Abr 10 2012

Música: ¿tiene futuro? (I). Artículo de George Crumb

En el verano de 1980 The Kenyon Review publica este artículo de Crumb. Aunque hayan pasado ya treinta y dos años sigue siendo significativo, además de una presentación clara y concisa del planteamiento compositivo del autor. Se exponen además muchas cuestiones que siguen siendo pertinentes, quizá más que nunca, para la música actual.

No soy traductor profesional, ni lo pretendo. He realizado discretas intervenciones en el texto, tales como separar párrafos o añadir subtítulos cuando me ha parecido que ello aclaraba la prosa, inusualmente llena de cláusulas subordinadas, del autor.

Se puede contrastar el original en la propia web de Crumb.

Música: ¿tiene futuro?

 

La pregunta «¿cómo será el futuro de la música?» surge frecuentemente en discusiones con compositores y público. Sospecho que normalmente se implica un significado ulterior –bien un sentido de duda sobre si la música volverá a ser tan vigorosa e impresionante como en alguna «edad de oro» del pasado,  bien, contrariamente, la esperanza de que la innegablemente frenética actividad del presente presagie alguna «edad de oro» futura, ¡tan gloriosa y llena de logros como cualquiera del pasado!–. Incluso el más tímido de los intentos de profecía debe basarse en una minuciosa apreciación de desarrollos anteriores y tendencias actuales. El futuro será hijo del pasado y del presente, incluso si es un hijo rebelde.

 

Portada de “Black Angels”, una de las partituras emblemáticas del autor

La mirada retrospectiva es un gesto relativamente fácil de hacer para nosotros.. Si miramos de cerca la historia de la música, no es difícil aislar ciertos elementos de gran potencia que habrían de nutrir el arte de la música durante décadas, si no siglos. El concepto dinámico de la forma sonata es un notable ejemplo de una idea que hechizó a compositores durante dos siglos, al menos hasta Bela Bartók. La forma sonata, por supuesto, estaba íntimamente conectada con la evolución de la tonalidad funcional, y la propia tonalidad, independientemente, representa otro concepto germinal de gran potencia.

¿Cuáles, entonces, son las tendencias e impulsos característicos y significativos  de la música contemporánea, que, concebiblemente podrían proyectarse al futuro? Tengo la certeza de que la mayoría de los compositores de hoy considerarían la música actual rica, por no decir confusa, en su enorme diversidad de estilos, procedimientos técnicos y sistemas estéticos. Quizá un intento de aislar los aspectos únicos de nuestra música nos dará algún punto de vista para nuestras perspectivas de futuro..

 

Ballena jorobada. La obra “Vox Balaenæ” es quizá el mejor y más delicado homenaje hecho jamás a este cetáceo

Un aspecto muy importante de nuestra cultura musical contemporánea —algunos podrían decir que el aspecto de importancia suprema— es su expansión en los sentidos histórico y geográfico, hasta un grado desconocido en el pasado.

Sentido histórico

 

Para considerar en primer lugar su expansión temporal: virtualmente toda la historia de la música y la literatura está ahora al alcance de nuestros dedos, tanto a través de interpretaciones en vivo como en excelentes grabaciones, mientras que compositores anteriores conocían sólo la música de una o dos generaciones anteriores. Las consecuencias de esta conciencia ampliada de nuestra herencia son claramente evidentes en en muchos de nuestros compositores recientes. Por ejemplo, viene a la mente la influencia de la música medieval en el compositor británico Peter Maxwell Davies. Para muchos compositores como él, el sonido de la música medieval —a veces dura y cruda, a veces frágil y hechiceramente dulce— se aproximaría de manera más cercana al ideal contemporáneo que , digamos, el sonido de un Brahms o un Richard Strauss. He observado también que la gente de los muchos países que he visitado muestran un interés siempre creciente en la música clásica y tradicional de sus propias culturas. Y es probable que que hoy haya más gente que vea la cultura evolucionando en espiral, más que de forma lineal. Dentro de los círculos concéntricos de esta espiral los puntos de contacto y separación en música se pueden encontrar más fácilmente.

Sentido geográfico

 

Las partituras de Crumb introducen numerosos elementos simbólicos, además de ser en sí mismas obras de arte visual

La expansión geográfica significa, por supuesto, que la cultura musical total del planeta Tierra está “juntándose”. Un compositor americano o europeo, por ejemplo, ahora tiene acceso a la música de varias culturas asiáticas, africanas o sudamericanas.

 

Se encuentran con facilidad numerosas grabaciones de música no occidental, e interpretaciones en vivo a cargo de grupos en gira se pueden escuchar incluso en nuestras ciudades más pequeñas.. Tales influencias, por supuesto, pueden ser sentidas en varios niveles: sólo unos pocos compositores occidentales tendrán un conocimiento sofisticado del raga hindú, por ejemplo; pero, en general, los sonidos texturas y gestos de esta música serán bien conocidos. Esta conciencia de la música en su sentido más amplio —como un fenómeno global— tendrá, inevitablemente enormes consecuencias para la música del futuro.

…continuará…

 

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