Esta tarde me ha llamado una señora en busca de música para una boda.

Llevo tiempo ya leyendo en Facebook un pantallazo de un mail que un músico envía como respuesta a un encargado de restaurante que le ofrece tocar de gratis en su local para “promover su trabajo“.

Pues esta tarde, el final de la conversación sobretodo, me ha recordado esta historia.
La buena señora ha comenzado haciendo uso de una educación y una dicción exquisita. Casi me daba envidia.

Me ha planteado la oferta de manera clara y estudiadamente concisa.
En resumen, se trataba de lo que yo llamo un pack, o sea ceremonia + cóctel-banquete. Yo me he frotado las manos, estos bolos suelen salir muy poco y siempre son suculentos. 

Preguntas de rigor:
¿La ceremonia es fuera de la ciudad? Sí.

¿Instrumentos? Voz/órgano para ceremonia y cuerdas/piano para cóctel-banquete.
¿En la iglesia hay órgano? No.
¿El cóctel-banquete es en la ciudad? Sí.
¿Duración del mismo? Dos horas de música continua.

Hago mis cálculos rápidos y empiezo a recitarle el presupuesto mínimo.
Le cambia la voz. Primera frase delatora: “Pero… ¿vosotros sois profesionales?”.
Paso a comentarle a la señora los años que llevo amenizando bodas, la cantidad de iglesias que he pisado, el repertorio (casi a gusto del consumidor) que manejo…

Paso a explicarle que cobramos un mínimo por desplazamiento (doble en este caso), un suplemento por tener que aportar teclado profesional y amplificador en la ceremonia… Y le insisto en que tenga en cuenta que cuanta más gente tenga que desplazarse y estar disponible durante cierto tiempo, el presupuesto sube.

La mujer no me deja acabar. Cito textualmente: “… bueno, bueno, bueno. Mira, yo te voy a decir lo que estoy dispuesta a pagar: os doy 100€ por la ceremonia, 10€ por la gasolina hasta **** y os doy la oportunidad de tocar en el Hotel **** durante unas horas para que os oiga un buen público.”

 

Cuando descuelgas el teléfono o lees la primera línea de un mail, ya sabes a ciencia cierta si la persona que te contacta te respeta como profesional o te pretende utilizar como a un esclavo. Por teléfono, sabedlo, la voz delata con la primera sílaba.

Esta señora, que pertenece claramente al segundo tipo de gente, nos proponía tocar/amenizar (en definitiva, trabajar) a un total de cuatro personas prácticamente toda una tarde por unos irrisorios 110€. No negociables.

No contesté a esta señora como en realidad hubiera querido. Me hubiera gustado emplear el mismo lenguaje soez y maleducado que me dedicó a partir del momento en que le dije que por ese dinero nosotros no hacíamos ese trabajo.

La conversación terminó con un: “…vosotros lo que os dedicáis es a sangrar a la gente.” A lo que respondí, con el mayor de los gustos: “Señora, ha sido usted la que me ha llamado. Usted me ha ofrecido un trabajo y yo le digo que por ese dinero no lo acepto. Y además le digo que espero, por el bien de esta profesión, que nadie lo acepte. Buenas tardes y gracias por informarse.”

 

Músicos, melómanos y cualquier persona con un mínimo de cordura:

No os confundáis, no es un músico uno que cree que sabe cantar porque lo borda frente al Singstar. No es un músico uno que se hace famosillo en un programa de la tele.

Por favor, no cometáis el error de creer que lo nuestro es un pasatiempo y no una profesión. No os rebajéis a pensar que no nos ha llevado trabajo, que no hemos entregado tiempo y esfuerzo en aprender nuestro instrumento.

No penséis que todo sale a la primera, que son pocos los años de preparación o que para nosotros ir y tocar es como doblar calcetines.

Y, sobretodo, no olvidéis que hay muchísima gente que piensa como la señora que nos acusó de “sangrarla” con nuestro trabajo.

 

Basta ya.

 

19 Comentarios en “Basta ya.

  1. Vaya jeta la señora.

    Esta entrada me trae a la mente el asunto de las bandas locales que es un tema que siempre me ha parecido muy complicado.

    Por una parte, está la gente que intenta ganarse la vida con la música, lo cual es legítimo, pero por otra, al profesionalizarlo, se corre el riesgo de convertir a la gente que lo hace “por cuatro perras” o gratis en “intrusistas laborales”, lo que puede perjudicar la escena de música local o “underground”, es decir, los conciertos de grupos de amigos a pequeña escala en bares del barrio.

    Aunque son dos colectivos de gente que ama la música, parece que hay intereses enfrentados.

    ¿Tienes una opinión sobre este tema?

  2. Vaya tela. Desde luego no se cuándo va a entender de una vez la gente que la profesionalidad, directamente proporcional a la calidad, a años de esfuerzo y economía invertida, se paga y mucho. Estoy muy cansado ya de la ignorancia de la gente. No se cuándo nos van a tomar en serio. Parece mentira que después de estudiar la carrera más larga de cuantas existen y terminar después de numerosas pruebas y demás, intentas labrarte un camino como profesional y te encuentras con este tipo de cosas continuamente.

  3. yo estaba pensando que podria invitar a mi banda de musica que somos entre todos mas de 100 personas, a una cena con coktail incluido y asi que promocione su salon y comida.

  4. Cuantísima razón!!!
    Yo me dedico al audiovisual y me pasa lo mismo… o la gente quiere “probarte” (y con probarte no es mostrar lo que tengas hecho, sino hacerles algo gratis, bueno y de duración importante) o la gente le parece que todo es carísimo (porque su primo hace lo mismo gratis porque tiene una cámara de vídeo casera) a pesar de que tires los precios para intentar llegar a algún acuerdo.
    Hay personas que no ven la profesionalidad o no la quieren ver.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con que hay el trabajo se tiene que remunerar y que esta señora es una cara dura. Pero no me parece bien calificar de “irrisorios” 110 euros en una tarde, cuando hay gente que trabaja 10 horas al día de lunes a sábado por menos de 1000 euros…

    • Te equivocas en tu segundo razonamiento. Una cosa no quita la otra. Por supuesto que es duro cobrar 1000 euros al mes trabajando de lunes a sábado. Pero eso no quita que sea totalmente irrisorio cobrar 110 euros (recuerda, el artículo habla de 4 personas).

      Es el mismo razonamiento cuando hablas de que eres mil eurista, que te cuesta llegar a fin de mes y te dicen que no deberías quejarte, que por lo menos tienes trabajo. Nos están haciendo creer que teniendo trabajo da igual que te exploten. Y lo peor, la gente ha cogido la idea, y la promueve. Vergonzoso.

    • En primer lugar, como bien ha dicho fran, nos están haciendo creer que tienen derecho a tratarnos como esclavos. En segundo lugar, te están pagando un trabajo cualificado, que requiere de muchos años de estudio para aprender a manejar el instrumento. Y me podrías argumentar que muchos trabajos cualificados también están pagados por 1000 euros al mes trabajando muchas horas (te volvería a remitir a la respuesta de fran), pero es que el músico, para esa celebración tiene que dedicarle horas para aprenderse el repertorio, tiempo de viaje hasta el lugar, montaje, desmontaje y una inversión económica importante para adquirir el instrumento, el equipo de música…

  6. Querida compañera es vergonzoso donde estamos llegando y a esta señora con todos mis respetos que no abusé de los profesionales de la música que canten sus invitados que vergüenza no os suméis a esa humillación

  7. Seguro que no puso precio al menú, a las fotos o al viaje. No soy músico pero has que valorar el esfuerzo que ha costado llegar a serlo a ustedes. Mis respetos.

  8. Esto es consecuencia de que no hay cultura musical en este país, no se valora la música como se debería, pero todos debemos ser igual de consecuentes con nuestros actos, NO VALORAMOS la música:
    – Si fotocopiamos partituras
    – Si apretamos al máximo a las tiendas para que nos vendan instrumentos casi al coste
    – Si dejamos que un alumno adquiera un instrumento musical tan barato que no se puede llamar instrumento.
    – Si creemos que la música es un pasatiempo
    – Si aceptamos cobrar menos que otros músicos en una actuación cuando no merece la pena hacerlo

Deja un comentario