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dic 15 2011

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Los colores del otoño

20111215-021538.jpg¿Cómo –o por qué– evitar mi eterna fascinación con Japón? Toda mi infancia y juventud me atrajeron las historias de samurais, ronin, geishas…, el típico embebimiento con culturas orientales que, por sernos ajenas, estimamos mejores, sin haber llegado de verdad a apreciarlas. Me ha hecho falta el inmenso ejemplo de Takemitsu, más orgulloso de lo que hacen los japoneses que del mero hecho de ser japonés, más satisfecho de su obra de que lo aprecien por su nacionalidad, para justipreciar lo nipón.

No reivindico lo exótico. No digo que no haya colores tan hermosos en el otoño español como lo que aquí muestro. Digo que si a alguien se le ocurriera es España hacer una App turística con sólo cuatro capítulos, uno de ellos nunca sería el del cromatismo autumnal. La sensibilidad a la belleza efímera, evanescente, es un factor no asociado a nuestra cultura, que parece íntimamente asociado a lo japonés. ¿Hay algún lenguaje europeo con un concepto semejante al kigo?

En fin, que es una hermosa foto, de un bellísimo paisaje, y que me parece un acercamiento cultural mayor que mil historias y descripciones. Quizá sólo la mitología me parezca más reveladora de semejanzas y ausencias.

 

Acerca del autor

Enrique Blanco

Eterno compositor, profesor y armonista.

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