Nov 25 2004

Bartók: una introducción (1)

Prólogo.

Los búlgaros tienen muy diligentes investigadores: pues bien, pensemos que hasta hoy han recogido cerca de diez mil melodías y también las han publicado, pero que ni una sola está grabada ¡porque los fondos a disposición de los estudiosos no lo permiten! Al pensar cosas tales, resulta natural rebelarse contra el despilfarro de dinero que día a día se está haciendo en el mundo. Yo no soy un matemático, ni un economista, pero creo no equivocarme al afirmar lo siguiente: ¡si el dinero que el mundo gasta en un solo año para los preparativos de guerra se destinara al estudio de los cantos populares, la suma recogida alcanzaría para registrar toda la música popular de la Tierra!

Béla Bartók, ¿Cómo y por qué debemos recoger la música popular?

Comenzamos a hablar de Bartók destacando, como se ve, su ingenuidad. Es bueno recordar que la etimología de ingenuo la relaciona con ingenio. Si en inglés, por ejemplo, se acusa a alguien de ingenuity, no se le está calificando de tontorrón, sino de ingenioso, con el tipo de talento que es capaz de ver soluciones brillantemente simples a problemas complejos, de ser rápidamente inventivo, hábil en la combinación (Webster dixit). Es en este sentido que me atrevo a calificar así a nuestro protagonista.
¿Hablaré de los apuros de Bartók al introducirse secretamente en un harem para intentar recoger la música que cantaban las mujeres?, ¿de que murió pesando treinta y nueve kilos y medio?, ¿de su afición a la entomología?, ¿de su amor por las músicas del mundo?, ¿de las piñas sobre el escritorio? Tienta, realmente tienta. Sin embargo sospecho que él hubiera preferido ser retratado por su música y respetaré esta idea.

Influencias

Las dos influencias que con mayor claridad pesan sobre su obra son la de Wagner y la de la música popular. Hoy, que tanto escuchamos hablar de fusión, la entendemos por mezcla de estilos. Para Bartók, como para la mayoría de los compositores de talento, la fusión de influencias no es eso, sino que de una y otra semillas nace un estilo nuevo, que se nutre de ambas fuentes. En el caso de nuestro autor resulta singularmente fluido el estilo creado, que puede, con facilidad y naturalidad, moverse de uno a otro extremo sin que se perciba fisura alguna.
Por su interés en la música popular algún musicólogo declara nacionalista al compositor. Aparte de que algunos peros pondría al concepto de nacionalismo en música, creo que en el caso que nos ocupa el argumento es insostenible: tanto estudió la música propia como las ajenas, sin desdeñar las árabes y africanas.

Más sobre la influencia de la música popular

Cuando los compositores aceptan la influencia de música popular en su obra, lo hacen, habitualmente de una de tres formas, progresivamente más complejas y satisfactorias:

  1. Introduciendo alguna melodía popular en sus obras, pero tratándola con técnica y armonía tradicionales.
  2. Interiorizando tanto lo popular cómo para ser capaces de falsificar el folcklore. Naturalmente, ello no excluye la cita ocasional.
  3. Dando tanta importancia a lo popular como a la formación tradicional, hasta el punto que surge un nuevo estilo, no tanto una síntesis de ambos como algo esencialmente nuevo, en el mismo sentido que un niño no es una síntesis de sus padres, aunque tenga parecidos.

De más está decir que este último es el camino de Bartók.

Nuevos lenguajes

Lo expresado en el punto anterior requiere, para su óptima realización que el compositor esté dispuesto a cambiar el lenguaje, e, incluso, a crear uno nuevo. Por poner un ejemplo, las típicas cadenciaciones andaluza (semitono descendente) o pentáfona (tercera menor descendente), son incompatibles con la tonal (semitono ascendente, quinta descendente). La simple inclusión de estas cadenciaciones resulta insuficiente, en vista de que, como veremos, la cadencia es uno de los fenómenos que más influyen en forma recursiva en la meso y macroestructura de la música, con lo que la adición de elementos nuevos tiene consecuencias necesarias sobre la forma musical.
Mucho se ha criticado a autores del siglo XX por romper con la tradición. Pocas veces se ha tenido en cuenta que no es una elección del compositor, sino, como ejemplifico en el párrafo anterior, una necesidad.
En todo caso, dentro de que me propongo que el nivel de los próximos artículos no sea muy técnico, espero demostraros que la música de Bartók desciende de padres dignos.

Números

Veremos como los números son importantes en algunas de las técnicas de Bartók. Ante el rechazo que esto suele provocar, reitero lo dicho ya unas cuantas veces en este weblog: ni los números muerden ni es malo nada que le de ideas a un compositor.

Sobre la serie que aquí comienza

Va a ser, seguramente, larga, por lo que iré alternando artículos de otras temáticas. Además, como hará falta explicación de varios conceptos de música reciente, muchos se explicarán en artículos fuera de la serie. Para evitar confusiones, el último artículo contendrá un índice.
Habrá pocos ejemplos reales, y aún estos, alicortados para no vulnerar legislación alguna. En algunos casos yo mismo fabricaré un ejemplo de la técnica que sea necesaria, sin pretensiones de imitar el estilo de Bartók o de hacer gran música —¡cuando intento eso lo hago en mi propio estilo!—, sino de clarificar el concepto.
Voy a intentar que prácticamente todo lo que haya que escuchar —quien desee hacerlo— del autor, esté contenido en Música para cuerdas, percusión y celesta y el Mikrokosmos. Puede ser buen momento de conseguir grabaciones y partituras.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/11/bartok-una-introduccion-1/

10 comentarios

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    • Palimp on 26 noviembre, 2004 at 9:57
    • Responder

    Vaya, me has dejado con el interés en el cuerpo. De más está decir que esperaré ansioso las otras entregas de la serie.

    • Vailima on 26 noviembre, 2004 at 15:02
    • Responder

    Tendremos que ponernos las pilas y adquirir el material de estudio cuanto antes.
    Si es que tienes unos alumnos de formales!…

    • Carlos on 26 noviembre, 2004 at 18:51
    • Responder

    Fue una suerte haber estudiado piano con un poco del makrokosmos 😀 me sumo a la impaciencia de los demás comentarios 😉

  1. Gracias a todos.
    Lamento decir que, lo probable, es que el ritmo de producción baje un poco en las siguientes semanas. Pero vaya, que no abandonaré.

    • Palimp on 27 noviembre, 2004 at 18:42
    • Responder

    No te preocupes Carl Philip, igual a mí me pasa lo mismo; se avecinan tiempos turbulentos (laboralmente hablando)

    • Pedro on 29 noviembre, 2004 at 12:20
    • Responder

    No te olvides de contar eso del harén…. 😉

  2. Palimp, sí, son fechas raras.
    Pedro, bienvenido. Lo contaré en algún comentario tan pronto como mi tiempo esté más disponoble.

  3. Esperaremos si los post se espacian en el tiempo, no hay ningún problema, Karl.

    • Emey on 30 noviembre, 2004 at 22:43
    • Responder

    Wau…Creo que necesito darle un repasillo a Bartók…he tocado muyyy poco de él(unas piezas para cuarteto de cuerda y algo en piano) , y escuchado…reconozco que no he sido su “groupie” número uno….:$ Así que gracias por esta “introduccion”(jajaaa) No , en serio , gracias por este artículo , que espero tenga segundas partes.Ánimo y al Bartók!;-) Em3y

    • Cluje on 1 diciembre, 2004 at 9:18
    • Responder

    A mí también me has dejado en ascuas con el “trailer” que acabas de colgar. Además, me interesa especialmente conocer a Bartók, porque es un compositor que a lo largo de mi vida me he encontrado poco, y que me gustaría conocer más.
    Al ataque!

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