image

Alumnos: guía de avistamiento” pretende ser una serie de posts humorísticos acerca de algunos de los perfiles de alumnos más notables y característicos. No se inventa ningún dato ni tipo de alumno, ni hay intención alguna de ofensa. Procuraré ir alternando perfiles de alumnos “peligrosos” con el de alumnos maravillosos. Espero que os resulte divertido

¿Una loba defendiendo a sus cachorros? ¿Una pantera cuando vas a tocar a sus crías? No, el ejemplo de más despiada defensa maternal de sus hijuelos nos lo da cierto tipo de madre de alumno, normalmente en época de exámenes.

Geografía: No importa dónde estés. Ellas están allí. No importa que no hayan pedido cita previa, no importa que el jefe de estudios haya dicho otra cosa. Tampoco importarían vallas electrificadas, perros rabiosos u hordas bárbaras que se interpusieran entre ellas y tú. Llegarán. Y no podrás evitar “la charla”.

Hábitos:Las madres feroces (que, por cierto, a veces, aunque menos frecuentemente, son padres) no pueden asumir que el mundo no gire alrededor de sus hijos. Les defienden de forma constante, buscando para ellos todo tipo de ventajas,a veces convencidos de la genialidad de sus retoños, otras, simplemente persuadidas de que el resto de la humanidad es intrascendente. Harán cualquier cosa para que su hijo apruebe, mejore la nota o tenga ventajas académicas. Cualquier cosa menos pedir al vástago que estudie, claro está.

Etología: Te buscan entre clases, por las calles, llaman a tu casa a horas intempestivas. Te intentan hacer ver que tienes que cambiar tu actitud, los contenidos de tu asignatura o tu forma de impartir. Te amenazan veladamente. Te hacen ver que ni tú ni tu asignatura sois importantes, por tanto, ¿por qué no aprobar a su pobre ángel y eliminarle un sufrimiento innecesario?

Guía de caza: Nunca he sido capaz de cazar a ninguna. Sí, en cambio he asistido al doloroso momento en que se dan cuenta de que toda la sobreprotección a su hijo acaba convirtiendo a éste en una criatura incapaz, frecuentemente caprichosa y mentirosa. Es un dolor que a nadie le deseo, y confío en que todos los casos que recuerdo hayan derivado en una reconversión de las criaturas en cuestión.

Anécdotas: Autobús interurbano, camino al conservatorio a poner los exámenes de septiembre. Me telefonea la Jefe de Estudios para decirme que una madre acaba de llamarla para decir que su hija no puede examinarse en ese momento, y que le retrase el examen hasta el día siguiente. Como soy tonto, accedo, y al llegar a Salamanca vuelvo a tomar el bus para volver a Zamora. Regreso al día siguiente. La alumna no aparece. La madre telefonea para decir que la hija estaba muy cansada de un examen en el instituto el día anterior, y pidiendo otro aplazamiento,que esta vez no quise dar. Días más tarde la madre me interpela en la calle. Ni el conservatorio ni yo tenemos vergüenza. Su pobre criatura ha tenido que pagar dos matrículas (la del curso al que no se presentó y la del siguiente) por mi absurda insistencia en que asistiera al examen. Lo menos que podría hacer, ante tal dispendio de dinero, es aprobar a la chica.

Más dolorosa anécdota es la siguiente. Me llega por correo una reclamación sobre una chica que ha suspendido TODAS las asignaturas del Instituto y TODAS las asignaturas del Conservatorio. Según parece, el responsable soy yo. Inspiro en mis clases tal régimen de terror que la pobre criatura ve mi imagen en todas partes y es completamente incapaz de concentrarse. Por lo tanto, como primera medida debo aprobarla, y como segunda medida mi asignatura debe ser eliminada del Conservatorio. Mi contestación vino en gran medida a consistir en una pregunta: además de todo lo que había evitado que la alumna aprendiera en Instituto y Conservatorio durante ese año, ¿me consideraban también responsable de todo lo que no había aprendido en años anteriores a conocerme? Y aportaba ejemplos de tales desconocimientos elementales según aparecían en el cuaderno de la alumna.

Debo añadir que en treinta y cuatro años de profesorado no he tenido más de cinco reclamaciones formales, y que “gané” (no es el verbo que prefiero) todas.

46 Comentarios en “Alumnos: guía de avistamiento 16—la madre feroz

  1. Tómatelo con filosofía. Suelen ser personas con poca formación intelectual, o bien ésta está ofuscada por sentimientos que no tienen nada que ver contigo, y que lo canalizan en tí por tu gran bondad y extraordinaria entrega. Es un caso frecuente, y también se da entre padres, aunque menos. ♡♡♡♡♡

  2. Tuve hace dos cursos una alumna que me aseguró lo siguiente: ella no leía nada, no le gustaba y le parecía absurdo tener que trabajar con los artículos obligatorios para completar la información de clase. Por lo tanto, la lectura de artículos y el trabajo de vincularlos con loa bloques de contenidos se los haría su madre, que es la que siempre se había leído todos los libros que mandaban, desde primaria hasta nuestros días. Ella ya hacía suficiente con “aprenderse mis apuntes” (sic). Llegado el correspondiente suspenso, la mencionada apareció en el despacho con mamá.
    Recibí a ambas en la puerta y muy amablemente le indiqué a la mamá que como su hija era mayor de edad hace rato, la recibiría a solas.
    Mamá quedó sentada entre jrunchen y frunchen en el banco del pasillo. La nena preguntó el por qué de su suspenso.
    Le contesté: Es evidente, no te has leído los artículos. Respuesta ¡Pero si el trabajo está bien, me lo ha hecho mi madre! Réplica: Dile a mamá que pase. Señora, tiene usted un 7, su hija un suspenso. Inefable la expresión de ambas.

  3. Acabo de ver ahora la conversación en el fb. Si se organiza una cena me apunto encantado. Sería una ocasión fenomenal para conoceros en persona…

  4. Querido Enrique, te adjunto la guía de caza (más aplicable en clase individual): hacer asistir a la madre en cuestión a las clases de su churumbel, señalando constantemente los reiterados errores del nene en cuestión, y las correcciones hechas en jornadas anteriores. La madre acaba harta de estar en clase, como mínimo, y lo que suelen hacer es sacar al nene del conservatorio. Todos ganamos, je….

  5. En mi caso, lo más cercano a lo que propones, fue cuando una madre pagó al bedel para que entrara en mi clase con cualquier excusa, a ver si, efectivamente, su hijo no estaba dentro. El bedel, muy apurado, me lo contó. Tras tres semanas de verificar la no asistencia de su hijo, nunca volví a saber de la madre en cuestión

Deja un comentario