
En esto que estaba yo procrastinando (entiéndase el término como “haciendo de todo menos aquello que verdaderamente se debe hacer”) en un día como otro cualquiera, cuando empecé a escribirme con el autor de este insigne blog por Twitter (uno de los principales puntos de mi procrastinación) sobre un tema que nos interesaba a ambos. Y a tal punto llegó la conversación que acabó ofreciéndome publicar en este sitio. Mi primer impulso fue sentirme profundamente sobrecogido, no tanto por el hecho de escribir algo sobre el tema que trabajo sino por publicarlo junto con los escritos de otros profesores del Conservatorio, habiéndome dado la mayoría de ellos clase en un momento u otro. Se libró entonces una contienda épica entre el interés y la vergüenza, y después de horas y horas de intenso combate el interés atravesó con su espada a la vergüenza, mientras de fondo sonaba una poderosa fanfarria.
Dejando a un lado las ensoñaciones, pasaré a presentarme: soy Iñigo del Valle, conocido en algunos círculos con el curioso (e impronunciable) sobrenombre de Ietsu. A la vez que acabo oboe en el Conservatorio Profesional estudio Musicología en el Superior de Salamanca. Cualquiera podría caer en el error de pensar que se me ha permitido publicar aquí porque soy un alumno brillante, o al menos que destaca en algún campo en especial. Nada más lejos de la realidad. Tiro como puedo en el ámbito académico, pero al menos lo hago con ganas. Porque otra cosa no me falta
Gracias al inmenso poder de las redes sociales pude recuperar el contacto con Enrique (que me enseñó armonía años atrás) y compartir con él algunas impresiones sobre el tema del quiero hablar en este blog. No será algo a lo que la gente estará acostumbrada a escuchar, y por eso sé que piso terreno peligroso cuando tomo aire y digo las siguientes palabras:
Música de videojuegos
Sobrepasada la sorpresa inicial, explico un poco el por qué de este tema. Digamos que llevo jugando a consolas desde mi más tierna infancia, y mientras la gente de mi edad (tampoco quiero generalizar, sé que hay excepciones) pasaba la adolescencia escuchando a los cantantes pop de moda como aquel maestro del contrapunto llamado David Bisbal (cualquier alumno que haya recibido clases de Enrique entenderá el chascarrillo), yo crecía musicalmente con las bandas sonoras de Final Fantasy o The Legend of Zelda. Y llegados hasta este punto, mis intenciones como jugador y musicólogo es que los melómanos tomemos conciencia de este nuevo género musical.
Cuando alguien un poco desfasado escucha la palabra videojuego, inmediatamente piensa en aquellos pixelados marcianitos que pretendían invadir la tierra a punta de laser, o como mucho en aquel simpático fontanero vestido de rojo que rescata princesas. Lo segundo es perdonable, pero lo primero… ¡Space Invaders fue lanzado en 1978! ¡Han pasado más de treinta años! Y sin embargo la gente no tiene una concepción más actualizada del término. Eso es debido, entre otras cosas, a la desinformación. Intentaré des-desinformar todo lo que pueda, y para ello, que mejor que un ejemplo práctico.
Si yo no les hubiera dicho nada antes es muy difícil que hubieran pensado que esta pieza se compuso en el año del señor 1997, y aún más: forma parte de la banda sonora de un videojuego, en este caso del Castlevania: Symphony of the Night. Y encima está compuesta por un japonés, Michiru Yamane.
Con solo esto, espero que la mayoría de los escépticos hayan cambiado un poco de parecer (al menos un poco). En las siguientes entradas, si para entonces no me han desterrado de este blog, procuraré profundizar más en este tema, que por otra parte preparo como trabajo de fin de carrera.
Así que, como diría Truman Burbank… buenos días, buenas tardes y buenas noches.
4 comentarios
Manu
15 enero, 2012, a las 16:11 (UTC 2) Enlace a este comentario
Ey! Qué bien, sangre nueva y temas nuevos en el blog, ambos a la vez. Yo también creo que el tema es más que interesante. Ánimo con el trabajo, gracias por la entrada y espero volver a leerte!
Enrique Blanco
15 enero, 2012, a las 16:14 (UTC 2) Enlace a este comentario
Por si a alguien le interesa, creo que hay música en videojuegos francamente mejor que la que a veces se ve en las salas de conciertos. lo que de ninguna forma quiere decir que toda la música de videojuegos tenga calidad uniforme, claro.
Enrique Blanco
15 enero, 2012, a las 16:14 (UTC 2) Enlace a este comentario
Genial el cambio de título.
Tom Hagen
15 enero, 2012, a las 23:06 (UTC 2) Enlace a este comentario
Buen comienzo Íñigo: Yo voto por que haya más.