Nov 29 2009

Apostilla: una obra en dominio público

Quiero presentaros mi obra “Apostilla”, para saxo tenor y piano. Fue estrenada el 19 de noviembre de 2009, a cargo de los excelentes intérpretes Jorge Rafael Gómez Cáceres (saxo) y María Orejana Salinas (piano).
La grabación de audio ha salido bastante bien: la de vídeo, en cambio, algo borrosa. Aquí podéis escucharla completa en Vimeo —lo he elegido en lugar de YouTube porque no hay limitación de duración—.

Apostilla para saxo tenor y piano. Apostilla, for tenor sax and piano from Enrique Blanco on Vimeo.

Y aquí, fragmentada en dos partes por la limitación de duración inherente a YouTube. Sería muy raro que no fueseis compatibles con uno de los dos formatos.


Me gustaría hacer una prueba con esta obra, y os pido colaboración. Es evidente que el modelo de distribución de obras, partituras y grabaciones tradicional es, por decirlo suavemente, insuficiente. Voy a poner esta obra en dominio público, con la única salvedad de que cualquier modificación o uso con beneficio económico debe serme consultado. Sospecho que eso hará que, en breve, sea mi obra más difundida, lo que puede hacerme pensar en seguir de forma habitual este sistema. Por favor, haced llegar este vínculo, la partitura y lo que deseéis a cuantos saxofonistas, pianista y músicos en general creáis que pueden tener algún interés. La obra puede descargarse de aquí, en un archivo que incluye la partitura general, la particella para saxo y algunas explicaciones (sustancialmente, las que viene a continuación en este artículo)
Me gustaría pensar que este puede ser el comienzo, para mí y para otros de un modelo de distribución de partiturs más justo, menos oneroso y menos miserable. Por favor, repito, difundidlo cuanto podáis y hacedme llegar todos vuestros comentarios y sugerencias.

Datos sobre la obra “Apostilla”

Sobre el autor

Enrique Blanco Rodríguez nace en Madrid en 1963. Estudia en el Real Conservatorio Superior de Música de esa ciudad, guitarra, armonía y contrapunto. Su formación compositiva es básicamente autodidacta aunque se siente agradecido a las valiosas orientaciones y consejos de Luis de Pablo y Daniel Vega, en órdenes muy diversos. Ha investigado en el campo de la música electroacústica y sistemas MIDI y audio digital. Ha recibido en 1991 y 1993 premios SGAE para jóvenes compositores, así como en 1998 el premio de composición sinfónica “Virgen de la Almudena” Sus obras han sido interpretadas, entre otros, por el grupo Koan, el grupo LIM, el grupo Círculo, la Orquesta de Flautas de Madrid, la Orquesta Sinfónica de Madrid, el Grupo Español de Saxofones, el grupo De-sax-tre y numerosos solistas. Puede destacarse también una nutrida cantidad de obras de carácter pedagógico. Fuera del terreno compositivo, ha pronunciado innumerables conferencias y cursillos sobre música contemporánea y, desde 1997 hasta su clausura se hace cargo del seminario permanente de Técnicas Contrapuntísticas Contemporáneas que se celebró todos los años en el Conservatorio Superior de Musica de Madrid.
Su estilo musical es poco encasillable, por su diversidad de influencias y su resistencia a las mismas. De manera provisional ha sido adscrito a la llamada “generación del 63”. Una más amplia información sobre su obra y técnicas se puede encontrar en la tesis que Jaime Martín dedicó a este compositor y que se puede descargar de aquí

Sobre la obra

Nota previa: las técnicas del autor, sin ser difíciles, sí son largas de explicar. Caben perfectamente, como ya ha ocurrido otras veces, dentro de una clase, pero no dentro de un resumen. Para no entorpecer de manera innecesaria estas páginas con definiciones, se asume que el lector interesado puede acceder a la explicación que se contiene en la arriba aludida dirección web. Es lamentable que, como consecuencia, las siguientes líneas asuman una pedantería nada deseada por el eescritor de estas notas.
La obra “Apostilla” se encuadra dentro de un ciclo de obras de cámara del autor, encabezado por la pieza para clarinete y piano “Si el caballo canta…”. En dicho ciclo el autor pretende renunciar a una escritura que condene al piano a un papel de simple acompañante, para en su lugar intentar establecer una relación más paritaria, no en un sentido tradicional de diálogo, sino más bien de discursos musicales que caminan juntos. Dentro de este grupo de obras es importante reseñar la obra “Anáforas”, por el interés pedagógico del que hablaremos más adelante. En esa obra, de la cual “Apostilla” es un descendiente directo, el autor, en analogía con la anáfora literaria, estudia diversos conceptos del unísono —serán aclarados en el apartado siguiente— y de cómo la repetición puede no implicar la identidad.
En el aspecto analítico, debe decirse que no cabe en este reducido espacio un análisis consecuente. Aludiremos pues, brevemente, a algunas de las técnicas empleadas, por su interés pedagógico al que nos referiremos en el siguiente apartado y añadiremos una breve descripción.
Las técnicas empleadas son:

  1. En el plano rítmico, frecuentes ordenaciones numéricas, a veces seriales, a veces basadas en cuadrados mágicos, a veces en otras premisas.
  2. En el plano de elección de alturas, el autor se basa ampliamente en su técnica de sinclinales, particularmente las que él llama sinclinal L y sinclinal T. Frecuentemente, pero no siempre, el aspecto armónico está también dominado por estas sinclinales.
  3. Técnicas no encuadrables en lo rítmico o la altura son sus omnipresentes sinclinales y la llamada “regla de la excepción”.

No especificamos técnicas formales puesto que la obra, en su conjunto, es en sí misma un intento de llevar a cabo una estructura formal inhabitual, como pasamos a ver.

El autor, a lo largo de la obra, se basa en la figura literaria anáfora, como repetición de una parte anterior del discurso. De la misma forma que en el tropo literario la repetición cambia, reformula y precisa el significado de lo dicho —particularmente si la repetición se basa en sinónimos o epítetos, Blanco reitera en esta obra diveros constructos musicales, siempre basados en las mismas sinclinales. De las identidades entre estos elementos musicales y sus divergencias nacen unas reglas linguísticas que, aunque estén en perpetua mutación son siempre localmente —durante una duración estimable para la comprensión del oyente— uniformes. El usos de dos instrumentos permite que estos constructos puedan ser simultáneos, además de yuxtaponerse.

Una nota acerca de la escritura para saxofón

Puede parecer sorprendente que en una pieza de un autor como yo, que lleva más de la mitad de su vida defendiendo todos y cada uno de los valores de la música contemporánea, no aparezca un solo efecto como multifónicos, slap… Puede incluso parecer que el autor está en una fase de retroceso estético.

Por el contrario, estoy cansado de piezas para saxo en que su único valor contemporáneo sea la inclusión de estos excelentes efectos a los que el saxo tan bien se adecua. ¿A cuantos estrenos de saxo puedo haber ido en que reconozco todos los efectos descritos en Hello Mr. Sax (parameters of the saxophone), —Londeix—, normalmente aplicados en el mismo orden y de la misma manera que los define el autor en su libro? Pretender que una pieza sea moderna sólo por haber entendido parcialmente una serie de posibilidades del instrumento es maquillar de modernidad una estructura que, en el mejor de los casos, puede resultar poco sólida, y en muchos otros ser inexistente. Por eso he preferido que mi modernidad sea un poco más sustancial y un poco menos banal que la simple inclusión de estos elementos.

Nada tengo en contra de estos sonidos, y sí mucho a favor. Pero, el abuso de los mismos, particularmente en este instrumento, sin responder a una auténtica razón musical me parece que redunda en desmedro de las obras contemporáneas. Quizá sea por eso que en toda mi producción para saxo jamás los he empleado, muy consciente de hacerlo así. Quizá en la próxima los emplee en grandes cantidades. Si así lo hago, no será nunca por hacer que la obra resulte moderna. Será porque así lo desee.

Sobre la belleza armónica

Informo a cuantos así lo necesiten de que estamos en pleno siglo XXI. Que una obra tenga momentos atractivos sonoramente no es un retroceso estético. Es una consecuencia de lo que siento que ha de suceder en este siglo: la síntesis y la expansión de los grandes avances del XX.

Determinados oyentes me han comparado con Debussy, Messiaen o Takemitsu por mi sentido de la armonía. Gracias por la comparación, pues son de los más grandes, pero es injusta. Las armonías de los tres, para quien esté acostumbrado a oírlas, son claramente diferenciables, y la mía, para mí que estoy muy acostumbrado a escucharme, es también claramente discernible. De cierto sé que hay cosas que son características en mi obra que le hubieran podido resultar muy chocantes a los anteriormente aludidos. Mucho podría extenderme sobre esto, pero voy a conformarme con decir que quien evita por principio cualquier agregado atractivo me resulta muy poco menos mentecato que quién es lo único que busca. En uno y otro caso, son restricciones innecesarias si se tiene una técnica sólida.

Oír la obra

Puede hacerse en:
Vimeo
y, en dos partes, por las restricciones de longitud de YouTube en estos dos vínculos:
Primera parte
y
Segunda parte

About the author

Enrique Blanco Rodríguez is born in Madrid in 1963. He Studies in Real Conservatorio Superior de Música of this city, guitar, harmony and counterpoint. His compositive education is basically autodidactal although he feels grateful to Luis de Pablo and Daniel Vega. . He has been awarded in 1991 and 1993 SGAE prizes for young composers, and in 1998 “Virgen de la Almudena” simphonic prize. His Works has been premiered by grupo Koan, grupo LIM, grupo Círculo, Madrid Flutes’ Orchestra, Symphonic Orchestra of Madrid, the Saxophones Spanish Group, the De-sax-tre group and a lot of solo performers.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2009/11/apostilla-una-obra-en-dominio-publico/

2 comentarios

1 ping

    • Carlos on 29 noviembre, 2009 at 20:26
    • Responder

    El comentario que alude al método de composición basado en Hello, Mr. Sax es brutal pero cierto. Me pasó algo parecido en algunos estrenos a los que asistí. Da la impresión de que arrancan la primera página de una partitura de, pongamos, un Lachenmann y se van corriendo a casa a escribir sin tener en cuenta el resto de la obra.
    El pasaje que más me ha gustado en la primera escucha ha sido en c. 25 en adelante, con el saxo en vibrato. No me acuerdo muy bien de Anáforas, pero me parece que ambas empiezan de forma similar con el piano y luego el otro instrumento que responde con una melodía que termina en cuartos de tono. ¿Usan el mismo material?
    Felicidades por el estreno. Finalmente, Apostillas no se quedó en el cajón 🙂

  1. Gracias Carlos. Sí, Apostilla usa el mismo material que Anáforas leido de otra manera. Y sí, demasiados hay que emplean efectos —para el instrumento que sea— sacados del libro y sacados de contexto. Un saludo

  1. […] va dedicada, con todo mi cariño y buenos deseos a María Orejana Salinas y Rafael Gómez Cáceres, que quizá recordéis por haber tocado mi obra “Apostilla”. Cada vez hago más sencillas las nanas, o eso creo. En este caso, es una especie de petición […]

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: