Oct 04 2004

Música y lenguaje (1)

Plan de la serie. Valoración del uso del “primitivismo” como analogía con los orígenes de la música. Especulaciones.


Si en algún momento vamos a charlar por aquí de la retórica en la música del barroco —y en otras épocas, por qué no—, quiza necesitemos comenzar por saber algo de las relaciones entre la música y el lenguaje. Si no surgen contratiempos, el plan será:

  1. Especulación sobre la influencia del lenguaje en los orígenes de la música (el presente artículo).
  2. Ejemplos del lenguaje dando forma a la música.
  3. Ejemplos de música liberándose, total o parcialmente, de lo lingüístico.
  4. La imposibilidad de traducción entre medios diferentes. Resultados en las artes.
  5. Música y narrativa.

Con esto espero teneros entretenidos un par de semanas.
Nada podemos saber sobre los orígenes de la música. Emplear la idea de examinar las producciones de pueblos “primitivos” y extrapolar a partir de ahí, es un acto de desprecio cultural condenado al fracaso. Esas culturas “primitivas” tienen a menudo ricas tradiciones musicales —las polirritmias de los pigmeos akka vienen a la mente, sin ir más lejos—. Por otro lado sería necesario definir de alguna forma qué constituye primitivismo, problema cuya dificultad pensé incluso en delinear en este artículo y que abandoné al llevar un par de páginas escritas sin acercarme al centro del asunto. Resumiré mi opinión diciendo que en el aspecto creativo no creo posible establecer un baremo con mínimas garantías de fiabilidad, y que, en todo caso, ningún pueblo deja de tener una historia larga —el homo sapiens lleva unos milenios dando guerra—, con lo que lo primitivo, en el sentido estricto de primigenio queda fuera de nuestro posible estudio. Otra cosa, también difícil pero posible, sería valorar tipos de complejidad.
Sin acceso al conocimiento de cómo nació la música, todo lo que podemos hacer es especular de la forma más informada posible. No dispongo de datos que demuestren que se haya dado una cultura musical en la historia que no disponga de canciones. Sí que los tengo de culturas con poco o ningún uso de instrumentos. Quizá eso apunte a la idea de que la música y lo vocal, y por ende lo lingüístico estén, como mínimo, interrelacionados.
Muchas han sido las teorías al respecto. Qué la música colabora en la creación del lenguaje, que el lenguaje colabora en la creación de la música, que no tienen que ver… Sobre la biología del asunto, aquí tenéis una página en que se consideran algunas de las teorías al uso, y se da una lista de vínculos.
Más afortunada puede ser la especulación sobre el desarrollo de la música. Una característica de ésta es que no ha sido concebida para transmitir contenidos concretos, por lo que la única manera de comunicarse acerca de ella es empleando otro canal de comunicación. Una idea tan sofisticada como el uso de una partición regular del tiempo como base de un sistema notacional, necesitaba, entre otras cosas, de la invención de la escritura para ser efectiva. Así, obviamente, en los primeros tiempos en que se intercambiase información sobre música, tuvo que ser por medio del lenguaje. Esto crearía desde el principio una fuerte dependencia entre ambos medios. De hecho —anticipando lo que llegará a ser otra serie—, en Occidente no llegamos a tener una terminología analítica autosuficiente hasta bien entrado el clasicismo, por lo que se empleaban como guía las nomenclaturas de la retórica.
Volviendo a la especulación sobre los orígenes, hay también que tener en cuenta que crear de la nada una música con un compromiso razonable entre la variedad y la unidad es una tarea prodigiosa, que me parece improbable que se pudiera llevar a cabo sin haber realizado grandes cantidades de intentos fallidos. Pero, claro, lo malo de los intentos fallidos es que tienden a resultar muy poco estimulantes como para seguir con ellos largo tiempo. Caben dos hipótesis como explicación, o la más razonable de que ambas tuvieran que ver:

  1. La música toma prestada su forma de la de la lengua hablada, apropiándose de sus pausas, cadencias, ritmos, etc… Analogías que pueden apoyar esta idea las tenemos: en la producción occidental, que hace esto hasta el Renacimiento —y de forma esporádica hasta nuestros días—; en la tradición hindú, cuya métrica es tan fuertemente dependiente del texto que tiene un concepto aditivo del ritmo; y, en general, en la música vocal de cualquier cultura. Ya tendremos ocasión de abundar en este tipo de relaciones.
  2. La música aparece como subproducto de una búsqueda distinta, que, siendo sonora, tiene casi por necesidad que estar ligada al lenguaje hablado. Como analogías: la comunicación en África con los tam-tams, que frecuentemente tratan de imitar el contenido silábico de lo que se pretende decir; o los divertidos juegos musicales de los inuit (a los que por aquí llamamos esquimales).

Obsérvese que en ningún momento he dejado de hablar de analogías. Por lo expuesto al principio de este artículo nunca podríamos considerarlas pruebas y apenas ejemplos. En todo caso, todas ellas sugieren que la relación entre música y lenguaje tuvo que existir en algún momento.
Las pruebas por omisión nunca son elegantes y casi nunca son pruebas. Con todo, no me resisto a comentar que en todos los casos que conozco de pueblos con una tradición rica puramente instrumental, hay desarrollada una elaborada teoría musical que sirve para independizar la música del lenguaje.
En fin, aquí acaba lo especulativo: en el próximo artículo trataremos de ejemplos concretos.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/10/musica-y-lenguaje-1/

2 comentarios

    • marcela on 9 noviembre, 2005 at 0:54
    • Responder

    ¿Tus comentarios se basan en las teorías de Molino y/o Nattiez?
    El punto 2, no es muy claro. Podrías ampliarlo.

    • ALEJANDRA on 31 agosto, 2007 at 23:04
    • Responder

    pues pa mi se me ace k es buena idea sobre el lenguaje de la musica k es bonito aprender sobre ello i de las notas no me las se pues bye

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