Dic 18 2004

Polirritmia

Donde el esforzado lector podrá encontrar datos sobre este concepto, que han de serle de mucha ayuda para entender, entre otras cosas, el próximo artículo de la serie sobre Bartók. No es menos cierto que, aunque el texto no se mete aún en graves honduras, el amable visitante será informado de qué cosa es un ritmo divisivo como paso previo a la definición del tema del artículo.

Advertencias previas

  1. En este artículo estoy intentando que no sean precisos ejemplos visuales. Será de agradecer si comentáis si los habéis echado de menos.
  2. Lo que voy a contar es lo más elemental sobre la polirritmia, espero en un futuro añadir bastantes artículos al respecto —más que nada porque por ahí anda Ligeti llamando con voz potente, diciendo que cuando escribo sobre él—, así como sobre utilizaciones inusuales del ritmo.
  3. Este artículo sirve de preparación al siguiente en la serie sobre Bartók, que tratará sobre la pieza 138, Música de gaita. Está separado de la serie simplemente porque habrá necesidad de hablar de polirritmias en más ocasiones que no se refieran a Bartók.

Ritmos divisivos

Clasificamos los tipos de ritmo en divisivos, aditivos y de contorno. Para los propósitos de este artículo, es muy necesaria la comprensión de lo que es un ritmo divisivo.
Básicamente, se trata de dividir el tiempo en duraciones iguales, creando estructuras en que hay una expectativa de acentuación cada cierto espacio. Esta acentuación va a ser, prácticamente siempre, regular.

Tín morín de dós pingués
Cúcara púcara chíchara fué

Probad, por ejemplo, a recitar el pareado anterior acentuando fuertemente las sílabas con tilde. Lo más probable, ya que estamos inmersos en una cultura occidentalizada rítmicamente, es que hayáis conseguido un ritmo divisivo. Para comprobarlo, mirad a ver si vuestro recitado admite un acompañamiento de palmas.

Un sueño soñaba anoche
Soñito del alma mía
Soñaba con mis amores
Que en mis brazos los tenía
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría
—¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:
La Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,
Déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.

También este fragmento del Romance del Enamorado y la Muerte tiene un ritmo poderoso, si queréis hacer más pruebas.
Una vez lograda esta división regular del tiempo, cada una de estas divisiones puede ser a su vez subdividida, creando de nuevo estructuras regulares de acentos de menor nivel.
En la música occidental, estas divisiones son, prácticamente sin excepción, en dos o tres partes (las llamamos divisiones y subdivisiones binarias y ternarias).
Aquí tenéis un ejemplo de ritmo de división binaria, y aquí uno de subdivisión ternaria. Escuchadlos, si os parece, varias veces, y notad como, efectivamente, el oído es capaz de predecir con facilidad dónde va a caer el siguiente acento.
Los ritmos divisivos son, en general, característicos de las culturas que bailan y guerrean: la regularidad del acento es necesaria para coordinar los pasos de baile o los de una marcha. Las culturas que cantan y recitan tienden más a los ritmos aditivos y de contorno.

Polirritmia

Hablamos de polirritmia, normalmente, como de la superposición de dos ritmos distintos. Más preciso sería decir que se trata de la superposición de dos o más sistemas de acentuaciones diferentes.
Aquí, por ejemplo, tenéis superpuestos un sistema de subdivisión binaria y uno de ternaria.
Vamos a intentar añadir el factor melódico, para que resulte más sencillo. Podéis aquí escuchar Frère Jaques, transformado para que tenga un ritmo de subdivisión ternaria. Superpuesto a su original, que es de subdivisión binaria, suena así.
Se puede notar como la impresión es casi de dos líneas temporales diferentes. El efecto puede llegar a ser asombroso, casi como de estar en dos lugares a la vez, en manos de un compositor que quiera alcanzar ese efecto.
Como último ejemplo, podéis escuchar la superposición de tres ritmos diferentes. Si el efecto os resulta ligeramente paralelo al de la música popular africana, es por alguna razón —¿la adivináis?—. En todo caso, es muy similar en comportamiento a lo que ocurre en la Música de gaita de Bartók, que pronto veremos.

Algunas precisiones

Lo que hemos visto es lo más elemental de la polirritmia. Debe decirse que, por ejemplo, ni los músicos antiguos ni los actuales se limitan a acentuar en términos de doses y treses. También que es posible, con otros medios, crear la sensación de polirritmia con una única línea melódica. Y por último que la extensión de la idea nos llevaría al concepto de politemporalidad. Pero ya habrá tiempo para que hablemos de ello en otros artículos que versen sobre otras obras.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/12/polirritmia/

19 comentarios

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    • Carlos on 18 diciembre, 2004 at 17:46
    • Responder

    Es curioso el resultado de Frére Jacques con los bongoes de fondo.. me recuerdan a los potajes esos que se hacen con la música New Age xD No obstante el aprendizaje ha sido completo, aunque me quedó una duda, ¿la polirritmia consiste en, por ejemplo, superpones dos compases distintos? (como un 3/4 y un 2/4)

    • erik on 19 diciembre, 2004 at 3:28
    • Responder

    quiero ante todo felicitarlo por tan gran artículo que como siempre merece un 10.
    algo que me asombra es: como los Africanos intuitivamente desarrollaron ritmos complejos y complicados aún para los que estudiamos música.
    en latinoamérica existe el mismo fenómeno de la utilización de la poliritmia.
    en mi tesis de grado sobre el Jazz; descubrí que los africanos, gracias a Dios, dotaron de ritmo al Jazz; si los esclavos se le pudieran haver permitido utilizar sus instrumentos como en Latinoamérica ¿que uviera pasado?

  1. Carlos, sí, la superposición de dos compases —siempre y cuando se articulen con claridad sus acentos—, es un ejemplo de polirritmia. No el único, eso sí. Por ejemplo, imagina superponer negras, acentuadas cada cuatro, con tresillos de negras, también acentuadas cada cuatro: sin superposición de compases tienes dos sistemas de acentuaciones diferentes y consigues igualmente el efecto deseado.
    Sobre lo de los potajes New Age, estás en lo cierto: frecuentemente hacen uso de estos recursos. Que me haya permitido una cosa tan trivial en mi weblog es sólo por claridad del ejemplo, soy, ciertamente, capaz de hacer cosas bastante más divertidas con poliritmos.
    Erik, tienes toda la razón: pecamos a menudo de un chauvinismo occidentalizante, que nos priva del disfrute de lo que otros pueblos han alcanzado en música. El grado de sofisticación de las polirritmias africanas es tan sorprendente como la sencillez de los sistemas con que aprenden a interpretarlas, basado en lo que podemos llamar patrones resultantes, sistemas que haríamos bien en estudiar. A lo mejor es tema para otro artículo, si así lo queréis, pero voy a ver si puedo por lo menos resumirlo aquí.
    Imaginemos una polirritmia sencilla, como por ejemplo tocar negras con puntillo con una mano, mientras con la otra tocamos negras (para los que no sepan solfeo: dar dos duraciones iguales con una mano en el tiempo que con la otra tocamos tres).
    Así sonarían las negras con puntillo.
    Así, las negras sin puntillo.
    Lo que hacen en muchos pueblos africanos es sumar los dos ritmos, para conseguir lo que llamamos el patrón resultante, que sonaría así.
    Memorizad el patrón. Una vez conseguido, tocadlo con las dos manos, de la siguiente manera: primera nota, con las dos manos a la vez, segunda, con la derecha, tercera con la izquierda, cuarta con la derecha y repetid el ciclo. Para que se perciba con claridad la polirritmia, lo mejor es que cada mano haga un timbre distinto, lo que podéis conseguir, por ejemplo, percutiendo un muslo con una mano y la mesa con la otra. Se tarda mucho más en explicar que en conseguir la polirritmia.
    Que, por cierto, sonaría así.
    ¿Os apetece que otro día lo cuente con más calma?

    • Daniel Roca on 19 diciembre, 2004 at 13:55
    • Responder

    Puntualizaría lo siguiente:
    “Los ritmos divisivos son, en general, característicos de las culturas que bailan y guerrean: la regularidad del acento es necesaria para coordinar los pasos de baile o los de una marcha. Las culturas que cantan y recitan tienden más a los ritmos aditivos y de contorno.”
    Afortunadamente, todas las culturas bailan y desgraciadamente, todas guerrean. Yo diría “característicos de las manifestaciones culturales ligadas al baile y la guerra” y “manifestaciones culturales ligadas al canto y la recitación”.

    • Emey on 19 diciembre, 2004 at 15:18
    • Responder

    Heeeyyy!!! que chulo este artículo. me lo he pasado bomba , haciendo palmitas y , sobretodo me ha encantado el “púcara , chícara nosequé”, aunque he pillado peor el ritmo del poema del amante y la muerte. No , pero en serio , me ha gustado muucho , y espero impaciente el próximo artículo de Bartók!!! me encantan estos ritmos Africanos , me encantaría poder llegar a recrearlos yo.Enhorabuena!!

    • Erik on 19 diciembre, 2004 at 16:05
    • Responder

    Muy bueno su comentario; todo lo que usted haga es siempre bienbenido.
    En mi país Panamá hay un género llamado: Punto. El ritmo en realidad es un poliritmo que es un compás de 6/8 y un 3/4, en éste último la figuración es: silencio de corchea, 3 corcheas y una negra; en el de 6/8 la figuración son negras con puntillo.
    Lástima que no pueda hacer un archivo Midi pero este es el ritmo.

  2. Perdóname Carl Philip, pero ¿estás llamando trivial al New Age, o te referías a Frère Jacques con polirritmos? Comprende que uno se dedica aparte de a estudiar, a componer música New Age que no está teniendo precisamente mala acogida… No me gustaría pensar que mi propio profesor de Composición no le gusta el New Age. Cierto es que no es el estilo más brillante del mundo, pero yo no soy el compositor más brillante del mundo (ni siquiera soy compositor).
    Gracias y saludos 😉

  3. Hombre, hay cosas y cosas en la New Age, también es difícil decir cuándo una cosa es de ese estilo, por ejemplo: hay quien mete a Philip Glass en la New Age y para mí no lo es; lo mismo ocurre con Enya aunque yo prefiero decir que se trata de una visión muy particular de varios estilos.

  4. Ahi tienes razón, el new age es ese paquete grande donde han encasillado a tantos estilos indefinibles… 😉

  5. De todos modos, aprovechando la coyuntura, mi música está en http://music.download.com/alvaromenendez para descargar completamente gratis. Juzgue usted mismo… 😉
    Saludos, Enrique.

  6. A la gente suele gustarle más “Sueña” y Eclipse. Son temas simplones pero efectivos, según muchas críticas que la gente ha tenido ha bien realizar sobre mis temas. Espero aprender a mejorar mi música a partir de tus clases.
    Slaudos

  7. Con lo cuál, espero que disculpes que afirme categóricamente que NO me gusta el “new Age”. Variantes del minimalismo, algunas. Gente que emplea elementos New Age, muchos. Pero, precisamente, los que más se conforman al “standard”, son los que definen el mismo, y, para mí, los más aburridos. Todo lo cuál, dicho sea de paso, es independiente de tu brillantez como compositor, que ya iremos descubriendo.

  8. Vengo de escuchar dos piezas, la primera (Euforia) y la última (el tiempo a tu lado). Me vas a perdonar pero aunque estén relacionadas, no son New Age. Alguna posibilidad de mejora te sugeriría, pero la verdad es que casi todo lo verás en clase.

    • clara on 17 febrero, 2005 at 16:36
    • Responder

    hola!! somos una banda conformada por tres chica de 17 y 18 años acopañadas por nuestro profesor…y tocamos musica utilizando la polirrtimia..realmente nos gustria que nos conectemos asi nos mandan informacion..
    graciaas…
    oriente.argentina

    • Manuel on 28 febrero, 2005 at 20:00
    • Responder

    Me parece muy interezante lo que he podido apreciar en este arículo, se que existen obras completas con este tipo de ejercicio ritmico los cuales si tengo la oportunidad de acceder a ellos me gustaria compartirlo co Uds.

  9. Bienvenido Manuel. Encantado de que compartas obras con nosotros.

    • Rebeca Sampieri Cano on 10 diciembre, 2009 at 0:43
    • Responder

    son unos putos esta es mi paguina y los matare les kedan 7 dias

  10. Lamento decepcionarte, Rebeca, pero sigo vivo

    • Johann Christian on 19 septiembre, 2016 at 10:43
    • Responder

    ¿Qué pasó con el artículo sobre “Cornemuse” (pieza 138) de Bartók? ¿Por qué el artículo se esconde de mí?

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