuadernado, claro.

En fin, acabo el artículo. Casi nunca me refiero a este tipo de temas en mi blog. Soy consciente de mi profesión de maestro de primeras letras (o primeros acordes, como queráis) y rara vez entro en mundos enrarecidos, sobre todo si lo están de forma artificial. A fin de cuentas para mi la reflexión profunda es casi tan necesaria como la bibliografía, tesis, por cierto, que también sostiene Ostrakovitch.

 

Sobre el Autor

CarlPhilipp

Eterno compositor, profesor y armonista.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2014/09/metamusicas-y-analisis-dos-deudas-besadianas-y-un-solo-articulo/

268 comentarios

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  1. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    José L. Besada, Jacobo Durán-Loriga, Mercedes Zavala, Alicia Santos Santos, José Mansergas, Justin Avro Lancaster, al lío. Debo advertiros que, aunque mis palabras no van a merecer figurar en bronces inmortales, quizá las vuestras sí, así que el artículo queda conectado a mi blog de forma que vuestros comentarios se autocopiarán allí, por aquello de que sean algo más permanentes. Javier Guijarro, perdona, no me olvido de tí ni de Miguel Villanueva Hering. Y, naturalmente, quien quiera aportar, que aporte. Estoy totalmente preparado para ser acribillado a tiros

  2. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    José L. Besada, Jacobo Durán-Loriga, Mercedes Zavala, Alicia Santos Santos, José Mansergas, Justin Avro Lancaster, al lío. Debo advertiros que, aunque mis palabras no van a merecer figurar en bronces inmortales, quizá las vuestras sí, así que el artículo queda conectado a mi blog de forma que vuestros comentarios se autocopiarán allí, por aquello de que sean algo más permanentes. Javier Guijarro, perdona, no me olvido de tí ni de Miguel Villanueva Hering. Y, naturalmente, quien quiera aportar, que aporte. Estoy totalmente preparado para ser acribillado a tiros

  3. José L. Besada
    José L. Besada

    argh… mi apellido adjetivizado… eso ha sido con vespertinidad y alevosía 😛

  4. José L. Besada
    José L. Besada

    argh… mi apellido adjetivizado… eso ha sido con vespertinidad y alevosía 😛

  5. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Por supuestérrimo

  6. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Por supuestérrimo

  7. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Por cierto, antes de que me acuséis falsamente de escatología http://imslp.org/wiki/6_Jóketudes_(Costello,_Andy)

  8. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Por cierto, antes de que me acuséis falsamente de escatología http://imslp.org/wiki/6_Jóketudes_(Costello,_Andy)

  9. José L. Besada
    José L. Besada

    Vamos a la faena. Me alegra que tu concepto de “metamúsica” sea mas próximo al de Wolf que al de Xenakis (a quien el primero le arrea, creo que con razón, algún que otro palo). Yo más que autorreferencia, suelo hablar de metarreferencia (siguiendo la estela de Wolf) y por un uso habitual filológico la partícula μετά. Tomo como caso que meta-x suele ser un x sobre otro x (distinto). En ese sentido una metamúsica sería música de otras músicas (no necesariamente una cita) o que se sitúa en un nivel superior frente a otro nivel conceptual musical… desde un caso bobo como la Sinfonía de Berio a otros mas sofisticados que propone Wolf hasta en Bach.

  10. José L. Besada
    José L. Besada

    Vamos a la faena. Me alegra que tu concepto de “metamúsica” sea mas próximo al de Wolf que al de Xenakis (a quien el primero le arrea, creo que con razón, algún que otro palo). Yo más que autorreferencia, suelo hablar de metarreferencia (siguiendo la estela de Wolf) y por un uso habitual filológico la partícula μετά. Tomo como caso que meta-x suele ser un x sobre otro x (distinto). En ese sentido una metamúsica sería música de otras músicas (no necesariamente una cita) o que se sitúa en un nivel superior frente a otro nivel conceptual musical… desde un caso bobo como la Sinfonía de Berio a otros mas sofisticados que propone Wolf hasta en Bach.

  11. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    O el citado “Polvo de oro”, que no deja de ser un sistema de entrenamiento para cierto tipo de interpretación musical.

  12. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    O el citado “Polvo de oro”, que no deja de ser un sistema de entrenamiento para cierto tipo de interpretación musical.

  13. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Sorprendido de que no te salga humo por las orejas con el fragmento de índice que he citado: es real

  14. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Sorprendido de que no te salga humo por las orejas con el fragmento de índice que he citado: es real

  15. José L. Besada
    José L. Besada

    no me sale humo porque ya lo consumí cuando hice mus búsquedas bibliográficas sobre el término para un epígrafe de la tesis

  16. José L. Besada
    José L. Besada

    no me sale humo porque ya lo consumí cuando hice mus búsquedas bibliográficas sobre el término para un epígrafe de la tesis

  17. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Eso explica muchas cosas

  18. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Eso explica muchas cosas

  19. José L. Besada
    José L. Besada

    como para una parte del marco conceptual parto de la noción de metalenguaje en lenguajes formales de Tarski, era inevitable pasar por ahi…

  20. José L. Besada
    José L. Besada

    como para una parte del marco conceptual parto de la noción de metalenguaje en lenguajes formales de Tarski, era inevitable pasar por ahi…

  21. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Nos asomamos peligrosamente al efecto Ostrakovitch…

  22. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Nos asomamos peligrosamente al efecto Ostrakovitch…

  23. José L. Besada
    José L. Besada

    jajajajajaj… espera, que aun nos falta el análisis

  24. José L. Besada
    José L. Besada

    jajajajajaj… espera, que aun nos falta el análisis

  25. José L. Besada
    José L. Besada

    Me alegra también que concibas -al menos en el marco del conservatorio- el análisis como una propedéutica, al menos creo que así debe (debería) ser. Ésta, lo mismo que en el análisis académico, no está tampoco exenta de peligros… de ahi ese 15%. Repito que Kerman (new musicologist, hay unos cuantos “al ajillo” según tu definición que merecen laureles por advertir de ciertos peligros) nos ha hecho reflexionar sobre la carga ideológica de todo análisis, y lamentablemente no pocos están encaminados a hacer apología de las maravillas de una determinada obra, autor, corriente o época. En esos casos se invierten las tornas, las conclusiones están parcialmente preconcebidas y se orienta el análisis como una confirmación de lo presupuesto. Dada la analogía que propones, eso sería una actitud equiparable a lo acientífico.

  26. José L. Besada
    José L. Besada

    Me alegra también que concibas -al menos en el marco del conservatorio- el análisis como una propedéutica, al menos creo que así debe (debería) ser. Ésta, lo mismo que en el análisis académico, no está tampoco exenta de peligros… de ahi ese 15%. Repito que Kerman (new musicologist, hay unos cuantos “al ajillo” según tu definición que merecen laureles por advertir de ciertos peligros) nos ha hecho reflexionar sobre la carga ideológica de todo análisis, y lamentablemente no pocos están encaminados a hacer apología de las maravillas de una determinada obra, autor, corriente o época. En esos casos se invierten las tornas, las conclusiones están parcialmente preconcebidas y se orienta el análisis como una confirmación de lo presupuesto. Dada la analogía que propones, eso sería una actitud equiparable a lo acientífico.

  27. José L. Besada
    José L. Besada

    Y ahora viene una confesión… cada día me interesa menos el análisis de las obras en un sentido tradicional del término, y en cambio me preocupa más el análisis de las prácticas creativas de los autores… ¿me estaré “ajillizando”? 😛

  28. José L. Besada
    José L. Besada

    Y ahora viene una confesión… cada día me interesa menos el análisis de las obras en un sentido tradicional del término, y en cambio me preocupa más el análisis de las prácticas creativas de los autores… ¿me estaré “ajillizando”? 😛

  29. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Totalmente. Por cierto que lo del método científico lo llevo sosteniendo como modelo para el análisis desde hace sopocientos años, por algún artículo de análisis en mi blog ya debe figurar. Y entiendo que una aplicación honesta del mismo es suficiente para paliar esos peligros. Bien entendido que el análisis no va a ser jamás una ciencia. El hecho de que me lo pase mejor analizando Bach que las músicas de Oceanía es ya un corte sesgado. Pero de la misma forma ningún médico que no esté medio loco va a realizar radiografías a sujetos que no las necesiten… …salvo para cobrar más.

  30. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Totalmente. Por cierto que lo del método científico lo llevo sosteniendo como modelo para el análisis desde hace sopocientos años, por algún artículo de análisis en mi blog ya debe figurar. Y entiendo que una aplicación honesta del mismo es suficiente para paliar esos peligros. Bien entendido que el análisis no va a ser jamás una ciencia. El hecho de que me lo pase mejor analizando Bach que las músicas de Oceanía es ya un corte sesgado. Pero de la misma forma ningún médico que no esté medio loco va a realizar radiografías a sujetos que no las necesiten… …salvo para cobrar más.

  31. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Venga, ni lo tuyo ni lo mío: ¿un 8%?

  32. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Venga, ni lo tuyo ni lo mío: ¿un 8%?

  33. José L. Besada
    José L. Besada

    y otra pregunta… he pasado el test de Turing pese a las dudas vertidas en la introducción al post? 3:)

  34. José L. Besada
    José L. Besada

    y otra pregunta… he pasado el test de Turing pese a las dudas vertidas en la introducción al post? 3:)

  35. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    En realidad el artículo iba a ser más largo y más crítico con la posmodernidad. Pensaba usarte como ejemplo, y aseverar que existían tres posibilidades:
    1- Tu existencia
    2- La existencia de una entidad virtual, o de un equipo de gente que se hiciera pasar por ti
    3- El solipsismo absoluto

    Toda vez que me hubiera tocado explicar la navaja de Fray Guillermo, y no parecía imprescindible —quería comentar su uso en el análisis-, al final no lo hice, pero dejé el gancho colgando

  36. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    En realidad el artículo iba a ser más largo y más crítico con la posmodernidad. Pensaba usarte como ejemplo, y aseverar que existían tres posibilidades:
    1- Tu existencia
    2- La existencia de una entidad virtual, o de un equipo de gente que se hiciera pasar por ti
    3- El solipsismo absoluto

    Toda vez que me hubiera tocado explicar la navaja de Fray Guillermo, y no parecía imprescindible —quería comentar su uso en el análisis-, al final no lo hice, pero dejé el gancho colgando

  37. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    BTW, tampoco es que la navaja de Occam sea muy útil contra el solipsismo

  38. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    BTW, tampoco es que la navaja de Occam sea muy útil contra el solipsismo

  39. José L. Besada
    José L. Besada

    lo del equipo de gente ha sonado al Legion que un tal Jesús mete en unos gorrinos que se despeñan

  40. José L. Besada
    José L. Besada

    lo del equipo de gente ha sonado al Legion que un tal Jesús mete en unos gorrinos que se despeñan

  41. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    O a lo de que Shakespeare en realidad no existía, sino un señor que se llamaba igual y escribió sus obras

  42. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    O a lo de que Shakespeare en realidad no existía, sino un señor que se llamaba igual y escribió sus obras

  43. Jacobo Durán-Loriga
    Jacobo Durán-Loriga

    Muy entretenida la primera parte. Enhorabuena. La segunda también me ha gustado, solo que desconociendo la teoría de Ostrkovitch, me resulta difícil entender la especificidad del análisis musical, y mira que lo he enseñado. A ver, puede ser un abuso emplear la palabra análisis si queremos obtener un resultado semejante al análisis químico. Contar las corcheas de una obra no corresponde a contar las plaquetas en sangre, una cosa va a ser significativa, y la otra sospecho que no.Lo mismo se puede aplicar a ritmos, acordes, funciones, alturas o lo que se quiera. El análisis no tiene una técnica preestablecida que sirva universalmente sino que será ad hoc según lo que se busca, luego no es algo que tenga la menor apariencia científica. O sea que es una subjetividad encubierta de tecnicismos y de cierto malabarismo, no quiero decir por ello que sea inútil. Tampoco es algo diferente a lo que ocurre con el análisis de texto, o de un cuadro. Por eso tienes mucha razón en que se analiza para algo. Es más una biopsia (en el caso de que queramos demostrar la calidad de la música) o autopsia (si queremos mostrar que no vale para nada). Eso por ahora.

  44. Jacobo Durán-Loriga
    Jacobo Durán-Loriga

    Muy entretenida la primera parte. Enhorabuena. La segunda también me ha gustado, solo que desconociendo la teoría de Ostrkovitch, me resulta difícil entender la especificidad del análisis musical, y mira que lo he enseñado. A ver, puede ser un abuso emplear la palabra análisis si queremos obtener un resultado semejante al análisis químico. Contar las corcheas de una obra no corresponde a contar las plaquetas en sangre, una cosa va a ser significativa, y la otra sospecho que no.Lo mismo se puede aplicar a ritmos, acordes, funciones, alturas o lo que se quiera. El análisis no tiene una técnica preestablecida que sirva universalmente sino que será ad hoc según lo que se busca, luego no es algo que tenga la menor apariencia científica. O sea que es una subjetividad encubierta de tecnicismos y de cierto malabarismo, no quiero decir por ello que sea inútil. Tampoco es algo diferente a lo que ocurre con el análisis de texto, o de un cuadro. Por eso tienes mucha razón en que se analiza para algo. Es más una biopsia (en el caso de que queramos demostrar la calidad de la música) o autopsia (si queremos mostrar que no vale para nada). Eso por ahora.

  45. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Pero tu aparente objeción en realidad me apoya. Claro que no es una ciencia, pero el método científico nos exige cuando algo no funciona para formalizar una teoría pasar a otra cosa. Precisamente la técnica preestablecida es parte del análisis al ajillo. Cada obra, en sus características únicas, requerirá sistemas diferentes, o al menos porcentajes diferentes de los ya usados

  46. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Pero tu aparente objeción en realidad me apoya. Claro que no es una ciencia, pero el método científico nos exige cuando algo no funciona para formalizar una teoría pasar a otra cosa. Precisamente la técnica preestablecida es parte del análisis al ajillo. Cada obra, en sus características únicas, requerirá sistemas diferentes, o al menos porcentajes diferentes de los ya usados

  47. José L. Besada
    José L. Besada

    yo ahora estoy entretenido leyendo el segundo Joketude… luego vuelvo 😛

  48. José L. Besada
    José L. Besada

    yo ahora estoy entretenido leyendo el segundo Joketude… luego vuelvo 😛

  49. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Sube grabación, que no encuentro por ningún lado

  50. Enrique Blanco Rodríguez
    Enrique Blanco Rodríguez

    Sube grabación, que no encuentro por ningún lado

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