Ago 12 2012

Nyx, para flauta y guitarra. Enrique Blanco

La noche, de William-Adolphe Bouguereau

Nyx

Nyx, o Nix, o Nicte o Noche es la diosa griega de la noche. Según el mitólogo o autor clásico que la trate equivale a la oscuridad primordial que contiene el germen del universo entero antes de su creación o se reduce a papeles bastante menos lucidos, según el grado de alejamiento del matriarcado de la fuente del mito. Resulta atractiva la idea de una vasta potencia de material aún increado.

 

Nyx es recurrente en los temás órficos (no en vano es madre de Morfeo). Se asocia también a algunas de las manifestaciones más violentas de las creencias griegas, como Euménides, ménades, Hécate, etc… Pero sobre mi visión de la mitología hablaré después.

 

La obra está dedicada a las espléndidas intérpretes Alicia Garrudo Álamo y Pilar Abril Crusellas, que espero que la estrenen. Se divide en seis escenas que se tocan sin interrupción:

 

  1. Ménade
  2. Éremos
  3. Rito
  4. Ley de noche profunda
  5. Evohé
  6. Puerta de marfil

 

Midi

Creo que me equivoco poco si digo que los más de los compositores tenemos una relación de amor-odio con el MIDI. La mía en este caso es de odio semiprofundo. No sólo los timbres son poco realistas (los sonidos inhabituales no existen, los estentóreos agudos de la flauta quedan pianísimo, la guitarra queda muy pobre, no es tan dura ni tan dulce como puede llegar a ser, etc…) sino que la flexibilidad de tiempo que pido con frecuencia brilla por su ausencia. Lo que en el MIDI queda a veces muy parado, sé que será en algunos casos muy emocionante con instrumentos reales.

Mitologías

Supongo que para los lectores de Robert Graves en particular no es ningún misterio el hermoso mito de la Diosa Triple. Hace mucho tiempo que pienso que los mitos son más importantes para nosotros de lo que parece. Voy a citar a Neal Stephenson, que, hablando del mito de Atenea se explica con enorme eficacia en su novela Criptonomicón:

—¿Y tiene esto, pregunto otra vez, alguna relación con Atenea? —Si piensas en los dioses griegos como seres sobrenaturales reales que vivían en el monte Olimpo, no. Pero si los consideras como la misma clase de entidades que la Representación Root, es decir, un patrón de actividad neurológica que la mente emplea para representar cosas que ve, o cree ver, en el mundo exterior, entonces sí. De pront

o, los dioses griegos pueden ser tan interesantes e importantes como la gente real. ¿Por qué? Porque, de la misma forma que algún día puede que encuentres a otra persona con su propia Representación Root, si mantuvieses una conversación con una persona de la Grecia clásica, y él empezase a hablar de Zeus, tú podrías, una vez que te hubieses sobrepuesto a tu sensación inicial de superioridad, descubrir que tienes algunas representaciones mentales en tu cabeza que, aunque no las llamabas Zeus ni las representabas como enormes y peludos hijos de Titán que se dedicaban a lanzar rayos, sin embargo han sido generadas como resultado de las interacciones con entidades del mundo exterior que son las mismas que hicieron que la Representación Zeus apareciese en la mente griega. Y aquí podríamos hablar durante un rato de la Caverna de Platón, el robot de cocina de las metáforas, ¡corta!, ¡pica!
—En la que —dice Randy— las verdaderas entidades del mundo real son las cosas reales y tridimensionales que proyectan las sombras el griego ese y yo somos los desdichados encadenados que miramos las sombras de esas cosas sobre las paredes, y se da la circunstancia que la forma de la pared que yo tengo delante es diferente de la forma de la pared frente al griego…
—… de tal suerte que una sombra proyectada sobre tu pared adoptará una forma diferente a la misma sombra proyectada sobre su pared, donde las diferentes formas de las paredes son digamos la visión científica moderna frente a la antigua visión pagana. —Sí. Ésa es la metáfora de la Caverna de Platón. En ese mismo instante, un guardia chistoso, en el pasillo, le da a un interruptor y apaga todas las luces. Ahora, la única luz viene del salvapantallas del ordenador de Randy, que está ejecutando la animación de unas galaxias en colisión.
—Creo que podemos estipular que la pared frente a ti, Randy, es considerablemente más plana y lisa, es decir, por lo general ofrece una sombra mucho más precisa que su pared, y sin embargo está claro que él sigue siendo capaz de ver las mismas sombras y probablemente extraer conclusiones sobre la forma de los objetos que las proyectan. —Vale. Así que la Atenea a la que honras en tu medallón no es un ser sobrenatural… —… que vive en una montaña de Grecia, etcétera, sino más bien cualquier entidad, patrón, tendencia o lo que sea que, cuando la percibían los antiguos habitantes de Grecia, y era filtrada por su maquinaria perceptiva y su visión pagana, producía la representación mental interna que ellos denominaban Atenea. La distinción es muy importante porque Atenea-la-tía-sobrenatural-con-el-casco evidentemente no existe, pero «Atenea» la generadora-externa-de-la-representación-interna-que-los-antiguos-griegos-llamaban-Atenea debe haber existido entonces, o la representación interna no se hubiese producido jamás, y si existía en esa época, entonces es muy probable que exista ahora, y si eso es así, cualquier idea que los antiguos griegos (quienes aunque en muchos aspectos eran unos gilipollas, eran personas terriblemente inteligentes) tuviesen sobre ella probablemente siga siendo válida. —

No es la primera vez que trabajo sobre mitos ni sobre la Triple Diosa. En su momento escribí una obra para cada uno de sus tres aspectos (Kalí, Ratri, Inanna fueron los títulos de las obras). Y tengo el proyecto de si alguna vez dispongo de una orquesta hacer una obra más al respecto.

En todo caso han pasado más de veinte años de las obras aludidas: he tenido curiosidad por ver qué tengo ahora en la cabeza sobre los mismos temas. Y me he llevado la inmensa sorpresa de es música bastante diferente de la que suelo hacer: ritmos mucho más básicos, claras referencias modales, armonías guitarrísticas muy basadas en posturas. De alguna forma lo que pudiera ser equivalente, a su modo, a una música posible en un trasmundo (cada vez tengo más necesidad de esa palabra) en que Nyx fuera venerada.
Me tienta mucho reestudiar la serie completa de aspectos de la Triple Diosa para diversas combinaciones de cámara. Quizá por ello he atenuado en esta obra los aspectos más tenebrosos de Nyx y los reservo para otra ocasión, probablemente centrada en Hécate y Perséfone.

Prisma

Cada vez más algunos temas me resultan como el relato del elefante tocado por varios ciegos, en este caso me refiero a que diferentes puntos de vista, diferentes relatos, diferentes resonancias interiores, dan lugar a muy diversas perspectivas de lo que acaso sea una idea única. Por ello he preferido en este caso hacer una obra dividida en escenas breves, más capaces de dar una sucesión de imágenes. La linealidad y narratividad que tan típica sigue siendo en la música de Occidente me parecen en este caso inadecuadas. Éste es un tema del que tengo más que decir, y ya lo haré en algún otro artículo.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2012/08/nyx-para-flauta-y-guitarra-enrique-blanco/

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: