Nov 14 2004

Los catorce cánones sobre el bajo de las Goldberg (3)

Valoración de los cánones. Cánones sexto a noveno.

Adivinar a Bach

Con esta entrega de la serie, comienzo un proceso muy arriesgado: el de intentar explicar qué creo que pretendía Bach con cada uno de estos cánones. Por una parte puede parecer pretencioso ponerse en su lugar. Por otra, con todas las distancias que queráis, supongo que como compositor conozco bastante del trabajo previo a una obra, y de la exploración de materiales. En todo caso, sin esta valoración dudo de que la exploración del artesanado de Johann Sebastian tuviera valor pleno.
Según esto, mi hipótesis es que los cuatro primeros cánones representan una toma de contacto con el tema. Son rigurosos, son un excelente trabajo de contrapunto y representan una capacidad de ideación y creatividad asombrosas. Son, sin embargo, los más flojos del ciclo. Y con esto no estoy juzgando a Bach, sino intento transmitiros que, siendo exploraciones del tema, no necesitan tener un carácter de obra completa y acabada. Hubiera resultado facilísimo, “animarlos” rítmicamente o tratarlos en forma más atractiva, si así se hubiese deseado. Pero hubiese sido incluso perjudicial para lograr el objetivo deseado: una toma de contacto profunda con el tema que posibilitara luego la composición de las variaciones Goldberg. A la vista del resultado de estas últimas, me parece incuestionable la validez del procedimiento empleado por el Cantor.
Un segundo ciclo es el representado por los cánones 5 a 9. Aquí Bach intenta (y consigue) un trabajo contrapuntístico sólido, en donde cada obra explora un aspecto enormemente concreto y definido sobre como usar el bajo de la Chacona. El quinto canon, que vimos ayer, en este sentido, pretende someter al bajo a soporte de un canon “convencional” —donde lo convencional se mide desde la media de Bach, claro—, que no busca particulares dificultades tonales, rítmica o armónicas —aunque las contrapuntísticas no son escasas—.
El resto de los cánones los iremos explorando según lleguen.

El sexto canon

Por inversión (la voz superior invierte la dirección de los intervalos de la intermedia), a distancia de segunda.
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La finalidad de esta obra es la de explorar la carga cromática que puede soportar el tema, que es mucha. En esa misma medida, el final no es contundentemente conclusivo. Como decía arriba, la finalidad de estos cánones no es ser obras de sentido musical completo, así que lo que digo no es censura —quién iba a atreverse—. Bach, travieso él, se impone una dificultad adicional que no es obvia a la escucha: que la inversión sea literalmente exacta, es decir, no sólo transformar, por ejemplo, un intervalo ascendente en descendente, sino que el tamaño del intervalo sea exactamente el mismo —intervalos menores en menores, mayores en mayores, etc…—. La dificultad que esto añade al mecanismo composicional es enorme. Esto explica por qué la distancia entre las voces es de segunda: el punto de simetría interválica de una escala mayor es el segundo grado (o el sexto rebajado, pero eso da el mismo resultado), LA en este caso. Puesto que la primera nota de la voz intermedia es MI, y su distancia a LA es de cuarta, necesitamos empezar en la otra nota a distancia de cuarta de LA, que es RE. El resultado es más que notable.
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El séptimo canon

Por inversión (la voz intermedia invierte la dirección de los intervalos de la superior), a distancia de quinta.
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Este canon emparenta con el quinto, tanto en su técnica como en su carácter, menos indagatorio de lo que va a ser normal en este ciclo. Destaca, quizá su estricta composición motívica. Resulta además premonitorio de la técnica empleada en las Goldberg de crear relaciones no inmediatas entre movimientos, de cara a una estructura meso y macroformal más perfecta. Así suena.
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El octavo canon

Por inversión a distancia de segunda. El tema en la voz intermedia.
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Este canon entronca, fuertemente, con el sexto, una prueba más de lo dicho respecto a estructuras meso y macroformales ahora mismo. También aquí se busca que la inversión sea literalmente exacta, lo que de nuevo explica la distancia elegida para el canon. Además este canon busca la exploración de qué podría pasarle al tema si se empleara dentro de un pasaje de desarrollo. En ese sentido, no resulta conclusivo y empieza y acaba en tonos diferentes —lo que no resulta fácil con el bajo de la Chacona—Pulsando aquí lo oiréis.
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El noveno canon

Al unísono.
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Uno de los mayores riesgos de los cánones al unísono o a la octava es el de que la armonía resulte paralizada. La solución más sencilla consiste en dejar que pase una buena cantidad de tiempo entre el antecedente (la voz que propone el material a imitar) y el consecuente (la voz que lo imita). El reto que se propone aquí Bach es el de realizar la imitación a distancia de semicorchea, lo que es dificilísimo y que no exista tal parálisis. Sale victorioso —¿acaso lo dudabais?—. Por otro lado, la brillantez de las figuraciones arpegiadas tiene su paralelo exacto en las variaciones “virtuosísticas” —una de cada tres— de las Goldberg. Oídlo, si gustáis.
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Nos queda por ver el décimo, que aunque no sea con propiedad canon, es interesantísimo en cuanto al uso de la retórica en la música, y revela una extraordinaria sabiduría contrapuntística. Después, el ciclo de los cánones once a catorce, dónde Bach se desafía a sí mismo a las mayores proezas, en lucha de la que todos salimos vencedores.

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7 comentarios

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    • Palimp on 14 noviembre, 2004 at 11:53
    • Responder

    Contado con el mismo interés como si de un thriller musical se tratara. Gracias.

  1. Si me acabaré sonrojando… :-). Menos mal que en el blog no se nota. Gracias a tí.

    • Concha Barral on 14 noviembre, 2004 at 17:28
    • Responder

    ¿Y cómo me atrevo a escribir aquí? No debe ser este el trocito que me toca… Pero como todos leéis al “maestro” pues yo me aprovecho de su popularidad. Soy la que llegó tarde al encuentro-cena de Madrid. Y para seguir llegando tarde quiero dar las gracias, con una semana de retraso, a todos los que “muy justamente” habéis dicho que soy estupenda, simpática, encantadora, adorable…
    No creáis que no he leído puntualmente vuestros comentarios, aunque creo que no he podido entrar en toda la maraña de blogs que formáis. ¡Como os envidio! Trabajáis, tenéis familia, tenéis ocio y sacáis tiempo para cuidar de vuestros espacios en este éter digital.
    De la capacidad de Enrique, perdón Carl Philip, siempre he tenido buena cuenta, pero lo justificaba porque Carl y su socias son muy raros. O es muy raro. Sobre el género creo no tener dudas, sobre su número empiezo a sospechar que se desdobla de tal manera que ahora mismo deben estar funcionando no menos de cinco o seis Carl Philipes.
    Cuando veo lo que ha producido simplemente en estos días (¡libres!, dice el malvado) siento tal cansancio sólo de imaginar lo que conlleva, que penosamente puedo leerlo con los ojos entornados por el peso de la imaginación de Enrique Carlos Felipe.
    Llego, incluso, a enfadarme un poco: ¡Qué barbaridad! si es que está, además, claramente explicado. SI yo fuera un poco más inteligente, seguro que podría rebatirle algo y demostrar que mis estudios y mi experiencia (si, lo confieso: soy mayor que Enrique) han dado algún frutillo. Nada.
    Pero no cejo. Estoy segura de que en algún momento voy y le pillo en algo que poder discutirle. Lo estoy deseando.

  2. Bienvenida Concha.
    Siéntete libre de escribir en cualquier trocillo de este weblog, que para eso está. Sobre el sonrojo que que me provocan tus comentarios, no digo nada, aparte de que muchísimas gracias. Y sobre la diferencia de edad, como sabes perfectamente, es ínfima.
    Seguro que encuentras algo que discutirme. 🙂
    Gracias de nuevo.

    • Daniel Roca on 14 noviembre, 2004 at 22:33
    • Responder

    Estoy siguiendo con interés el hilo de los cánones, y estoy alucinando. No conocía la existencia de estos cánones previos a las Variaciones, y son desde luego una herramienta pedagógica de primer orden.
    Desde luego, no dudaba de que Bach, como todo buen compositor “probaba el agua” antes de tirarse a la piscina. Pero el resultado de estos canones es impresionante.
    CP ¿sería mucho pedir que me mandases las partituras, o me dieses una referencia de dónde están? Hay que extender esta nueva por el mundo… Este año prácticamente no doy clases relacionadas con esto (estoy de Jefe de Estudios, lo que es más bien un deber penoso que otra cosa, y doy pocas clases…), pero conozco a unos cuantos a los que les encantará conocerlos.

  3. Hola Daniel.
    Mi versión de los cánones en cuestión está en el segundo volumen del “The complete Piano Works” (o “Sämtlichte Klavierwerke”) de Bach, publicada en la colección Bärenreiter Classics, Bärenreiter Urtext.
    Es verdad que los cánones son, por el momento, menos conocidos de lo que deberían: propágalos a placer, que, efectivamente, tienen mucho que enseñar.
    Por aquí, espero que no más tarde del fin de la semana que comienza mañana, aparecerán todas las partituras. Si la calidad de las imágenes te resulta insuficiente, me veo obligado a recordarte que mandarte fotocopia del original sería ilegal, así que no me mandes a mi correo una dirección física, que no podría enviarte copia. 🙂 Mucho lo siento, pues me resultaría muchísimo más sencillo fotografiar el libro que copiarlo, y quedaría mejor.
    Con todo, con los recursos de todo un conservatorio a tu disposición, me atrevo a sugerir con énfasis la compra de los cuatro volúmenes: son maravillosos. Y nada caros, si dividimos precio por número y calidad de obras. Y hasta casi sin dividirlos (los compré por algo más de cien euros).
    Y puestos a difundir los cánones, en lo que tomas una resolución última, eres bienvenidísimo a dar la dirección de estos artículos. Como sabes permito cualquier uso no comercial, sin más que citar procedencia y autoría.
    Que no te queme mucho el trabajo de jefe de estudios. 🙂

  4. impresionante tus conocimientos,no soy un aficionado a la musica clasica pero gracias a este enfoque empiezo a tener una idea de lo compleja y hermosa de la misma;subi mas material cuando quieras, saludos!

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