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Dic 24 2011

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Dos pasiones: la música y la nieve

Llevo varias semanas dándole vueltas a la relación entre de dos de las actividades con las que más disfruto, una de ellas el esquí, la segunda es la música, que llevo practicando “algunos” años más y disfrutando creo que desde siempre.

Cuando pienso en esa relación, tengo la imagen, ¡veinte años hace ya de esto!, de la espera para montar en el funicular que sube al MontCaron en Valthorens; en el vestíbulo, a 2500 m de altura un trío de jazz entretenía la espera de los esquiadores, era la primera vez que hacía los Tres Valles y aquella mañana todos los “duendes”  presagiaban un día que siempre iba a recordar.

Hablar de MÚSICA o ESQUÍ (así con mayúsculas) es hablar del centro de Europa, de los Alpes y es hay donde quiero situarme para contaros lo siguiente:

La acción se sitúa en Oberndorf (Austria) un pueblecito de Austria en las proximidades de Salzburgo,  en la Nochebuena de 1818.

Oberndorf y las poblaciones cercanas: Altenmarkt, Zauchensee, Wagrain, Flachau, y otras muchas no contaban con que casi 200 años después iban a ser conocidas en todo el mundo, por convertirse en uno de los mayores dominios esquiables del mundo, el EsquiAmade.

Esa nochebuena de ese año los fieles que asistieron a la misa del gallo presenciaron , sin saberlo, el estreno de uno de los villancicos mas escuchados, traducido a cientos de idiomas, cantado por millones de personas e interpretado y versionado mil veces tanto en palacios y catedrales, como en pequeñas iglesias. Las seis estrofas originales del villancico que conocemos como “Silent Night” (Noche de Paz) fueron escritas por Joseph Mohr en 1816, cuando era un joven sacerdote. En diciembre de 1818 Joseph Mohr viajó a Oberndorf a casa de su amigo, el profesor de música, Franz Gruber.

Él enseñó a su amigo el poema y le pidió que compusiera una melodía y un acompañamiento para que fuera cantado en la Misa del Gallo (Midnight Mass como dicen por allí). Aquella noche, cuando párroco y compositor intentan cantar por primera vez el original villancico, acompañándose de una guitarra, (probablemente el órgano estaba estropeado), seguidos por el coro, en la iglesia de St. Nicolás, difícilmente podían imaginar el impacto que su composición tendría en el mundo.

En los siguientes años el villancico fue interpretado en toda la región de Ponbau (sur de Salzburgo) en pueblecitos alpinos como Altenmarkt y su vecino Zauchensee que forman uno de los destinos más atractivos de la Sportwelt Amadé. Se trata de un hermoso pueblo rodeado por una estación de gran tamaño con más de 300 Km. de pistas, 12 pueblos, 10 valles y más de 100 remontes. Las pistas cruzan magníficos bosques y son ideales para familias y especialmente para esquiadores de nivel intermedio.

La Sportwelt Amadé es un dominio esquiable inmenso y, el forfait también es válido en las vecinas estaciones de Schladming, Hochkoenig, Grossarl y Badgastein, totalizando más de 800 Km. de pistas. La Sportwelt no es, en realidad, una sola estación sino varias. A unos 500 metros de Altenmarkt está la modesta estación del pueblo que conecta con el vecino Radstadt por bosques de baja altura. A 6 Km. del pueblo (Ski-bus gratis) está Zauchensee, una enorme olla a 1.400 metros de altura con mucha nieve y conectada con las estaciones de Flachauwinkl y Kleinarl. A 4 km. del pueblo, está Flachau ,pueblo en el que nació “Herminator” Maier, donde sus padres tienen una escuela de esquí, y donde los fetichistas pueden ver el clavo que le colocaron en la pierna tras un accidente, también merece la pena un restaurante, (realmente una granja), el Seeftüberl, a tres kilómetros de Flachau y que, tras una reserva, pasea a los comensales en trineos tirados por caballos.

Con el tiempo nuestro villancico llegó a ser famoso a través de Europa. Los Strasser lo cantaron en un concierto en Leipzig en diciembre de 1832. En el año 1839, Los Rainer en 1839 interpretaron “Stille Nacht” por primera vez en América en el monumento de Alexander Hamilton, fuera de la iglesia de la Trinidad en Nueva York. Llegó a ser, de hecho, el villancico favorito del rey Frederic William IV de Prusia, que teníar un coro para cantarlo durante el período de Navidad todos los años.

Años más tarde, la familia Gruber se trasladó a Hallein, pueblecito al sur de Salzburgo que cuenta con una de los cientos de pequeñas estaciones austriacas Hallein/Bad Dürrnberg (40 km de esquí alpino) y otra Faistenau de esquí de fondo con 60 km y que cuenta con un refugio. Pues bien en este “modesto” pueblo de esquí se puede también hacer tiro al plato sobre hielo, patinaje, y en los ratos libres podemos ver la casa donde vivió sus últimos años nuestro profe de música Gruber y su tumba, que está al lado de la casa y está decorada con un árbol de Navidad.

Desde el pueblo de Flachau (en el que después de comer nos dimos un paseo en trineo) las pistas conectan con Wagrain y Alpendorf. Los pequeños dominios desconectados de Filzmoos y Eben que también forman parte de la Sportwelt.

Wagrain se encuentra en el centro del complejo de esquí “Amadé”. desde donde las pistas conectan con Alpendorf. Pero además, tenemos a nuestra alcance las vecinas estaciones de Schladming, Hochkoenig, Grossarl y Badgastein, totalizando más de 800 Km. de pistas. Es aquí en Wagrain, donde todos los otoños se celebra, (agárrense ustedes), la Conferencia de la Sociedad por la Desaceleración del Tiempo. Entre sus cientos de miembros hay doctores, profesores, abogados, artistas y estudiantes en busca de la piedra fisolofal: el eigenzeit (el propio tiempo). En fin cosas que solo pueden pasar en Países como Austria. Durante tres días, los «desaceleradores» imponen su ley en Wagrain y multan simbólicamente a quien tarde menos de 37 segundos en caminar 50 metros. La multa obliga a volver a cubrir el mismo espacio moviendo los hilos de una marioneta con forma de tortuga.

Si nos damos una vuelta por su cementerio encontraremos la Tumba de Joseph Mohr.

Stille Nacht!. Fue compuesta por alguien que no era conocido fuera de su pueblo. No hubo celebridades al cantarlo en su estreno. Quizá esto sea parte del encanto de este villancico. Sin embargo el poder de su mensaje de paz ha cruzado todas las fronteras y barreras lingüísticas, conquistando los corazones de las gentes de todo el mundo.

Os dejo una muestra del espectáculo que es esa zona de alpes en uno de mis últimos paseos por la zona.

Y una versión del famoso villancico en una preciosa versión de Take Six 

Le Gran Paradis from fer co on Vimeo.

Sobre el Autor

FernandoColas

Con unos añitos ya, se dedica a todo lo que le gusta y disfruta.
Hacer música con Orlando Hechavarria en +Que2 Dúo de guitarras,
tocar Dixie con sus amigos de la Keaton Dixie Band,
hacer fotos y compartirlas de vez en cuando en su galería de Flickr
http://www.flickr.com/photos/fernandocolas/
http://www.facebook.com/fernandocolasfotografia?ref=hl
Y esquiar con sus amigos Raul, Lourdes, Jose Luis, Marcelo o Juan Carlos.

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2 comentarios

  1. Fernando Colás

    Felices fiestas

  2. CarlPhilipp

    Muchísimas gracias. Pásalo de fábula,

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