Se atribuye a Herodoto la historia de un ladrón que, cuando iba a ser ajusticiado, llegó a un acuerdo con el rey: si le perdonaba la vida, enseñaría a cantar al caballo del monarca.
Los otros presos, al oírle cantar al caballo, se reían de él. «No lo conseguirás, ¡es imposible!»
Y el ladrón contestaba: «Dispongo de un año, y quién sabe lo que puede pasar en ese tiempo.
Quizá muera el rey. Quizá muera el caballo. Quizá muera yo. Y quizás el caballo cante».
Con esta excusa he pretendido una obra luminosa, y en que el piano abandone su habitual papel secundario de acompañante para adoptar uno tan protagónico como el del clarinete.
La obra está interpretada por Francisco José Segovia al piano y Marco Cresci al clarinete.

Un comentario en “Si el caballo canta…, para clarinete y piano. Enrique Blanco

  1. Si las obras musicales tratan de algo, ésta trata de la esperanza. Hay en el mundo una esperanza naciendo. Una posibilidad de que crezca algo nuevo y hermoso. Los jóvenes comienzan a rechazar un mundo que no ha sido hecho ni para ellos ni para nosotros. Quizá se forje un mundo nuevo. Va por vosotros.

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