Invisible

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

“Continuaba maldiciendo con la amplitud y variedad que caracteriza a las maldiciones de un hombre cultivado.”

“Repasé mentalmente todo cuanto un hombre considera deseable. No cabía duda de que la invisibilidad permitía obtenerlo; pero hacía que resultara imposible disfrutarlo una vez obtenido.”

“La invisibilidad, en resumen solo sirve en dos casos. Es útil para escapar, es útil para aproximarse. Por lo tanto, es particularmente útil para matar.”

El hombre invisible, H. G. Wells

Geografía: La ciencia ha sido incapaz de determinar, hasta ahora, cuál es la ubicación de estas alumnas (hay alumnos, también, pero son más infrecuentes). Podemos asegurar que no están en clase. Pero eso no significa el mero papel pasivo de falta de asistencia. Se les siente, se les intuye. Podemos siempre percibir el olor de sus sombras.

Hábitos: Aparecen poquísimo por clase, en general tarde, y anunciando que necesitan irse en unos minutos y que no podrán asistir durante una serie de días más. Sus carreras universitarias, sus compromisos profesionales, su secreta pertenencia a un grupo de superhéroes, interfieren con su enorme deseo de asistir. Para demostrar esta apetencia, hablarán a toda la gente que conozcas, que te contará, de su parte, su caso, en el momento justo que tú esperabas un rato tranquilo con un compañero. O se pondrán personalmente en contacto contigo, por móvil, WhatsUpp, Facebook, señales de humo o una güija espiritista. ¿De qué has hablado hoy? ¿Explicaste algo nuevo? ¿Has puesto ejercicios? ¿Puedes quedar en lo alto del Kilimanjaro a las 7:30 del domingo para corregir? ¿Sí? Bueno, ella, ahora que se acuerda, tiene ese día compromisos ineludibles.

Etología: Cabría distinguir dos subespecies. La menos nociva, y en realidad muy agradable es la llamada Alumno Conejo Blanco, previamente tratada en estas páginas. Pero la subespecie más terrible es la que hace todo esto para demostrar un interés que está lejos de sentir, y básicamente, para que comprendas que su mundo es más grande e importante que tus pobres y patéticos intentos de enseñarle algo que tampoco es que le interese demasiado.

Guía de caza: No puedes cazar lo que no puedes ver. Vigila bien tus espaldas.

Anécdotas: En una ocasión, en Madrid, me para una mujer muy guapa en medio de la calle. Me saluda, efusivísima, y me agradece todo lo que he hecho por ella. Dado que no había donado médula espinal a nadie en tiempos recientes, sospeché que pudiera haber sido alumna mía. Al interrogarla cortésmente, reconoció que sí, y que le había venido muy bien verse forzada a pedir apuntes a sus compañeros ya que me negué a aprobarla por un resumen que había hecho de un libro de armonía, a ver si con eso superaba el curso (sic). Llegó a especular con que si hubiese aparecido por clase, posiblemente hubiese aprendido más, pero que, claro, “los adolescentes son los adolescentes”.

5 Comentarios en “Alumnos; guía de avistamiento. 17— La alumna invisible

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