En un día como hoy murió T-Bone Walker, bluesman por excelencia. Nunca he tenido ocasión de comentar aquí mi pasión por algunas de las músicas consideradas “canallas”. El blues, sobre todo el auténtico, el desgarrado, me llega muy hondo, así como los tangos más veraces —esos incluso más, por cosa del idioma—. Será el desgarramiento en general, porque también me toca de cerca el “Summertime” en la versión de Janis Joplin. Pienso que muchos sospechan que los llamados clásicos sólo apreciamos la perfección formal. Algún pobre desgraciado habrá que piense así. Pero no. La perfección de la forma es algo que para quien sienta con profundidad es necesario: hay que ser capaz de sobrevivir a las propias honduras, y sólo tornearlas logra darles salida. Pero esa forma no es capaz de sobrevivir sin un sustrato de realidad esencial detrás. Amigos míos, sentid con hondura. La gran obra está detrás, ocultando o realzando los deseos secretos, las pasiones, el dolor. Y la felicidad también, aunque por alguna razón —recordemos a “Papá” Haydn—, por eso hay que disculparse.
T-Bone, desde el fondo del “clasicismo”, una rosa. Con sus espinas y mi sangre en ellas. Te dedico —literalmente, pero esto no pueden más que creerlo o no quienes me leen— un sentido blues. También para mí es el lunes un “bloody stormy Monday”.
mar 16 2005
Efemérides de blues
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2 comentarios
Palimp
16 marzo, 2005, a las 10:27 (UTC 2) Enlace a este comentario
Como admirador del blues, me uno a tu homenaje.
A midnight blues; that’s better for me.
webern
15 abril, 2005, a las 9:33 (UTC 2) Enlace a este comentario
ahhh… “huesito T”… de los mejores y más auténticos “bluesman”. Me adhiero absolutamente a vosotros en el homenaje y en el sentimiento del blues, esa música que te penetra por los poros de la piel y hace vibrar tus entrañas de forma tan peculiar, tan sutil y profundamente melancólica. La vida es un gran “blues”.