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Oct 08 2004

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Musica y lenguaje (3)

Progresiva separación entre música y lenguaje. Relaciones que permanecen. Gesualdo de Venosa.


Al cabo de un cierto tiempo, la música empieza a desarrollar estrategias formales que van necesitando cada vez menos de una relación directa con lo lingüístico. Técnicas como el contrapunto o la armonía, en lo microformal, la cadenciación en lo mesoformal y la aparición de ciertas estructuras prefijadas en lo macroformal, van posibilitando una música que se sostiene a sí misma sin necesidad de apoyos externos. Gracias a ello se llega a conseguir que las obras instrumentales dejen de tener una carga de vocalidad que entorpecía el pleno desarrollo de sus posibilidades.
Con todo, el vínculo entre la música y el lenguaje sigue siendo fuerte en muchos aspectos:

  1. Se tarda mucho en desarrollar un conjunto de términos técnicos exclusivo para la composición. Durante este periodo, se depende fuertemente del vocabulario de la retórica, en un proceso de realimentación mutua. No sólo se aplica a elementos musicales conocidos el término retórico que más se les parece, sino que se crean nuevos tratamientos a partir de figuras verbales, en algunos casos con resultados felicísimos.
  2. Precisamente por la liberación de lo lingüístico, la música adquiere un mayor ámbito de potencial expresivo, que es aprovechado por muchos compositores para realizar lo que los ingleses llaman pintura de palabras, que consiste básicamente en reflejar con la música el contenido del texto.
  3. Incluso en momentos en que la liberación es máxima, es decisión consciente del compositor el dejarse influir en mayor o menor medida por el lenguaje, decisión que en muchos casos se va a realizar por medio de cabalismos (artículos 1 y 2 sobre el cabalismo en esta web), o por consideraciones especialmente evocativas hacia títulos de las obras.

Al primer punto le dedicaremos en su momento una serie completa, de manera que hoy no lo desarrollamos. El tercero es tan rico y variado que inevitablemente irá surgiendo en muchos artículos, así que vamos a centrarnos en el segundo.
En primer lugar, hay que decir que todos estos aspectos representan un orden de complejidad mayor que la simple dependencia de la música con respecto al lenguaje. Empieza a ser pertinente un concepto que exploraremos más profundamente en el próximo artículo: la imposibilidad de traducir un arte a otro.
No es posible engendrar una música que sea el resultado exacto de un poema, ni lo contrario, podemos sugerir relaciones, alcanzar unos símbolos en cada arte que sean en cierta medida paralelos, pero no alcanzar una equivalencia.
Esto va a dar lugar a que tengamos que buscar un compromiso entre la solidez formal y la expresión del texto. Vamos a explicarlo un poco más detenidamente.
Tomemos el comienzo de la Quinta de Beethoven. La sensación de energía, de inevitabilidad que puede producir, necesitaría muy abundantes palabras para ser reflejada —y si no, ahí tenemos la bromilla musical que gasta Falla a cuenta de la descripción de Brentano: “Así llama el destino a la puerta de los heroes”—. De querer conjuntar ese tipo de energía con su expresión lingüística, la música tendría que quedarse en el mismo tipo de ámbito expresivo hasta que el texto hubiese transmitido su mensaje.
O, al contrario, vayamos del texto a la música. Supongamos que queremos musicar este texto de Quevedo:
Tras arder siempre, nunca consumirme;
y tras siempre llorar, no consolarme;
tras tanto caminar, nunca cansarme;
y tras siempre vivir, jamás morirme.
Después de tanto mal, no arrepentirme;
tras tanto engaño no desengañarme;
después de tantas penas, no alegrarme;
y tras tanto dolor, nunca reírme.
En tanto laberinto no perderme,
ni haber tras tanto olvido recordado.
¿Qué fin alegre puedo prometerme?
Antes muerto estaré que escarmentado:
ya no pienso tratar de defenderme,
sino de ser de veras desdichado

Si lo que pretendiésemos fuera una interpretación musical de cada momento del poema, tan rico en elementos contrastantes, nos veríamos en serios problemas. Voy a señalar alguno de los más obvios.

  • Verso 4: si queremos plasmar “vivir” musicalmente, el contraste con la muerte que tan pocas sílabas cuesta a Quevedo, nos llevaría bastantes compases
  • Verso 7: lo mismo entre “penas” y “alegrarme”
  • Verso 8: lo mismo entre “dolor” y “reírme”
  • Verso 10: lo mismo entre “olvido” y “recordado”

Obviamente, sería una mejor estrategia compositiva aparte de ser más fiel al poema, tratar su sentido expresivo general, pero como ejemplo, nos vale.
Resumiendo: al superponer artes, la que de las dos sea más capaz de expresar con rapidez un determinado enunciado, debe quedarse esperando a la otra, siempre que pretendamos que digan lo mismo. Obviamente, hay formas de superar este efecto, y ni siquiera se puede decir que esta ralentización sea en principio un problema, Pero las consecuencias para la estructura tanto del texto como de la música son serias.
Otro día, fuera de esta serie, me gustará realizar un artículo con cómo se enfrenta Bach en los corales a este problema. O cómo lo hacer los liederistas.. Pero para que vayan apareciendo más compositores por estas páginas, vamos a hablar hoy de Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa (1560?-1613).
Gesualdo, músico y asesino. Así comienzan casi siempre sus comentaristas, así que seremos fieles a la tradición. Encontrando en 1590 a su mujer en brazos de su amante, mató o hizo matar (ya veremos las razones de la confusión) a ambos. No voy a disculpar el asesinato por ser propio de la época —me atrevería a decir que incluso legal, que no moral o ético— ante caso similar, ni siquiera por encontrarnos en la Italia de los Borgia, pero la sombra que ha arrojado sobre su obra se me antoja desproporcionada.
Es el caso que Gesualdo era feo y huraño, y su esposa, bella y gentil, con lo que inmediatamente comenzaron a escribirse coplillas y novelas pintando el adulterio de su esposa como una necesidad, y a él como un perfecto monstruo al que se le atribuyen las mayores barbaridades. De ahí que cualquier información sobre su vida o costumbres haya de ser recibida con un grado de escepticismo. La indignación popular contra Gesualdo fue tan grande que en alguna ocasión hubo de pedir protección, durante el resto de su vida. No diré que no sea merecido —aunque me extraña que no tantos años antes la cadena de asesinatos de los Borgia no levantara el mismo clamor—, pero eso no debe interferir con la valoración de su música. Bien decía Concepción Arenal: “odia el delito, compadece al delincuente”.
El caso es que Gesualdo, en un momento de contrapunto, fue un compositor con imaginación armónica. En un momento que buscaba el consenso entre procedimientos, fue original. El barroco hubiese sido otro si se hubiese seguido su estela y no la de Monteverdi. Nos ha ido bastante bien así, pero ¿quién sabe lo que nos hemos perdido?
El príncipe de Venosa adoraba los figuralismos (que es como llamamos por aquí a la anteriormente aludida pintura de palabras). En toda su música secular muestra la mayor preferencia por la poesía con elementos fuertemente contrastados, para poder pintarlos musicalmente. Esto le lleva a atrevimientos armónicos que no volveremos a ver hasta el romanticismo, o, en algunos casos, mucho más allá.
itene1.jpg
Me ha costado mucha fuerza de voluntad no poner la partitura completa, pero hay que pensar en los que no tienen banda ancha. Me enmiendo poniendo la versión midi completa, aunque no le hace justicia en absoluto.
En este ejemplo, mientras el texto dice “id, mis suspiros” observamos una pausa antes y despues del “sus” de suspiros, aparte de una armonía bien inhabitual para la época. Reflejo perfecto de un suspiro (por cierto, que no le importa perder la corrección lingüística de la palabra para conseguir el efecto musical). De la misma forma, cuando dice “precipitad”, las voces se precipitan descendentemente. “El vuelo”, la velocidad se duplica y el camino de cada voz es ascendente.
Esta siguiente partitura sí se la voy a dar completa. Les encomiendo que analicen el texto en el mismo sentido. Si quieren comentar algo, ya saben que abajo pueden.
Se escucha aquí.
Deh.jpg

Sobre el Autor

CarlPhilipp

Eterno compositor, profesor y armonista.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/10/musica-y-lenguaje-3/

5 comentarios

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  1. Marcela

    Enrique: desde argentina vuelvo a escribirte para decirte que tus artículos son muy didácticos y que los usaré como textos en una materia que dicto en un conservatorio provincial. Por supuesto, citaré tu autoría.
    Te pido, nuevamente, algún artículo ejemplificador de figuras musicales pues sobre retórica y música tengo bastante información.
    Verás: en esta región de mi país, no hay demasiada información sobre el tema (quizá, ninguna) y todo lo que puedas aportarme me sería de gran utilidad. Desde ya, felicitaciones por los artículos y gracias.

  2. Carl Philip

    Bienvenida Marcela. Encantado de que mis artículos te sean de utilidad. Los artículos de retórica llegarán, pero no podrá ser pronto. En estos momentos tengo alguna sobrecarga de trabajo. Gracias por tus palabras.

  3. marcela

    hola,Enrique: soy la misma Marcela, solamente que cambié mi direc. de correo eléctr. quería comentarte que encontré artículos de mucha utilidad en internet sobre figuras retóricas así que desisto de mi pedido de hace tiempo atrás.
    Creo que te escribí también hace unos meses porque tengo las siguientes dudas, algo clarificadas por la colaboración de un gran misicólogo, pero sin llegar a encontrar el punto de contacto entre las “pinturas de palabras” o “madrigalismos” y las figuras retóricas.
    Podría sintetizarse en lo siguiente: a través de las figuras retóricas se pretendía hacer un paralelismo entre la letra y la música, es decir, una pintura de palabras?
    Otra pregunta es: las pinturas de palabras siempre se basan en fig. retóricas?
    La última pregunta: si bien la teoría de los afectos y la música retórica van por carriles distintos, ¿también se pretendió conmover, emocionar en el barroco a través de las fig. retóricas o de los madrigalismos?
    Espero que tengas tiempo para contestar todas estas respuestas, te lo agradeceré muchísimo. sé que te robaré tiempo precioso. Saludos y suerte.

  4. agueda

    olA me a parecido mu bien los textos estos escritos pero me gustaria saver si sabeis de alguna pagina q me ayude a acer una didactica de una clase de musica pero enfocada en la lengua o sea enseñarles a los niños musica y al mismo tiempo lenguaje es para un trabajo os lo agradeceria muxo si pudierais ayudarme gracias el trabajo es pa principios de enero

  5. ELIZABETH

    Hola,Me ha sido de gran utilidad su primer articulo,soy maestra de jardin de niños y mi peticion es igual a la de Marcela con fecha 19 de febrero del 2007. Le agradecería su valioso apoyo. gracias.

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