Oct 16 2004

Simetría e impulso

Primeros contactos con la simetría. Ventajas e inconvenientes compositivos. Un ejemplo de Mozart.

¡Tigre! ¡Tigre! Ardiendo brillante
en los bosques de la noche,
¿qué mano u ojo inmortal
osó trazar tu terrible simetría?
William Blake

Preámbulo

En las próximas semanas voy a ir escribiendo artículos sueltos que introducirán y discutirán una serie de conceptos, como simetría, proporción y sección áurea, que nos serán esenciales en su momento para poder hablar de Bártok. Una vez que Bártok esté comprendido, estaremos seguramente en condiciones de poder hablar de Xenakis, como he prometido públicamente.

Simetría, equilibrio y proporción

Es bastante acostumbrado cuando se habla de músicas excelentemente construidas comentar su simetría. En general estos comentarios tienden a ponerme un poco nervioso. La simetría es algo muy definido, y las músicas bien construidas, también. Normalmente es preferible hablar de música equilibrada o bien proporcionada, que es lo que realmente se quiere decir.
Vamos a necesitar próximamente disponer de una idea de la simetría un poco más amplia que la convencional. Pero para no mezclar demasiados conceptos en un solo artículo, el de hoy hablará sólo del que todos conocemos.

Frases clásicas cuadradas de ocho compases

Quizá el ejemplo más común de estructura musical considerada “simétrica” es la denominada frase clásica cuadrada de ocho compases. Aunque desde un punto de vista estricto la aplicación de la palabra “simetría” es cuestionable, démosla por buena, por el momento.
La denominación responde a estructuras de ocho compases (16 o incluso 32 para compases breves o tempos rápidos) que típicamente se dividen en dos semifrases de igual duración, que a su vez se componen de dos miembros de semifrase, también de la misma duración.

Frase completa
Primera semifrase
Segunda semifrase
Primer miembro de semifrase
Segundo miembro de semifrase
Primer miembro de semifrase
Segundo miembro de semifrase
A1
A2
B1
B2

Como la nomenclatura convencional es más bien aparatosa, llamaré A1 al primer miembro de la primera semifrase, A2 al segundo, B1 al primer miembro de la segunda semifrase y B2 al segundo. Se entiende más claramente en el esquema de arriba.
En general A1 y B1 son idénticos, o al menos basados en los mismos motivos sometidos a transporte (se definió en este artículo), y tienden a proponer el material más identificativo y claro de la frase. A2 y B2 también suelen estar fuertemente relacionados, y son en general musicalmente más movidos, como corresponde a los periodos de aproximación a la cadencia. Y ya que damos detalles, B2 tiende a ser el más activo de los dos, como resulta lógico.

A1 A2
B1 B2

Se produce así una situación más o menos simétrica, tal como se puede ver en el esquema anterior (A1 se refleja en B1 y A2 en B2).
La razón del éxito de esta estructura es que resulta extremadamente equilibrada. Realizar una de ellas (cosa al alcance de todas las fortunas) y obtener una pequeña obra musical satisfactoria —parte seguramente de una forma más amplia—, es todo uno.

Morir de éxito: necesidad de la asimetría
Este equilibrio es tremendamente útil para proponer materiales con los que luego se quiera trabajar. Lamentablemente, es también una auténtica rémora para impulsar la obra hacia adelante. Plantear la composición de algo de una mínima duración basado en pequeñas frases equilibradas es lo mismo que asegurarse de que no tendrá dinamismo ni alcanzará tensión dramática ni musical (podéis pensar como ejemplo en esos refritos de frases musicales famosas con acompañamiento de batería electrónica).
Lo más normal es aprovechar ese equilibrio para proponer a continuación estructuras asimétricas y desequilibradas, que por la razón de serlo obligarán al oído a esperar satisfacción más adelante.
Veamos un ejemplo: las variaciones que constituyen el primer movimiento de la K331 de Mozart —escojo este compositor porque es al que más veces he visto aplicada la etiqueta de simétrico—. Esta obra tiene una arquitectura sumamente perfecta, y, en su momento fue uno de los estímulos determinantes para que realizará un pequeño estudio (privado, por el momento) sobre las asimetrías en Mozart y otros autores.
Las variaciones, formalmente, representan un desafío al compositor. El caso más convencional es que se trate de la exposición de un tema que es luego sometido a diversas reelaboraciones. Esta definición es terriblemente escasa, pero suficiente para nuestros propósitos (no querría, por otro lado, extenderme demasiado sobre la variación, influido como estoy por las teorías de Douglas R. Hofstadter, que la tiene por el motor de toda la creatividad humana).
En la medida en que el tema sea equilibrado, se corre el riesgo de cada una de las variaciones también lo sea, lo que al cabo de un cierto tiempo causará desinterés. Necesitamos romper ese equilibrio, que cada variación, o elemento de la misma esté “cayendo” hacia la siguiente sección, creándose así estructuras formales de rango más amplio que la variación individual. Los mecanismos con se logra eso son de gran interés. Uno de ellos consiste en romper la simetría de los componentes que en el tema la posean.
Esta es la primera sección del tema de las variaciones K331.
331a1.jpg
Que suena así.
La estructura concuerda completamente con la anteriormente descrita, con los compases 1y 2 sirviendo de A1, 3 y 4 de A2, 5 y 6 de B1 y 7 y 8 de B2. A1 y B1 son exactamente iguales, y A2 y B2 suficientemente similares.
Escuchadla unas cuantas veces. El equilibrio es claro, y se nota en que no hay necesidad de que ocurra nada después (salvo por lo corto que resulta).
Este es el fragmento equivalente en la primera variación.
331a2.jpg
Que suena así.
Incluso sin saber leer música resulta visualmente obvio que los compases 5 a 8 son mucho más activos que los cuatro anteriores. Mozart, voluntariamente ha roto la simetría para provocar un mayor dinamismo. Podéis notarlo en la sensación de un final más contundente, que deja esperando un alivio de la tensión que produce. Es un efecto sutil, pero apreciable.
La obra consta de tema y seis variaciones. Las variaciones I, II y III rompen la simetría del tema (y van siendo cada una más activa que la anterior) . La IV, que va a desembocar en la V, que es lírica y serena, no. La V y la VI, vuelven a eludir la simetría. Si no fuese algo complicado describir toda la arquitectura de esta obra sin estar seguro de que leéis música, sería tentador para otro artículo.

Resumiendo

Tan importante es la simetría como la asimetría. Intentar hablar de una música como muy perfecta calificándola de simétrica no es hacer ningún favor a su compositor.
Veremos en no mucho tiempo como a veces incluso necesitamos una simetría “deformada” (el objeto reflejado, por llamarle de algún modo, tiene el mismo contorno pero no el mismo tamaño) para enfrentarnos a estrategias compositivas muy comunes.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/10/simetria-e-impulso/

12 comentarios

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    • Glareanus on 23 octubre, 2004 at 18:53
    • Responder

    Resulta muy edificante comprobar cómo se puede sacar un excelente partido didáctico a piezas tan escuchadas y tan teóricamente simples. Ojalá en los conservatorios se hicieran cosas así…enhorabuena, me ha gustado mucho.

  1. Bienvenido Glareanus. Gracias por tus comentarios. Yo creo que las piezas más sencillas son las que más claramente demuestran las cosas. Lo malo, es que tengo también que elegir las más conocidas, y no lo digo por este weblog, sino, precisamente, por el conservatorio en que a veces hablo de estas cosas, dónde la escucha de música está considerada por ciertos profesores como una pérdida de tiempo y la desalientan con cierta intensidad. En fin, ya sabemos cómo son los conservatorios.
    Gracias de nuevo, me alegra que te gustase.

  2. Enrique: acerca de la simetría en música y sobre lo que has escrito, me gustaría agregar y preguntarte si considerás que las arias da capo, los minués, tal vez la forma rondeau, poseen una simetría axial (en plástica esto es una org. espacial en base a un eje a cuyos lados se encuentran los mismos elementos plásticos o muy parecidos). Como ej, cito el frente del Partenón o una mariposa con las alas desplegadas, vista de frente. TAl vez también la forma sonata tendría una simetría axial, de la cual, el eje sería el desarrollo.
    Otras formas compositivas asimétricas serían aquellas que poseen por ej. formas ABC, o AB, etc.
    Saludos.

    • mario abrahàm on 1 junio, 2005 at 0:55
    • Responder

    AUN NO TERMINO DE LEER ESTOS MARAVILLOSOS ANÀLISIS, PERO YA ME RECORDARON UNA ÈPOCA MUCHO MÀS FELÌZ (de estudiante en Cordoba-Argentina)-GRACIAS.-PROMETO ENVIAR MATERIAL SI LES PARECE CORRECTO

  3. deseo que por favor me aclares la definición de frase y semifrase, contraste para enseñar a mis alumnos de 7º año básico tambien deseo saber que significa lo siguiente.
    (I,IV,V,V7,III,III)

    • benja ha on 20 julio, 2006 at 6:17
    • Responder

    Siempre es bueno abordar estos temas en cualquier momento de tu formacion como estudiante o como informante de la comunidad… pero en lo personal lo mas interesante es lo referente a la interdiciplina, hablando en general de la informacion que te lleva a ligar los temas que estan en comun.

    • Julia merino calleja on 12 junio, 2007 at 13:52
    • Responder

    Quisiera saber lo que es una sección, una frase y una semifrase; ya que en la prueba de teoria del conservatorio me lo preguntaron.

  4. me perdi m
    encanta la pag
    ooh!!!!!!!!!1
    demas me sirvio caleta
    encontre todo lo ke buscaba
    verdad!!!!!!!!!!111
    oohhhhh!!!!!!

    • garita on 27 febrero, 2008 at 15:51
    • Responder

    me gusta mucho la simetria axial es muy fresa chiaaaaaa toqueeee chuuuuuuuuuuuuupa……..tukut

    • Claudia Ocampo on 7 junio, 2008 at 6:46
    • Responder

    Hola! Soy una compositora colombiana y encontre esta informaciòn. Mil gracias por investigar y miles de gracias por compartir!

    • Claudia Ocampo on 7 junio, 2008 at 6:47
    • Responder

    Hola! Soy una compositora colombiana y encontre esta informaciòn. Mil gracias por investigar y miles de gracias por compartir!

    • ana cristina londoño on 2 octubre, 2008 at 18:50
    • Responder

    es bien interesan te ya que tiende uno a pensar que todo en equilibrio nos llevaria a la locura

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