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Nov 11 2004

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¿Hacía Bach sus deberes?

Sobre las variaciones Goldberg


Llevo tiempo proyectando poner en esta bitácora una categoría sobre experiencias y experimentos profesorales. Sí, alumnos queridos. Los profesores experimentamos con vosotros. Probamos nuevas músicas, nuevos enfoques. Pero tranquilos. Ningún alumno mío ha sufrido, que yo sepa, daños por ello. Lo del discípulo con tres cabezas es sólo un rumor malicioso. Resulta que este año tengo previstas muchas experiencias nuevas, y me gustaría compartirlas con otros profesores y educandos, y comprobar qué sacamos de eso.
Mentiría si dijese que este es el artículo que quería haber compuesto hoy. Hay semanas más complejas que otras. Pero espero que quedéis contentos igual. Y lo que quería haber escrito (Bartók, simetrías), vendrá en breve.
En fin. A nadie escapa que las Variaciones Goldberg son una de las más finas joyas de la historia de la música. A muchos escapará que es pieza que nos resulta especialmente significativa a los insomnes. ¡Quién fuera conde insomne y encargase a su clavecinista, Goldberg, que consiguiera música que aliviarse sus noches en blanco! ¡Quién fuera Goldberg, que estudió con Bach, y transmitiera el pedido al maestro! ¡Quién tuviera rica bolsa para recompensar con generosidad a nuestro amigo Johann Sebastian como hizo el conde de las noches en blanco! Lo de hacer despertar a Goldberg para que, detrás de un tapiz, tocase “algunas de mis variaciones” (suyas eran, pues las había pagado, que diría Quevedo), sin que su vista incomodase al pudiente encargador, mientras intentaba conciliar el sueño, reconozco que ya me parece peor. Será que soy poco feudal.
El caso es que me hallo en momento propicio para hablar de cánones a mis alumnos. La Ofrenda musical, de la que tanto quisiera hablar en estás páginas —que le deben su nombre—, y no lo hago, por archiconocida, ya se la he explicado, en síntesis. El ingenioso sistema canónico de cada tercera variación de las Goldberg, lo haré en breve. ¿Le gustaría a algún lector de esta bitácora que se hablase de cánones por aquí? Mejor díganme que no, que es uno de mis vicios. Y no hay sociedades ni ONGs de apoyo a los adictos a los cánones. La insensibilidad social es enorme con las adicciones contrapuntísticas. Quizá sea comprensible. Somos pocos, pero buenos.
A lo que iba: en 1975 se descubrió el ejemplar de las Goldberg del propio Johann Sebastian. Contiene 14 (¿a alguien le suena este número como significativo en Bach?) cánones basados en el facilísimo bajo del aria de las variaciones, que es el de una chacona convencional. Bien parece que Bach se divirtió con él. Hace cosas, casi terribles —en el sentido de terriblemente buenas— con el trivial tema, que demuestran que antes de componer la magistralísima obra, estudió las posibilidades de lo que hacía. Me resulta fascinante ver que Bach, antes de plantearse una obra, explora las posibilidades de sus materiales. Es lo que recomiendo a mis alumnos desde antes de conocer estos cánones.
Hablando en plata: alguno de estos cánones es estentóramente escaso. Nadie me critique aún. El propio Bach convendría conmigo en ello. Pero el hecho de buscar las posibilidades más imprevistas en materiales tan simples es Bach, por completo.
Hay que decir que algunas de las posibilidades que aquí aparecen no sé si explicarlas musicalmente o topológicamente. El que Tio Petros esté dedicando unos excelentes artículos a lo segundo, es tentador.
En fin, les dejo a ustedes con el midi, de los 14 cánones, del que mucho hay que hablar si mis amables lectores manifiestan interés. Es de las pocas ocasiones en que vemos al Bach artesano, antes que al artista. Tanto quisiera contaros de él…

Sobre el Autor

CarlPhilipp

Eterno compositor, profesor y armonista.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/11/%c2%bfhacia-bach-sus-deberes/

3 comentarios

  1. Vailima

    Hace tan sólo unos minutos te recriminaba (con amor, por supuesto) el que no produjeras desde hace días. Bien, compruebo que mientras eso escribía, tú, tomando buena nota por anticipado, has colgado este post con el que, una vez más, enganchas y contagias tu entusiasmo a estos humildes (al menos yo) alumnos de la blogosfera.
    Por supuesto que queremos que hables de cánones, por supuesto que queremos que continúes con este tema tan interesante. Muestro y manifiesto todo mi entusiasmo como si de un amigo Palimp se tratara.
    p.d. a mí me hubiera encantado que mis ojos fueran cerrándose mientras a mis oidos llega tan deliciosa música. Vamos que sí.

  2. Cluje

    Varias cosas sobre este post: primero, mi compañero de despacho es un auténtico fanático de las Variaciones Goldberg, así que le voy a pasar esto en cuanto venga. Creo que el tipo tiene como cuatro o cinco versiones diferentes, una de ellas incluso jazzística!!!
    Dos, que por supuesto que me muero de interés porque cuentes lo de los cánones!!!
    Tres, que también me has dejado muy muy intrigado cuando has mencionado la Topología, supongo que a estas alturas ya sabrás que la susodicha cienciiiilla me da de comer… Aclaraciaos plis.
    Y bueno, pa que me dé de comer tengo que hacer algo, así que te dejo por ahora. Nada mejor para acompañar mi estudio que tus magníficos midis.

  3. Carl Philip

    Vailima, en esta casa es norma buscar la máxima satisfacción del huesped, sobre todo, de los ilustres como tú —quedas declarada ilustre en este blog por la presente—. Lo de conseguir una máquina del tiempo para postear este artículo antes de tu comentario ha sido un esfuerzo ínfimo. Y sí, a mí también me gustaría dormir a los sones de las Goldberg. De hecho, cuando las casas usaban paredes en lugar de papel de fumar, lo hacía. Pero en el caso del condesito Keiserlingk, me da rabia pensar en que hacía salir de la cama a Goldberg y luego le molestaba su vista. Cosas mías.
    Cluje, será cosa mía, pero veo muchísima relación entre gran cantidad de transformaciones y procedimientos musicales y las transformaciones topológicas. No sé si has visto estos artículos de mi web:
    Artículo 1
    Artículo2
    Artículo 3
    Ahí se ejemplifican unas mínimas similitudes. Veo más, muchísimas más, y más interesantes. Lo que pasa es que me apura contarlas aquí. Sospecho que a los músicos les pareceran exageradamente complejas y que lo matemáticos me diréis aquello de “músico, a tus músicas”, que sería justo.
    Sabía que eras topólogo. Ignoraba en cambio que vivieras de ello. Te felicito y me felicito de que sea posible vivir de esa especialidad, que me encanta. Por cierto, hoy que estoy de nombramientos, te declaro ilustre a tí también.
    Bueno, os haré caso a ambos y se hablará de cánones por aquí. Entre unas cosas y otras, tengo un montón de posts futuros resueltos. GRACIAS.

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