Mar 02 2005

…despues de vivir un siglo…

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente
Volver a ser de repente
Tan frágil como un segundo
Volver a sentir profundo
Como un niño frente a Dios
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo

Tomo prestada a Violeta Parra su canción para hablar de espacios y vidas. No me va a ser fácil, pero necesito compartirlo. Quiero compartirlo y deseo que mis amigos, físicos o virtuales, se alegren conmigo.
A pocos interesará mi vida. Baste saber que mi padre murió hace poco; que he andado de hospitales, por mi padre y mi madre, los últimos cuatro años; que anduve cojo, con grandísimos dolores durante casi un año; que tuve que dejar con urgencia la casa en que vivía; que de mutuo acuerdo, mientras ocurría todo eso, mi entonces pareja y yo decidimos que no había que seguir. Y todo eso entre un marasmo de trabajo, muy por encima de mis capacidades, que no tengo por escasas.
En fin. Hagamos corta una historia larga diciendo que me escondí, como un caracol en su concha, en una apartamentito minúsculo, en que apenas caben mis libros. Cosa de refugiarse, Cosa de no creer en mi valía. Ni, lo que es peor, en que hubiera futuro. De ningún tipo. Un simple vegetar hasta que viniese una muerte bienvenida. O al menos no mal recibida.
El amor le da a uno confianza. Le hace apartar todo lo que ya no sirve, para ganar espacio para las cosas que hacen de uno una persona más o menos valiosa. Hay que desbrozar, tronzar y tronchar. Ganar sitio para primar las coas que a uno le dan la nueva vida.
Shiva es el dios de la destrucción y de la renovación. Mucho saben los hindúes. Hay que destruir lo que ya no es válido para hacer espacio a lo nuevo. Y a veces, ni a lo nuevo, sino a lo que por otras razones quedaba soterrado.
M me ha hecho un inmenso regalo. Su presencia, hasta su ausencia —hablamos mucho, y cuando uno creía que ya no podía sentir, echar de menos a una divinidad como ella es más que el cielo—.
A veces hace falta remover muebles, físicos o mentales, para dejar sitio a lo nuevo. Y hasta a lo viejo: veces se dan en que la falta de espacio físico o mental le coarta a uno de ser lo que su naturaleza le dicta.
Gracias a M he empezado a respetarme lo suficiente como para que se dé algo tan idiota como preocuparme de la iluminación y apariencia de mi espacio vital. He comenzado a remover cosas que no necesito ni en mi mente ni en mi apartamentito para que ella tenga una cabida. Y hasta que para que el yo que fui y volveré a ser tenga su parte de maniobra.
M es el mejor regalo que pude nunca desear. Pero además, me ofrece algo inenarrable: quiere obsequiarme algo que nunca tuve: un piano. No soy pianista pero es una herramienta casi indispensable para un compositor. Yo me he ido arreglando con componendas. Pero tener mi propio piano es algo que no soy capaz de describir.
Adoro a M hasta el exceso. No hacía ninguna falta su regalo para que fuese así. Pero esto me hace pensar mucho en el mobiliario mental que tenemos todos que nos estorba — de la misma forma que yo tengo aquí el físico que impide la presencia de un piano—. Hay que hacer espacio a lo nuevo y renunciar a lo que nos coarta. Si yo hubiese pensado más de lo aconsejable en mis posibilidades, lo que tengo que ofrecer y lo que realmente estoy haciendo, jamás me hubiese atrevido a a arriesgarme con M.
Hablo mucho y quizá no soy claro. Lo seré ahora: arriesgaos, tirad muebles viejos, mentales o físicos y atreveos a ser lo que vuestro potencial deje. Nunca tendréis una M, que es inimitable, pero ¿quién sabe que encontraréis?
Para M, con un amor que nunca tuve para nadie más

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16 comentarios

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  1. Acabo de leer tu manifestación de amor (es algo que sobrepasa ya la categoría de post) en el espacio de tiempo entre hacer una cama y otra (bueno, para Palimp, en el espacio de tiempo entre retocar una obra de arte y otra).
    Es conmovedor. Ahora no puedo comentarte lo que a lo largo de la mañana, espero, haré.
    Un abrazo y bienvenido al club.

  2. Carl, no sabes lo que me alegro por ti, y la felicidad que me causa leer esto. Enhorabuena a los dos y mis mejores deseos para lo que estáis empezando juntos.
    Te entiendo muy bien porque yo no tengo una M, pero tengo a una Morenaza que para mí es un pedacito de cielo (y también me ha traído un piano a casa).

  3. Buenas C.P. y buenas a todos. Es la primera vez que escribo en esta página, y no por falta de ganas, sino por falta de tiempo, o, en ocasiones, de información. Pero ante este post he decidido no posponerlo más. De todas formas os sigo muy de cerca, todo lo que el tiempo y mi ordenador (que no funciona demasiado bien) me permiten.
    Quiero que sepas, C.P., lo muchísimo que me alegro de que hayas dejado atrás esa etapa de tu vida y estés empezando una nueva y mejor, sobre todo porque has recuperado la ilusión, algo sin lo cual no se puede vivir, en todo caso, como tú dices, vegetar…conformarse con dejar pasar un día, y otro, y otro…Nadie debería perder la ilusión (lo digo por propia experiencia). Y respecto a lo de remover muebles, llevas toda la razón, intentaré hacerlo yo también, pero cuesta tanto…
    Tus experiencias y sentimientos los compartimos casi todos, y tu esperanza puede hacer que otros también la tengan. Así que me alegro por tí y por todos ^-^
    Te deseo lo mejor.
    Ki*

  4. Bravo, C.P.. Gracias por abrirnos las puertas de tu casa, gracias por hacernos partícipes de tus ilusiones. A veces leo tus mensajes casi con pudor, pero es necesario un poco de sinceridad y sensibilidad. No dejes de enviarnos regalos como estos, los que quieras. Siempre serán bienvenidos

    • patricia on 4 marzo, 2005 at 0:29
    • Responder

    La verdad es que me conmueve tu sinceridad y tus agallas C.P. . Creo que amar y ser amado es un acto de valentia y siempre implica de alguna forma “tirar muebles viejos” como tu dices, pero, que miedo da, madre mia , porque por muy viejos y cochambrosos que esten tus muebles, no dejan de ser tus muebles, los conocidos, los que tienes de hace años, el terreno “familiar”. Arriesgarse es, valga la redundancia, arriesgado, y , aunque lo que te juegues sea una mierda, da miedo enfrentarse al abismo de lo desconocido, Enhorabuena C.P y disfruta de tu amor, ( y tu piano) .

  5. Te felicito con todo mi curaçao Carl. Un abrazo!

  6. Enrique, te leo casi a diario desde que descubrí tu weblog. Nunca antes había dejado un comentario, quizá por timidez, quizá por sentirme extranjera ante la “pequeña familia virtual” que te has creado.
    Debo decir que cuando, hace unos días, leí en un post tuyo que si no fuera por los comentarios que recibes habrías dejado de escribir, o ganas tenías, me sentí fatal. Me sentí hasta culpable de que eso pudiera llegar a pasar. Me conecto a diario con la ilusión de qué encontraré hoy.
    Hoy siento que debo decir que estoy aquí y que te leo con mucho respeto, admiración y, en ocasiones, hasta con pudor.
    Gracias por hacernos partícipes de tu felicidad y por compartir tus “primeras veces”. Me alegro profundamente por tí; ojalá te acompañe siempre esto tan grande que hoy sientes.
    Gracias por tu weblog que me parece mucho más que estupenda.
    Disfruta y sé feliz!.

  7. queridos Enrique y M. nos alegramos de vuestra felicidad, M es genial y te sienta estupendamente.No sabiamos de tus sufrimientos de estos años y os deseamos toda la dicha del mundo.Mientras tanto en nosotros teneis amistad,admiración,cariño y aliento.
    Los que no se alegrarán tanto del nuevo piano serán tus vecinos,¡Je je…!
    ¿Que hay de vuestra visita a Granada?

    • Vailima on 6 marzo, 2005 at 20:38
    • Responder

    TOC TOC TOC
    ¿hay alguien en casa?

    • tarjuman on 7 marzo, 2005 at 2:43
    • Responder

    otra canción que tienes presente habla de “sacarlo todo afuera, como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera… sacar lo que se tiene afuera para que adentro nazcan cosas nuevas…”
    amor y felicidad
    tarjuman al-ashwaq

  8. EL silencio en una composición causa tanta nostalgia como la melodía.

  9. Qué cierta es esa última frase…qué bonita, y qué triste a la vez…

  10. Perdón a todos: ando reorganizando el estudio paea que quepa el piano bien —¡estupendo piano!, dicho sea de paso— y no me conecto mucho. Confío en breve en escribir a ritmo normal.
    Y a todos también. muchas gracias por vuestros buenos deseos. Ya contestaré más largamente.

  11. Seguro que sabes que nuestras palabras no son un reproche, sino una manera de decirte que te echamos de menos…

    • Vailima on 7 marzo, 2005 at 23:19
    • Responder

    bueno…
    un poco de reproche…
    pues sí…
    pero reproche cariñoso…
    del amigo que reprocha…
    cariñosamente…
    pd. coloca de una vez el piano y vuelve…que no sé si encajo en campaña veraniega de perro abandonado o en campaña navideña de padre a la espera comiendo el turrón.
    VUELVE, VUELVE, VUELVE, VUELVE

    • Porras on 11 marzo, 2005 at 15:57
    • Responder

    Recuerda poner fotos del piano!!! 😀 😀

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