Anáforas, para cello y piano. Enrique Blanco


Con «Anáforas», he pretendido emplear la figura literaria de igual nombre como modelo para la creación de la forma, lo que ha resultado singularmente apropiado a mi habitual técnica de sinclinales. Dentro de un camino ya comenzado con «Si el caballo canta…», he prestado un interés muy especial a que se diera la máxima paridad de importancia a los dos instrumentos que intervienen, espléndidamente tocados, por cierto, por Francisco José Segovia y Michael Stokes.

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