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Ene 01 2014

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En rolig grej

Los propósitos de Año Nuevo están para cumplirlos cuanto antes. Por una sencilla razón: o empiezas desde el primer día o no empiezas. El género humano es así de tajante en lo que a esfuerzos extra concierne. Así que me he decidido a volver a la vida digital vía Postdam.

Podría afilar mi lengua viperina para acordarme de mucha gente que lo ha hecho descaradamente “poco bien” en ese dichoso 2013 que dejamos atrás. Pero no tengo ganas de dedicarles más energías de las que merecen. Hay gente que vale su propio peso en paciencia ajena, pero en nuestras manos está concederles ese mérito o no. Yo, desde luego, no se lo voy a dar en estas primeras 24 horas de 2014.

Las últimas horas de ese 2013 que ya agonizaba las pasé, curiosamente, de la mano de uno de los mejores recuerdos que me guardo de este año para olvidar: Eurovision 2013. Malmö. Para una eurofan y suecófila como yo misma, que el festival se organizase desde el reino de la música en el norte era un evento señalado con fuerza en el calendario. Podría hablar maravillas de la organización sueca, la calidad de su producción, el punto y a parte que marca su Malmö 2013 o el acierto con que la Svt repartió el peso del festival entre Petra Mede, las dos apariciones estelares de mi querida Loreen o el guiño que se hizo a la todopoderosa ABBA feat. Sarah Dawn Finner… ¡por no hablar de Lynda Woodruff y el tremendo don de los suecos para reírse de ellos mismos! Pero hoy no toca… ya llegará.

Como decía antes de que la suecófila que llevo dentro me poseyera, las últimas horas del 2013 las pasé pendiente de la clasificación final de lo que se ha venido llamando #ESC250, un top con las mejores 250 canciones de la historia de Eurovision. Y son ya muchos años de historia. Casi 12 horas de emisión ininterrumpida desde la escradio.com. Un evento único que se mantuvo como TT durante todo el día 31. Los comentarios con el HT #ESC250 inundaban anoche Twitter y una, como eurofan que ya no se averguenza de serlo, estaba completamente feliz viendo que había otros tropecientosmil eurofans saliendo de sus agujeros para disfrutar juntos de algo que nos identifica. Eurovision.

Este recuento anual tiene algo de especial que ni el mismo Eurovision tiene. El top 250 está puntuado y votado únicamente por fans. Eurofans, ustedes me perdonen. Y cuando un eurofan vota, permitanme la advertencia, lo hace con conocimiento de causa. Uno no se puede tener por eurofan hasta que no ordena mentalmente los años por país ganador, sede y canciones de la edición. El caso es que el #ESC250 ha sido todo lo justo que se esperaba de él. Las canciones para olvidar ni siquiera entraron en la lista. Las que se dejaron escuchar en su momento coparon los puestos 250-150, las que recordamos con cariño estuvieron del 150-50 y, a partir de ahí, vino lo mejor. ABBA apareció donde tenía que estar, Carola colocó todas sus canciones entre las mejores, Israel e Irlanda se llevaron lo que merecían y España estuvo todo lo olvidada que se ha ganado después de las últimas pifias.

Mención especial merece, que luego me acusan de lo que no soy, Anabel Conde – Vuelve Conmigo que se quedó en un muy meritorio 16º puesto y fue la mejor canción de los 90. Y seguimos subiendo y nos llevamos una alegría al comprobar que Pastora Soler – Quédate Conmigo, se mantiene entre las mejores de la historia del festival. Sexto puesto, por encima de canciones ganadoras como Grecia, Serbia o la misma ganadora en Malmö, Emelie de Forest.

Servidora sabía, desde que escuchó Lane Moje en el puesto 8 que el primer puesto iba, de nuevo, para Loreen – Euphoria. Y aún así, hubo nervios hasta escuchar a Alexander Rybak en el nº2 y saber que la canción que me ha animado y levantado de cada bache en 2013, volvía a ser la mejor canción de la historia de Eurovision.
¿Cuánto tiempo pasará antes de volver a escuchar una canción con tanto carisma? El tiempo lo dirá.

La lista completa del #ESC250 2013 esta aquí y los 10 primeros puestos podéis verlos aquí.
Despegaos de los prejuicios que os llevan a rechazar el festival por sistema. We are one!

Volvemos a un año par, 2014, con mucho bueno por venir.

Queda por llegar la última entrega de El Hobbit, cierre y despedida ¿para siempre? de la Tierra Media. Qué solos nos vamos a quedar. Tenemos el todopoderoso Melodifestivalen asomando sus orejitas la primera semana de marzo. Música y espectáculo en la tercera potencia musical del mundo. No en vano la mayor parte de la música que consumimos viene de manos suecas, aunque os dé un pasmo al saberlo. ¿No habéis visto la cara de sueco que tiene Avicii?

Hay que fijarse más, pequeños. La vida está llena de sorpresas.
Abrid bien ojos y orejas, aquí llega el nuevo año para que no os falte material.
¡Feliz 2014!

Sobre el Autor

AnaHigles

Me gusta la música. Hago música. Si tuviera que escoger un género por encima de todos, sería incapaz.
Soy física y eurofan. No duele, lo prometo.

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