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Jun 22 2007

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La secta del compás

sectasliderYa he hablado alguna vez de la secta del compás, a la que acuso a menudo de pertenecer a mis alumnos con un sentido algo primario del ritmo. Frecuentemente, sirve para que se les mejore.
Diego Ramos, un antiguo alumno, me envía estas actas de la secta, que me parecen divertidísimas. Manifiesta, eso sí, su temor de que alguien no aprecie la ironía.

Acta de Constitución de “La secta del compás”

El pleno del Real Consejo de Sabios por la Música Maestra (órgano dependiente y subordinado a la Sociedad de Grandes Autores Españoles) reunido hoy, a 30 de febrero de 2004, en el Bar Pepe de Valdepinto de Zarazamorillo, tras amplísimas, arduas e intensas deliberaciones acompañadas de viandas de la tierra y vino español, decidió, con carácter inmediato y urgente, la creación de una Comisión permanente, a las órdenes del Consejo, para la difusión y fomento de la buena música y la lucha contra las formas degeneradas de este sutilísimo arte, arrastradas penosamente durante siglos por la tradición musical mundial (y sobre todo, española), con el propósito de enmendar el repertorio actual de los instrumentistas, intérpretes, orquestas, coros, etc. y crear uno nuevo, que responda a las expectativas del “nuevo arte musical”, preconizado por personajes tan ilustres como el Sr. D. David Bisbal o el Sr. D. Ricardo Martín (más conocido por el mundo intelectual como “Ricky Martin”).
De mutuo acuerdo y por unanimidad, el nombre de la Comisión será: LA SECTA DEL COMPÁS. El apelativo de “secta” deberá ser entendido en su sentido más amplio, como pequeño grupo, exclusivo y privilegiado, de iniciados con pretensión de difundir y extender sus amplios conocimientos hacia el mayor número posible de personas manteniendo su organización en secreto por razones de seguridad y modestia.

Se establece como himno oficial de la SECTA el “Ave María” del ilustre Sr. D. David Bisbal.

1. Funciones de la Comisión
  • Reunir, a la mayor brevedad posible, todo el repertorio de la música que a partir de ahora llamaremos obsoleta, es decir, la música que, o bien siendo “antigua”, o bien siendo actual pero intentando mantener una tradición muy anterior, fue aceptada como “buena” debido a la deficiente capacitación intelectual de músicos y personas, y aún hoy lo es, por absurdo mantenimiento de esa costumbre y falta de renovación académica y cultural.
  • Revisar y modificar ese repertorio, total o parcialmente, de acuerdo a los principios establecidas en el apartado 2 del presente documento, de tal forma que se adapte a los gustos de la nueva generación musical y social emergente. Evidentemente, la mejora en la calidad de las obras no será muy evidente, ya que desde su concepción primigenia adolecían de una grave falta de instinto musical y calidad constructiva. Para este cometido, se creará una sub-comisión integrada por compositores y arreglistas del más elevado ámbito internacional que será presidida por el ilustre Sr. D. Luis Cobos.
  • Destruir todos los ejemplares primarios impresos, manuscritos, facsímiles, originales o de cualquier otro tipo de las obras modificadas, así como grabaciones sonoras, a fin de que jamás caigan en manos de quien pueda renovar esa tradición degenerada.
  • Crear y fomentar una nueva conciencia estilística que se atenga a las características de la nueva música, especialmente desde los Conservatorios de Música, donde, desde hace años, una gran mayoría de profesores de Lenguaje Musical y otras asignaturas colaboran a este muy legítimo fin. Como ejemplos de la renovación musical, son muy admirables los numerosos Dictados a Una y Dos Voces compuestos por dichos docentes y transmitidos a sus alumnos, que asimilan rápidamente las características del género, sentando así los sólidos cimientos de la modernidad musical.
  • Por último, componer un repertorio nuevo, independiente, digno de la mayor apreciación musical de críticos, intelectuales, músicos y personas. El ejemplo a seguir, una vez más, es el de los Dictados mencionados más arriba, que se adelantaron incluso a la conciencia que motiva la presente reunión del Consejo y que, de hecho, motivan la creación de la SECTA DEL COMPÁS. Para el emprendimiento de tan ardua tarea será nombrado un Grupo de Especialistas en la materia, que se atendrá a las normas dictadas más adelante, cuyo estricto cumplimiento asegura la calidad musical de las nuevas obras.
  • Se establecen a partir de la presente fecha, reuniones mensuales de la SECTA orientadas especialmente a estudiantes de Fundamentos de Composición (o similar) con inquietudes musicales, que deseen ampliar sus conocimientos sobre la nueva música sectaria (sin duda desarrollados cuando cursaron la asignatura de Lenguaje Musical). Las reuniones consistirán en el canto solemne del himno de la secta, la realización conjunta de ejercicios escritos a varias voces (por su extremada dificultad) y la lectura detallada y comentario de las reglas de composición de la nueva música.
2. Principios reguladores de la nueva música sectaria
  • El COMPÁS se constituye como elemento sagrado, inmutable e inviolable. Su símbolo, la barra de compás, recibe todas sus propiedades y jamás deberá ser profanado bajo ningún concepto, ya que quedaría comprometido el resultado musical final.
  • El cambio de compás dentro de una obra se considera fallo grave y deberá ser, a todas luces, evitado, por contribuir a la confusión y violación del compás
  • La anacrusa y la síncopa están absolutamente prohibidas por el desplazamiento del inmutable y necesario acento musical fijo en la buena música.
  • El puntillo y la ligadura serán rigurosamente cuestionados, pues normalmente esconden perniciosamente alguno de los casos anteriores.
  • El silencio, como absoluta aberración de la música (que es sonido, y no lo contrario) también se prohíbe, especialmente si su inicio y/o su final no coinciden con el acento del compás. Muy tímidamente se permite, en obras con varios instrumentos tocando a la vez (caso extraño y muy difícil de realizar), el silencio simultáneo de todas las voces con una duración de una parte de compás (especialmente si los instrumentos son de viento, pues contribuye a la organizada y simultánea respiración de todos sus miembros). Fuera de esta excepción, todos los instrumentos intervienen siempre.
  • El compás jamás podrás ser dividido, por lo tanto todas las obras deberán comenzar en primera fracción de primera parte de compás y acabar en última fracción de última parte de compás (todos los instrumentos que participen en la obra deberán atenerse a esta norma).
  • Se prohíben todos los fragmentos melódicos que vayan antecedidos o seguidos de silencio, contengan cualquier tipo de desplazamiento del acento o sobrepasen una barra de compás. La mejor manera de disponer motivos melódicos es separarlos unos de otros por barras de compás y procurar que sean totalmente inconexos, a fin de asegurar la fluidez de la melodía.
  • En la partitura sólo debe constar el discurso melódico de cada voz, si es que hay varias. NO se debe indicar: la dinámica, la expresión, el fraseo, la articulación, el tempo…incluso el tipo de instrumento que corresponde a cada voz (excepto en el caso del Piano) ya que todo esto sólo sirve para confundir al intérprete y no aporta nada a la música.
  • La música sectaria debe ser fácilmente accesible y comprensible a la par que atractiva. Por lo tanto, artificios como imitaciones entre las voces, elaboraciones contrapuntísticas, variación de motivos o cualquier otro recurso que intente proporcionar variedad y cohesión al discurso musical, será rechazado por decadente y artificioso, sabiendo de antemano que no tiene un resultado mínimamente aceptable. Al contrario, la repetición simple (monótona, en el buen sentido de la palabra) será el recurso para conseguir la unidad musical, y la disparidad de ideas, inconexas, el recurso para la variedad.
  • De acuerdo a la anterior norma, todo esfuerzo del compositor por profundizar en determinadas materias (contrapunto severo, corales…) con el objetivo de mejorar su técnica compositiva, es totalmente en vano. Para la nueva música es innecesaria, incluso perjudicial, cualquier tipo de técnica, siendo el principal aliento del músico la “inspiración espontánea”. Por la misma razón, es más que conveniente que el compositor no elabore ningún plan previo ni explore el material que vaya a utilizar en una nueva obra, sino que desarrolle las ideas que le vayan viniendo a la mente, en el orden y la manera que le parezca oportuna. La coherencia de la pieza no viene dada por factores estructurales previos.
  • Se establece un tempo aproximado para todas las obras musicales de “unidad de parte” = 80, si bien los movimientos mas rápidos pueden llegar a 100 y los más lentos, a 60. No se deben sobrepasar bajo ningún concepto estos límites, por la dificultad técnica y extravagancia que entrañaría la música.
  • Quedan absolutamente prohibidas las variaciones de velocidad en una misma obra, ya sean cambios súbitos de tempo, ritardando, accelerando, etc. Debido a que enturbian la música y distraen al oyente.
  • En el caso de que una obra conste de varios instrumentos o voces, se debe elegir siempre el más agudo como voz principal. Una vez compuesta íntegramente la melodía de esa voz, se procederá a rellenar con notas el resto, que actuarán como acompañamiento irrelevante y jamás se inmiscuirán en el desarrollo de la principal. De esta manera, queda totalmente asegurado el alejamiento de la tradición degenerada del contrapunto (que tiene como más vergonzoso representante a Bach).
  • La tradición de la música obsoleta antigua penaba, en ejercicios a varias voces, realizar quintas u octavas, seguidas o directas, entre dos de ellas. Esta norma queda totalmente derogada, por la excesiva complejidad de su aplicación, así como todas aquellas que constituyan un obstáculo para el compositor. Esta autorización debe considerarse como ayuda a la naturalidad y fluidez de la música, y nunca se debe aprovechar para convertir en eje principal o elemento importante de una pieza musical aquello que es simplemente “accesorio”. En otras palabras, algo difícilmente perceptible (por ejemplo, dos quintas seguidas en una pieza a cuatro voces) nunca deberá ser puesto en evidencia (como hizo el despreciable, amanerado y excéntrico compositor Debussy).
  • El cuidadoso seguimiento de todas las normas anteriores asegura siempre y de antemano el buen resultado musical. No es necesario (de hecho, no es recomendable) escuchar una pieza musical para juzgar su calidad artística: eso desplazaría el centro de interés hacia aspectos (el timbre, la dinámica, la articulación, la sonoridad en general) que no se contemplan nunca sobre el papel, dada su escasa importancia en la música.
3. Corolarios y conclusiones
  • En la presente reunión se establece, según el acuerdo de todos los presentes, una lista de casos ejemplares de “lo que hay que evitar” a la hora de escuchar, enseñar o componer música, por hallarse en el extremo opuesto de lo que debiera considerarse bueno (música obsoleta). Dicha lista está encabezada por: Bach, Haendel, Mozart, Haydn, Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Tchaikovsky… Su redacción completa sería muy larga y costosa, además de infructuosa, dado que estaría formada (como ya se puede observar) por todos aquellos compositores que en alguna época fueron considerados “maestros” (¡qué aberración!) y que hoy siguen gozando de prestigio en algunos grupos minoritarios en vías de extinción.
  • Todos los asistentes a esta solemne reunión consideramos necesario expresar nuestro más sincero apoyo a la Administración por las reformas educativas que están siendo llevadas a cabo (desde la extinción del antiguo y reprobable “Plan 66”) con el propósito de mejorar la educación musical del país. Sin duda todos los esfuerzos se verán recompensados dentro de unos años, cuando por fin la música gozará de la importancia que se merece en la sociedad. Especialmente apoyamos la implantación en el nuevo Plan de Estudios de los Conservatorios de Grado Medio de las ansiadas dos horas semanales de Asignatura Obligatoria, que sin duda completará la ya amplia formación que recibirán los alumnos.

Valdepinto de Zarzamorillo, a 30 de febrero de 2004

Sobre el Autor

CarlPhilipp

Eterno compositor, profesor y armonista.

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4 comentarios

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  1. Domine

    No veo la necesidad de meterse con David Bisbal ni Ricky Martin, que por el dinero que ganan, se ve que gustan

  2. María

    Pobrecita la secta del compás. Algún día todos reconoceremos la gran importancia histórica que ha tenido para la producción musical. ¿Qué haríamos todos sin Operación Triunfo, esas voces de fábrica, esas canciones todas iguales? Se acabaría el mundo en el que vivimos.
    Los alumnos, en nuestra infinita sabiduría, promovemos dicha secta para la supervivencia de la música actual.

  3. María

    Pobrecita la secta del compás, algún día todos reconoceremos la suma importancia que ha tenido. ¿Qué sería de nuestra sociedad sin Operación Triunfo, esas voces de fábrica, esa complejidad armónica y técnica…? Sin duda, desaparecería el mundo que conocemos.
    Por ello, los alumnos, en nuestra infinita sabiduría, promovemos dicha secta para así poder asegurar la supervivencia de la maravillosa música actual.

  4. María

    ups, perdón por poner dos comentarios iguales. Problemillas con el servidor, jeje

  1. Sinclinales (1) » Potsdam 1747

    […] Ramos, que ya ha aparecido previamente en estas páginas (aquí, aquí y aquí) y a quién no desespero de convencer para que nos escriba sobre lo que él quiera, […]

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