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Dic 10 2009

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Cualquier día me detienen

En el festival de jazz de Sigüenza, un oyente llamó a la policía alegando que Larry Ochs tocaba música contemporánea en lugar de jazz. Al parecer, su médico le tiene prohibido escuchar música contemporánea. Se presentó una pareja de la guardia civil, uno de cuyos componentes dictaminó que, efectivamente, era música contemporánea y no jazz.
Estamos en pleno siglo XXI. En la expansión de nuestras libertades hemos logrado que ante una situación así la guardia civil se persone en lugar de decir al personaje en cuestión que no abuse de los servicios públicos. Hemos logrado además que la guardia civil pueda dictaminar qué constituye o no música contemporánea. Por último hemos logrado que sea delictivo tocar música contemporánea. Ah, y además los médicos ya han dictaminado que es perjudicial.
Me pregunto:
¿Los efectivos de la guardia civil no deberían preocuparse de otros delitos? Se me ocurren bastantes casos.
¿Puedo escribir mi música sin ser considerado un malefactor de la humanidad?
¿Puedo llamar a la guardia civil porque me irritan y me pudren el cerebro los programas del corazón?
¿Si alguien hubiera llamada a la guardia civil porque, pongamos por caso, alguien hubiese hecho declaraciones en el sentido de que “la mujer honrada la pata quebrada y en casa” sería más claro el terrible retroceso histórico?
Señores guardias civiles: soy culpable. Me entrego.

Sobre el Autor

CarlPhilipp

Eterno compositor, profesor y armonista.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2009/12/cualquier-dia-me-detienen/

11 comentarios

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  1. Heinrich Schütz

    Amén. Y eso que la música contemporánea no es lo mío.

  2. Glasshouse

    Para mí no deja de ser una anécdota divertida. Creo que actualmente no están tan mal las cosas para la música en general y la contemporánea en particular (si obviamos la presión que están realizando últimamente las compañías discográficas a la vista de que se les acaba el negocio). En Madrid, donde resido, hay un ciclo permanente de contemporánea en el museo Reina Sofía que siempre se llena, en Internet tienes acceso a una cantidad ingente de compositores que (como es el caso del autor de este blog) ofrecen trabajos muy interesantes y que, aunque no lo parezca, tienen su público. Además, en los últimos meses se ha producido un hecho curioso en el ámbito de la música contemporánea y es que un libro de historia de la música clásica del siglo XX “El Ruido Eterno” de Alex Ross (el cual recomiendo) se ha colado en las listas de libros más vendidos en España.
    Desde luego que no hay que desfallecer y que el trabajo que hay que hacer para seguir acercando las nuevas músicas a todo tipo de públicos es una labor educativa de gran envergadura, en la que siempre habrá que enfrentarse a energúmenos del tipo de los que aparecen en la noticia. Pero yo quiero ser optimista y pensar que cada vez más gente está interesada por conocer y comprender los derroteros por los que se extienden las nuevas sensibilidades artísticas.

  3. Glasshouse

    Para mí no deja de ser una anécdota divertida. Creo que actualmente no están tan mal las cosas para la música en general y la contemporánea en particular (si obviamos la presión que están realizando últimamente las compañías discográficas a la vista de que se les acaba el negocio). En Madrid, donde resido, hay un ciclo permanente de contemporánea en el museo Reina Sofía que siempre se llena, en Internet tienes acceso a una cantidad ingente de compositores que (como es el caso del autor de este blog) ofrecen trabajos muy interesantes y que, aunque no lo parezca, tienen su público. Además, en los últimos meses se ha producido un hecho curioso en el ámbito de la música contemporánea y es que un libro de historia de la música clásica del siglo XX “El Ruido Eterno” de Alex Ross (el cual recomiendo) se ha colado en las listas de libros más vendidos en España.
    Desde luego que no hay que desfallecer y que el trabajo que hay que hacer para seguir acercando las nuevas músicas a todo tipo de públicos es una labor educativa de gran envergadura, en la que siempre habrá que enfrentarse a energúmenos del tipo de los que aparecen en la noticia. Pero yo quiero ser optimista y pensar que cada vez más gente está interesada por conocer y comprender los derroteros por los que se extienden las nuevas sensibilidades artísticas.

  4. panta

    Perdona : ¿es en serio o una broma?.
    Si realmente se personó la guardia civil podemos elevar la anécdota a la categoría de aquella vez que exigieron retirar una maja desnuda de Goya de la puerta de un comercio.
    De cualquier manera ‘si non è vero …’
    Saludos

  5. Javier Guijarro

    La verdad es que a mí me nacen muchas dudas de esta anécdota:
    ¿el jazz no es de ninguna manera música contemporánea?
    ¿cuándo empieza la música contemporánea a ser contemporánea (o la romántica a ser romántica, la barroca a ser barroca, etc…)? ¿sólo mediante un tricornio se pueden poner límites históricos (y la musicología haciéndose pajas mentales con esos asuntos…)? ¿qué es lo específicamente contemporáneo que un médico puede prohibir a un paciente? ¿el ritmo? ¿la instrumentación? ¿las disonancias? ¿qué disonancias? ¿y si escuchas una obra post-romántica con las mismas disonancias? ¿y si tu oído está adaptado solamente a las consonancias pitagóricas y hasta una séptima de dominante te produce una úlcera? ¿qué cara se le quedó a Larry Ochs? Y así sucesivamente…
    En fin. Seguramente a todas estas cosas sólo se puede responder con autoridad si perteneces a la Benemérita…
    Pero, sin embargo, se me ocurre también que pueda ser una parábola de todos los que se empeñan (o nos empeñamos, que casi nadie está libre de pecado) en poner lindes al campo. Y separamos entre géneros, épocas, estilos, músicas buenas y músicas malas, etc… En el fondo todos somos la Guardia Civil.

  6. Javier Guijarro

    La verdad es que a mí me nacen muchas dudas de esta anécdota:
    ¿el jazz no es de ninguna manera música contemporánea?
    ¿cuándo empieza la música contemporánea a ser contemporánea (o la romántica a ser romántica, la barroca a ser barroca, etc…)? ¿sólo mediante un tricornio se pueden poner límites históricos (y la musicología haciéndose pajas mentales con esos asuntos…)? ¿qué es lo específicamente contemporáneo que un médico puede prohibir a un paciente? ¿el ritmo? ¿la instrumentación? ¿las disonancias? ¿qué disonancias? ¿y si escuchas una obra post-romántica con las mismas disonancias? ¿y si tu oído está adaptado solamente a las consonancias pitagóricas y hasta una séptima de dominante te produce una úlcera? ¿qué cara se le quedó a Larry Ochs? Y así sucesivamente…
    En fin. Seguramente a todas estas cosas sólo se puede responder con autoridad si perteneces a la Benemérita…
    Pero, sin embargo, se me ocurre también que pueda ser una parábola de todos los que se empeñan (o nos empeñamos, que casi nadie está libre de pecado) en poner lindes al campo. Y separamos entre géneros, épocas, estilos, músicas buenas y músicas malas, etc… En el fondo todos somos la Guardia Civil.

  7. Javier Guijarro

    La verdad es que a mí me nacen muchas dudas de esta anécdota:
    ¿el jazz no es de ninguna manera música contemporánea?
    ¿cuándo empieza la música contemporánea a ser contemporánea (o la romántica a ser romántica, la barroca a ser barroca, etc…)? ¿sólo mediante un tricornio se pueden poner límites históricos (y la musicología haciéndose pajas mentales con esos asuntos…)? ¿qué es lo específicamente contemporáneo que un médico puede prohibir a un paciente? ¿el ritmo? ¿la instrumentación? ¿las disonancias? ¿qué disonancias? ¿y si escuchas una obra post-romántica con las mismas disonancias? ¿y si tu oído está adaptado solamente a las consonancias pitagóricas y hasta una séptima de dominante te produce una úlcera? ¿qué cara se le quedó a Larry Ochs? Y así sucesivamente…
    En fin. Seguramente a todas estas cosas sólo se puede responder con autoridad si perteneces a la Benemérita…
    Pero, sin embargo, se me ocurre también que pueda ser una parábola de todos los que se empeñan (o nos empeñamos, que casi nadie está libre de pecado) en poner lindes al campo. Y separamos entre géneros, épocas, estilos, músicas buenas y músicas malas, etc… En el fondo todos somos la Guardia Civil.

  8. Javier Guijarro

    La verdad es que a mí me nacen muchas dudas de esta anécdota:
    ¿el jazz no es de ninguna manera música contemporánea?
    ¿cuándo empieza la música contemporánea a ser contemporánea (o la romántica a ser romántica, la barroca a ser barroca, etc…)? ¿sólo mediante un tricornio se pueden poner límites históricos (y la musicología haciéndose pajas mentales con esos asuntos…)? ¿qué es lo específicamente contemporáneo que un médico puede prohibir a un paciente? ¿el ritmo? ¿la instrumentación? ¿las disonancias? ¿qué disonancias? ¿y si escuchas una obra post-romántica con las mismas disonancias? ¿y si tu oído está adaptado solamente a las consonancias pitagóricas y hasta una séptima de dominante te produce una úlcera? ¿qué cara se le quedó a Larry Ochs? Y así sucesivamente…
    En fin. Seguramente a todas estas cosas sólo se puede responder con autoridad si perteneces a la Benemérita…
    Pero, sin embargo, se me ocurre también que pueda ser una parábola de todos los que se empeñan (o nos empeñamos, que casi nadie está libre de pecado) en poner lindes al campo. Y separamos entre géneros, épocas, estilos, músicas buenas y músicas malas, etc… En el fondo todos somos la Guardia Civil.

  9. Pasaba por aquí

    La historia es mentira, o medio, verdad, que es lo mismo. La “meretérica” se personó porque el susodicho asistente al concierto quiso reclamar el importe de su entrada al sentirse estafado; ante la negativa de los arganizadores de devolverle el dinero entonces llamó a los picoletos.
    Cualquier patán escribe hoy en un periódico; El País no se libra.
    http://www.larazon.es/noticia/-la-verdad-sobre-el-caso-sig-enza

  10. Pasaba por aquí

    La historia es mentira, o medio, verdad, que es lo mismo. La “meretérica” se personó porque el susodicho asistente al concierto quiso reclamar el importe de su entrada al sentirse estafado; ante la negativa de los arganizadores de devolverle el dinero entonces llamó a los picoletos.
    Cualquier patán escribe hoy en un periódico; El País no se libra.
    http://www.larazon.es/noticia/-la-verdad-sobre-el-caso-sig-enza

  11. Pasaba por aquí

    Por cierto, algo funciona mal en el formulario este de comentarios, tras enviarlos sale un mensaje de error, pero es mentira, luego si se actualiza la página el mensaje aparece, por eso el mío está por duplicado.
    Saludos.

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