Dic 24 2011

Agudeza y Clave de Ingenio (2)

Primer día de trabajo en el concertante. Tengo cosa de cuarenta y cinco segundos de lo que podría ser el comienzo. Estoy, la verdad, disfrutando mucho del sonido que creo que tendrá el clave. Y abominando del MIDI, que endurece tremendamente su sonoridad, por no mencionar que no distingue entre ambos teclados.

Dije que quería escribir para clavecinista incluso más que para clave. Con esto me refiero a respetar lo que antes llamaban el genio del instrumento. Pero también a escribir texturas que resulten navegables para el intérprete. Por razones obvias la base del repertorio para este instrumento es renacentista y barroca. Por lo mismo, sin pretender inventar el neoNeoBarroco, ni hacer calco alguno, estoy moviéndome entre texturas afines a las de estas épocas. Hoy quería comenzar con algo semejante a la obertura a la francesa y las zarabandas más fantasiosas, que comparten floridas figuras anacrúsicas cayendo en historiados acordes. Así lo he hecho, cuando, sin gran intervención por mi parte, la música se ha “atocatado”, con un resultado que me parece bastante atractivo antes de volver al comportamiento anterior. Cuando la música se escribe casi sola es síntoma de que la forma va por buen camino. O que uno, inconscientemente, reproduce un modelo anterior. Creo que no es esto último lo que pasa.

Al pedir a Alfonso que citara obras que le parecieran muy connaturales al clave, salieron los nombres de Couperin, Froberger y Scarlatti (¿la elegancia, la fantasía y la brillantez?). Planeo sumergirme en su obras para estudiar a fondo sus texturas (afortunadamente será visitar a viejos amigos, sobre todo Froberger ha tendió gran presencia en mis estudios). Pero no haré hasta defina por completo mi idea. A esta obra se le podrán dar muchos apelativos, pero “derivativa” no será uno de ellos.

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