May 06 2009

Por qué la educación funciona mal en España…

…o funcionaba. Es evidente que con el cuestionario que os muestro todos nuestros problemas se resolverán. Aunque no dejo de preguntarme: ¿es la gestión de la transparencia, contextualizada en un marco interdisciplinar, un factor de conocimiento de rango en alguna medida equiparable a la competencia en gestión de la convivencia? Lo que sería peor: ¿la categoría “saber hacer cómo” resulta una materia suficientemente transversal como para que afecte, siquiera en cierta medida a la competencia científica en módulos curriculares?
Dijo Cervantes (El Quijote) y repitió Falla (El retablo de Maese Pedro)“…haz lo que ese señor te manda, que será lo más acertado; sigue tu canto llano, y no te metas en contrapuntos, que se suelen quebrar de sotiles…”
Yo diría que escribir en aquella ilustre lengua muerta denominada castellano sería un buen comienzo. Os aseguro que como me expresara de estas formas con mis alumnos, nada tendría de extraño que no me entendieran.
Si pulsáis en el vínculo de aquí debajo, podréis leer una parodia de Neal Stephenson del lenguaje burocrático. Os aseguro que la diferencia me parece indiscernible.
Actualización: Cambio la fecha del artículo para evitar problemas de visualización. La fecha real sigue siendo 2009.formacion1.jpg
formacion2.jpg

NUEVA REGLAMENTACIÓN SOBRE FONDOS COMUNES
Se me ha pedido que distribuya la nueva reglamentación respecto a la
recaudación de fondos comunes en la oficina. El memorando adjunto es un nuevo
subcapítulo del Manual de Procedimientos del MOGRE, que reemplaza el
subcapítulo titulado INSTALACIÓN FÍSICA / CALIFORNIA / LOS ÁNGELES /
EDIFICIOS / ÁREAS DE OFICINA / REGLAMENTACIÓN SOBRE DISTRIBUCIÓN
FÍSICA / COMENTARIOS DE LOS EMPLEADOS /ACTIVIDADES DE GRUPO.
El anterior subcapítulo era una prohibición absoluta del uso de espacio o tiempo de
oficina para actividades de recogida de «fondos comunes» de cualquier tipo, tanto
permanentes (p.ej., fondos para el café) como esporádicos (p.ej., fiestas de cumpleaños).
Esta prohibición sigue estando vigente, pero ahora se ha adoptado una excepción
única y extraordinaria para cualquier oficina que desee desarrollar una estrategia conjunta
de gestión del papel higiénico.
Como introducción quiero hacer unos comentarios generales sobre el tema. El
problema de la distribución de papel higiénico entre los trabajadores presenta retos
inherentes para cualquier sistema de gestión de oficinas dada la naturaleza imprevisible
de su empleo: no todas las transacciones de utilización de la instalación necesitan del uso
de papel higiénico, y cuando se usa, la cantidad utilizada (número de cuadrados) puede
variar ampliamente entre una persona y otra, e incluso para una misma persona, de una
transacción a la siguiente. Esto ni siquiera tiene en cuenta el uso ocasional de papel
higiénico para propósitos extraordinarios/creativos como maquillaje/desmaquillaje, gestión
del derramamiento de bebidas, etc. Por esa razón, en vez de empaquetar el papel
higiénico en pequeños paquetes de una transacción (como se hace con las toallitas
húmedas, por ejemplo), lo que sería un derroche en algunos casos y resultaría
insuficiente en otros, la solución tradicional ha consistido en empaquetar el producto en
unidades de distribución a granel cuyo tamaño excede el número máximo de cuadrados
que un individuo podría concebiblemente usar en una transacción unitaria (excepto casos
de forcé majeure/ Esto reduce el número de transacciones en las cuales la unidad de
distribución se agota (se acaba el rollo) durante la transacción, una situación que puede
producir estrés al empleado afectado. Sin embargo, presenta al administrador varios
retos, en tanto que la unidad de distribución es voluminosa y debe ser usada
repetidamente por varios individuos diferentes si no se quiere desperdiciar.
Desde la implementación de la Fase XVII del Programa de Austeridad, se ha
autorizado que los empleados traigan su propio papel higiénico de casa. Este enfoque es
algo incómodo y redundante, dado que es habitual que cada empleado traiga su propio
rollo.
Algunas oficinas han intentado responder a este reto instituyendo fondos comunes de
papel higiénico.
Sin generalizar en exceso, puede afirmarse que una característica inherente e
inmanente de cualquier fondo común de papel higiénico llevado a cabo a nivel de oficina,
en un entorno (i.e., edificio) en el que los aseos públicos están distribuidos por pisos (i.e.,
en el que varias oficinas comparten una misma instalación) es que en los confines de
cada oficina debe proveerse un espacio para el almacenamiento temporal de las unidades
de distribución
de papel higiénico (i.e., rollos). Esto se deriva del hecho de que si las UDPH (rollos) se
almacenan, mientras están inactivas, fuera del alcance de la oficina controlante (i.e., la
oficina que ha adquirido colectivamente la UDPH), es decir, si las UDPH se almacenan,
por ejemplo, en un vestíbulo o en el interior de la instalación en la cual se utilizan, estarán
sujetas a «mengua» al ser consumidas por personas no autorizadas, bien como parte de
un intento deliberado de hurto, bien a causa de un sincero malentendido, es decir, la
creencia de que las UDPH son proporcionadas gratuitamente por la agencia operativa (en
este caso el Gobierno de los Estados Unidos), o bien como resultado de una necesidad, como en el caso de un derramamiento de líquidos que amenaza equipo electrónico
delicado y cuya gestión, pues, no admite demora. Este hecho ha llevado a ciertas oficinas
(que permanecerán en el anonimato; ya sabéis quiénes sois, muchachos) a establecer
depósitos improvisados de UDPH que actúan también como puntos de recogida de
contribuciones al fondo común. Normalmente, estos depósitos adoptan la forma de una
mesa, cerca de la puerta más próxima a la instalación, en la cual se apilan las UDPH o se
disponen en otra configuración, con un cuenco u otro receptáculo en el cual los
participantes pueden realizar sus contribuciones, y usualmente con un cartel u otro
dispositivo de atracción de la atención (como un animal depelu-che o una caricatura) que
solicita donaciones. Un rápido atisbo a la reglamentación vigentes mostrará que la
colocación de estos receptáculos/expositores incumple el manual de procedimientos. No
obstante, en interés de la higiene, moral y fomento del espíritu de grupo de los
empleados, mis superiores han aceptado realizar una excepción extraordinaria de las
regulaciones con este propósito.
Como con cualquier atraparte del manual de procedimientos, nueva o antigua, es
responsabilidad de los trabajadores familiarizarse completamente con este material. El
tiempo estimado de lectura de este documento es de 15,62 minutos (y no crean que no lo
comprobaremos). Rogamos tomen nota de los puntos más importantes resaltados en este
documento, a saber:
1) Los depósitos/puntos de recogida de UDPH están ahora permitidos, en periodo de
pruebas; esta nueva política se revisará dentro de seis meses.
2) Deben gestionarse de forma voluntaria y según un esquema de fondo común, de la
forma descrita en el subcapítulo concerniente a los fondos comunes de empleados. (Nota:
esto significa que deben mantenerse registros y llevar cuentas de todas las transacciones
financieras.)
3) Las UDPH deben ser traídas por los empleados (no gestionadas a través del correo)
y están sujetas a la reglamentación habitual de registro y retención.
4) Se prohibe el uso de UDPH perfumadas, ya que pueden inducir reacciones
alérgicas, dificultades respiratorias, etc., en algunas personas.
5) Las aportaciones de dinero en efectivo, como todas las transacciones monetarias
dentro del Gobierno de los Estados Unidos, deben realizarse en moneda oficial de los
Estados Unidos. ¡Nada de yenes o kongpavos!
Naturalmente, esto puede provocar un problema de volumen si la gente intenta usar el
receptáculo de donaciones como vertedero en el cual deshacerse de fajos de viejos
billetes de mil millones y de billón. El personal de Edificios y Terrenos está preocupado
por los problemas de eliminación de residuos y el riesgo de incendios que pueden
sobrevenir si empiezan a acumularse grandes montones de billetes de mil millones y de
billón. Por tanto, una característica clave de la nueva reglamentación es que el
receptáculo de donaciones deberá vaciarse todos los días, o con mayor frecuencia si se
detecta que empieza a desarrollarse una situación de acumulación excesiva.
En referencia a este mismo asunto, el departamento de E y T quiere que haga mención
del hecho de que muchas personas con un exceso de moneda de los Estados Unidos han
intentado matar dos pájaros de un tiro usando billetes como papel higiénico. Aunque
creativo, este enfoque tiene dos inconvenientes:
1) Atasca las cañerías.
2) Representa destrucción de moneda de los Estados Unidos, lo cual constituye un
delito federal.
NO LO HAGAS.
En vez de eso, únete al fondo común de papel higiénico de tu oficina. Es fácil, es
higiénico, y es legal.
¡Feliz fondo común!

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2009/05/por-que-la-educacion-funciona-mal-en-espana%e2%80%a6/

8 comentarios

Ir al formulario de comentarios

  1. Me auto comento: el texto pertenece a la novela Snowcrash.

  2. Pues no veo el problema. Si se quiere ser pedagógico hay que pensar bien lo que se quiere hacer. Y lo del papel higiéncio, me parece de mal gusto.

    • Druso Germánico on 7 mayo, 2009 at 0:44
    • Responder

    JAJAJAJA.
    Yo todavía le estaba dando vueltas al papel a ver dónde estaba el código para descifrar el mensaje, pero veo que no he sido el único.
    Oye, además de proteger la página contra el espán, vas a tener que protegerla contra los cepeerre(ocomosediga)adictos…

    • Druso Germánico on 7 mayo, 2009 at 0:45
    • Responder

    JAJAJAJA.
    Yo todavía le estaba dando vueltas al papel a ver dónde estaba el código para descifrar el mensaje, pero veo que no he sido el único.
    Oye, además de proteger la página contra el espán, vas a tener que protegerla contra los cepeerre(ocomosediga)adictos…

    • Druso Germánico on 7 mayo, 2009 at 0:46
    • Responder

    JAJAJAJA.
    Yo todavía le estaba dando vueltas al papel a ver dónde estaba el código para descifrar el mensaje, pero veo que no he sido el único.
    Oye, además de proteger la página contra el espán, vas a tener que protegerla contra los cepeerre(ocomosediga)adictos…

  3. Querido Nerón (sí, algunos leemos a los clásicos), creo que tendré que hacerte caso. Ahora se llama cefie

    • AnaHernán on 29 enero, 2011 at 11:38
    • Responder

    Supongo que en los departamentos de recursos humanos hay escondidos, bajo piedras o en pequeñas y oscuras cuevas, verdaderos novelistas.
    Respecto a la educación…
    no da síntomas de mejoría. Yo optaría por amputar cuanto antes, pero…

  4. Tienes un concepto de la novela más retorcido que el mio. Respecto a la amputación, de acuerdo ¿Decapitamos alumnos, profesores o planificadores de educación?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: