Ene 06 2005

Simbología musical de Takemitsu (n)

Explicación del extraño número en el título. Comentarios sobre la diferencia entre símbolo y significado. El símbolo para los autores. Miscelánea.

El título del artículo

Como habréis notado, he numerado este artículo con la letra n, aunque la lógica exigiría que fuese con un vistoso número 2. El caso es que por los comentarios mandados, he notado que hacía falta hablar de una serie de conceptos, muchos relacionados con lo simbólico, que podrían haber venido antes del artículo anterior o después del último. Así que cada quién haga equivaler n al número que le parezca más pertinente.

Símbolo y significado: el público

Algunas de vuestras aportaciones en el artículo anterior parecen entender que el símbolo debe tener un significado concreto. No es así. Tal como decía la cita de Cordwainer Smith, el símbolo debe despertar significados que dependen de la experiencia vital propia.
Me vais a permitir que lo ejemplifique empleando uno de los tres poemas de amor más hermosos que conozco.

Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams

Traducido

Si tuviera los bordados tapices del cielo,
Tramados con luz dorada y plateada,
El azul y lo tenue y los oscuros tapices
De noche, luz y penumbra,
Extendería los tapices bajo tus pies:
Pero yo, que soy pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Camina con cuidado porque caminas sobre mis sueños

William Butler Yeats: Él [el poeta]desea los tapices del cielo

Explicar significados de un texto siempre me pareció reducir su contenido. Vamos a ver qué se puede hacer para evitarlo.
¿Qué son los tapices del cielo? Algo, parece, inconmensurablemente rico, variado y deseable. Algo además, que por aquello de ser una metáfora, no puede tenerse.
El enamoradísimo: ¿Habéis amado? ¿Recordáis esa sensación de querer todo para la otra persona? ¿De desear poder modificar la realidad, el pasado y las leyes de la física para bien de la otra persona? Eso son los tapices del cielo.
El enamorado casual: ¿Habéis amado? ¿Habéis considerado la posibilidad de cambiar vuestro domicilio por la otra persona? ¿De dejar, incluso, de comer fabada sólo por amor? Eso son los tapices del cielo.
El informático recalcitrante: ¿Habéis amado? ¿Recordáis esos momentos en que uno accedería incluso a programar en BASIC? ¿O, incluso, a cambiar de sistema operativo y tener una máquina menos potente? Eso son los tapices del cielo.
El que nunca amó: Posiblemente, si la otra persona lo mereciese, algún sacrificio acordado de mutuo acuerdo estaría bien. Eso deben ser los tapices del cielo.
Qué cosa representen los tapices del cielo depende por completo de la persona que reciba el poema, de su experiencia e imaginación. Yeats, simplemente, construye un símbolo al que da suficiente énfasis como para poder despertar vívidas asociaciones en el oyente. Son un símbolo, y están por ello salvos de necesitar significado concreto, que, por otro lado, destruiría el poema.

Símbolo y significado: el autor

Por otra parte, hay símbolos que son propios del autor, que sólo a él despiertan asociaciones y que sirve simplemente (¡simplemente!) para centrar la expresión deseada para la obra. Podría poner como ejemplo la Dama Oscura de los sonetos de Shakespeare (o la no tan desconocida Belle Dame sans Merci, de Keats y tantos otros), pero vamos a buscar en esta ocasión un ejemplo de otra disciplina. Curiosamente, la música, claro.
Los mejores ejemplos —o al menos los que tengo más próximos— son de Takemitsu, pero es preferible reservarlos para un próximo artículo, así que hablemos un poco del Jardín del sueño de amor, de Messiaen, en su sinfonía Turangalîla.
Turangalîla es una de las escasas tres obras de Messiaen que celebran el amor humano en contraposición al divino, llamadas normalmente el ciclo de Tristán e Isolda. La idea que subyace tras este sexto movimiento es que amado y amada duermen abrazados en el jardín, tan compenetrados que, por momentos, no saben quién es él ni quién es ella. Messiaen emplea para ello muchos de los símbolos que le son propios —los tecnicismos musicales que siguen no van a ser indispensables para entender el argumento—: una armadura de clave de seis sostenidos para los instrumentos que representan a Tristán e Isolda trascendidos, armadura sin alteraciones y cantidades ingentes de pájaros para representar la naturaleza (el jardín), y todo tipo de los recursos rítmicos mas amados por el maestro. El resultado es una de las músicas más maravillosas imaginables.
Los símbolos aludidos no son perceptibles en la escucha —al menos no la mayoría—. De hecho, la armadura de clave de seis sostenidos es ineficiente: de forma constante Messiaen necesita introducir cancelaciones de alteración, así como introducir gran cantidad de alteraciones en la parte de la naturaleza. Eso, si tomamos como única consideración la facilidad de lectura. Sin embargo, el extraordinario efecto de la obra revela que el uso de esos símbolos ha sido inspirador para la composición. Resulta, por lo mismo, más que adecuado, necesario.
Este tipo de símbolos son no ya privados, sino por completo alógicos. Cada autor tiene las asociaciones privadas que le han deparado su experiencia y emociones. En este sentido, el significado del símbolo es arbitrario. Sin embargo, asumiendo que el autor sea bueno, este tipo de simbolización siempre funciona. La clave está en que despierta en el autor las resonancias adecuadas, y por ello encuentra los medios para la expresión.

Consideraciones varias, de menor importancia, y que, por referirse a detalles en los comentarios pueden ser obviadas. Háganme ustedes caso y no las lean, salvo que asuman que no tienen gran relación con lo recientemente tratado

Creo que es el título más largo que escribí nunca. Bueno, al grano.
Historicidad: uno de los comentarios que más me extrañaron es en el que se dice que faltan conocimientos de historia de la música como para entender todo. Me resulta raro, todos los ejemplos referidos me parecen autoexplicativos. Quizá, sin embargo, convenga aquí explicar algo, por si a alguien le resulta preciso. El mito de Orfeo es eso, un mito, no es histórico. La santa LOGSE, nunca suficientemente bien ponderada, ha producido una carencia en ese tipo de conocimientos. De las varias veces en que me encontrado con esta duda, la más entrañable fue hace tres años, cuando uno de los más excelentes alumnos que he tenido me preguntaba por qué no quedaban partituras de Orfeo. Estoy casi seguro de que no le convencí.
Simbologías; ningún arte, minimalismo incluido y pintura abstracta incluidos escapa al uso de símbolos. Cosa diferente es que escapen al uso de significados o relatos. Por lo mismo, es atinado el comentar que expresividad y simbología son cosas diferentes.
Extensión de los comentarios: en vista de que hasta el momento no me he quejado nunca de la longitud de ningún comentario, encuentro innecesario que os disculpéis cuando os explayáis un poco —eso además, alarga aún más el comentario—. En casos en que la longitud os resulte seriamente preocupante, lo mejor es que dividáis el contenido entre varios comentarios consecutivos, más que nada, por comodidad del lector.
Ave atque vale.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2005/01/simbologia-musical-de-takemitsu-n/

9 comentarios

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  1. Mensaje recibido!! 😛 Gracias por la aclaración 😀

    • Cristina on 9 enero, 2005 at 17:42
    • Responder

    Súperfantásticamentebien explicado todo. Yo, que soy de un profano, profanísimo que ni los Burana, lo he entendido todo. (O he tenido la sensación de entenderlo todo) (Seguiré leyendo lo de Takemitsu, aunque no creo haber oído nunca jamás nada de él…
    Of course, como no entendida, me quedo con los tapices del cielo y los sueños de Yeats a los pies de la amada… (Hoy en día ya no fabrican de éstos, me da a mí 🙁
    Besos,
    Cris

  2. Pues muchas gracias, Cristina. Sí, es una pena, pero a Takemitsu se le conoce poco en España. Es, sin embargo, muy popular en occidente —y en Japón, claro—. Como prueba, si buscas discos de Takemitsu en amazon inglaterra salen más de 90 títulos. A ver si se me ocurre algo para que se pueda escuchar algún Takemitsu.
    Respecto a lo de Yeats: hay de esos más de los que crees, lo que pasa es que lo dicen poco.

  3. wau!! Cada vez me interesa mas esto de la simbología…aunque hay una cosa que pienso…pero bueno , lo diré mas adelante…cuando posea mi mente mas informacion. :p
    Tread softly because you tread on my dreams… una forma de ver los tapices del cielo , podria ser , por amor a la musica? quiero decir , en vez de a un amad@…simplemente a la musica..y querer ofrecerle..tu tiempo , tu pasion…los tapices del cielo que esten en tu meno o que puedas conseguir?

  4. A qué o quién ofrece uno su amor es una de las pocas libertades que nos quedan. A veces.

    • Etico Hormazabal on 14 abril, 2005 at 23:22
    • Responder

    VALE CALLAMPA LA PAGINA CULIA, SAQUENLA DE LA WEB

  5. Gracias por el comentario

    • Porras on 18 abril, 2005 at 11:29
    • Responder

    ¿Estaba hablando en español? :S

  6. Me gustari saber si me pueden ayudar dandome informacion de la simbilogia musical, su nombre y su significado por favor.
    Gracias Att. Tony

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