Oct 25 2004

Boulez: un libro nuevo

Pequeño comentario del mismo.


Hoy he podido hacer una visita, que tenía pendiente desde hace tiempo, a una librería especializada en música que abrieron hace poco. Lamento que dar sus datos fuera caer en flagrante publicidad, porque el sitio y el trato me han encantado. Además, encontrar sitios donde vendan partituras es (moderadamente) fácil, pero libros de calidad sobre música es casi imposible. Siempre hay los dos o tres mismos títulos. Así que volveré a menudo.
Sí, lo confieso. Cayeron algunos libritos. ¿Alguien sabe si se pueden colocar estanterías en los techos? Un par sobre mitología y música, un encargo sobre Takemitsu y un librito breve sobre Boulez, bellamente titulado La escritura del gesto (Conversaciones con Cécile Gilly).
Su lectura me ha interesado mucho. Se centra mucho en su faceta como intérprete —un director también lo es—, e incluso cuando habla de su faceta compositiva se enfoca a menudo en los aspectos interpretativos. Es, en este sentido, un excelente complemento a los otros libros de un Boulez más joven, orientados hacia la técnica compositiva.
Llama la atención la humildad que muestra durante todo el libro, ejemplo que pudieran aprovechar gentes de mucha menor valía y mucha menos carrera por detrás. También su tono. Del Boulez tan lleno de ideas que salían dos por frase en su juventud, pasamos ahora a una expresión calma, serena y sabia. Bach nos conceda a todos madurar con tal hermosura.
¿Les parece a ustedes bien que comentemos algunos contenidos del libro? Frases muy cortitas, para estar dentro de los límites legales del “uso legítimo”.

Esta visión tremendamente compartimentada del conocimiento es grotesca y absurda, por no hablar de la injustificada arrogancia de unos tipos que se creen depositarios del patrimonio, que desconocen hasta extremos insospechados la música contemporánea y por quienes apenas siento respeto.

Ésta, sobre la compartimentación de conocimientos musicales. También la siguiente.

Pero que menos abunda, incluso hoy, son sin lugar a dudas los grandes directores musicales. Podemos contarlos con los dedos de una mano. Y por muchos motivos. En primer lugar, por falta de cultura. Apenas conocen la literatura musical en toda su extensión y se limitan a un repertorio restringido. En segundo lugar, por falta de gusto: carecen de la inquietud por descubrir, no saben intuir en qué puede convertirse una nota. En tercer lugar, porque es preciso saber gestionar artísticamente una institución de modo que, sin maltratar al público, podamos hacer que cobre conciencia de la evolución ineludible del lenguaje y la sensibilidad.

De mí se decir que cada vez que veo una programación de la temporada de una orquesta, me echo a temblar. O programan las sinfonías de Beethoven hasta el hastío —hay mucha más música, incluso del propio Beethoven, ya comenté en otro artículo que el repertorio habitual está siendo cada vez más restringido— o nos encontramos con conciertos sólo de estrenos. Eso cuando no se mezclan las dos tendencias. Hay excepciones, pero son demasiado pocas.

Es preciso decir que los directores que se presentan no tienen ninguna formación en el terreno de la música contemporánea; no es culpa suya, sino de los conservatorios o de las academias, que ofrecen una formación muy pobre en este sentido. Y me refiero al siglo XX en general.

Pues en este sentido no se cumple lo de Spain is different. Lástima. Quiero creer que un estudiante de, por ejemplo, literatura, no ignora la obra de Borges, Cortázar, Vargas Llosa… Garantizo que un estudiante típico de conservatorio sabe poco de Falla, Bartók, Stravinky… Y sólo hablo de los autores más antiguos del XX. No es su culpa. Vienen a que les enseñemos. A ver si alguien con mano en los planes de estudios pasa por este weblog y se da por aludido.

Si bien es algo excepcional que un científico posea una cultura musical sólida, es aún más excepcional dar con un músico cuya cultura científica también lo sea. Sería ilógico considerar estas proezas como la norma, y no bastaría una vida para empaparse de los conocimientos especializados que implican ambos universos

Lo que admiro, y se da, aunque en contadas ocasiones, es que un científico llegue a penetrar en la mente de un músico y entienda, no sólo lo que éste quiere hacer, sino también por qué quiere hacerlo, y que sea capaz de traducirlo en un sistema de pensamiento propiamente científico. Debería existir también un esfuerzo recíproco por parte de los músicos.

Quién lea habitualmente estas páginas, no se sorprenderá si digo que aquí suscribimos por completo este tipo de pensamiento. Un poco más al respecto:

…provocar un intercambio, no sólo de personas sino de culturas; debería existir una cierta actualización de las relaciones más genéricas entre la cultura científica y la cultura musical, en un determinado territorio común. Sea como fuere, no debemos caer en la ilusión de una transcripción exacta de un campo al otro; como quiera que los parámetros de ambos están delimitados, la literalidad de semejante transcripción no es convincente, y acumula los riesgos de lo superficial y de lo absurdo.

Hablábamos no hace tanto de la imposibilidad de traducir artes. Es claro que traducir ciencias representa al menos los mismos problemas. Es justamente mi máxima objeción a determinados usos analíticos y compositivos que pretenden emplear razonamientos matemáticos, biológicos, físicos o filosóficos sin una formación suficiente en esos campos. Otra cosa distinta es el uso creativo de analogías, que, mientras sean fértiles, es siempre válido.
Por poner un ejemplo —hay miles—, me parece que hablar de la PC (pitch collection) [0, 2, 4, 5, 7, 9, 11] en lugar de la escala mayor es un caso de cientifismo mal encaminado. La prueba es que han acabado por ponerle un número. Hay muchos casos en que hablar de una escala en términos de su vector interválico resulta claro y útil. Pero más que una taxonomía de escalas o modos necesitamos una clasificación funcional de los mismos, de la forma de usarlos, y esa no vendrá de sus vectores, sino de otras características, que son también estudiables.
En cambio, lo que me encantaría es que el mundo de la música, al menos el de la teoría musical y el análisis, abrazara el método científico. Nada de verdades absolutas, cualquier teoría puede y debe sustituirse por otra que explique mejor los mismos hechos, sobre todo si además explica otras cosas, y basar las conclusiones en pruebas sólidas, no en el carisma personal o la fama del proponente. Ya habrá quien me haga pagar este comentario o piense que con ello desvirtúo la pureza del arte. Todo por no ponerse a mirar la definición de método científico. Para mí, ninguna disciplina moderna puede permitirse el lujo de ignorarlo, no al menos sin grave peligro de su credibilidad y posibilidades de expansión.

El repertorio del siglo XX no suele aparecer en muchos programas, una de las razones de la hostilidad que suscita en ocasiones la música actual. ¿Cuántas veces una pieza como el opus 16 de Schönberg se interpreta a lo largo de una temporada? Prácticamente ninguna. También es culpa de los directores de orquesta, que siempre dirigen el mismo repertorio, Me parece lamentable que, para muchos, el repertorio se detenga en Mahler. ¡Hace treinta años, nadie conocía a Mahler!

No podría estar más de acuerdo.
Bueno, otro día hablamos más de Boulez.

Enlace permanente a este artículo: http://enriqueblanco.net/2004/10/boulez-un-libro-nuevo/

16 comentarios

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    • Carlos on 25 octubre, 2004 at 20:01
    • Responder

    Es bastante casualidad que hables de Boulez, cuando yo empecé el jueves pasado a leer “puntos de referencia” en la biblioteca de mi universidad 😀
    Aqui en Las Palmas tenemos una de esas excepciones. Desde siempre se ha apostado por un programa variado, se echa de menos algo de barroco (suele programarse de haydn en adelante), pero algo es algo.
    De todas formas esta temporada es mas diferente todavía, se ha nombrado a Pedro Halffter como director despues de un tiempo sin director titular, y el programa tiene aun mas novedades (¡¡Tocan el requiem de takemitsu!! ¡¡yuuju!! xD), tengo curiosidad por saber cual es la reaccion de la gente, ya que ese es el unico fallo. La incorrecta actitud del publico.
    Mucha gente va a los conciertos a sentarse en una butaca y mirar una orquesta, es facil detectarlos, van exageradamente arreglados, se makillan mas que una puerta… en fin q eso parece antes la gala de los Oscars q otra cosa, y temo que Marco, Britten, Takemitsu, De Pablo y Berg no son para esa gente lo suficientemente glamourosos 😛
    Que Dios nos pille confesaos….
    De todas formas no veo tan mal el estado de las orquestas en España, hay q tener en cuenta que la Joven Orquesta Nacional de España ha participado en el Festival de Música Contemporanea de Alicante. Que una orquesta de Bilbao estrenará (si no lo ha hecho ya) “Quotation of a dream”, hace dos años intente ir a Madrid en junio para ver a Penderecki dirigiendo su concierto para 3 cellos. Audiciones de “Erwartung” son comentadas mas de una vez en Audioclasica…
    En cuanto a lo de la ciencia y la música, no conozco mucho sobre el tema. Mi experiencia personal se reduce mas bien a las matrices, es facil de usarlas pq pueden usarse sin implicarse en relaciones numericas y algebraicas q confronten con el uso de notas y otros elementos musicales.
    Se han dicho burradas sobre el musico frances, desde que no acepta ningun sistema q no sea el post-serialismo (por esa regla de tres no abarcaria tantos autores como director de orquesta no?), hasta que es una figura arrogante.
    Luego está la etiqueta de “dificil” que se le asigna a su música; he escuchado fragmentos de “repons”, “el martillo sin dueño” y “anthemes 2” y no me parecen para nada inaccsesibles..
    Fue bueno hablar de boulez, ¿para cuando un dia que hablemos de Crumb para hacer tiempo hasta la llegada de Xennakis? ^_^

  1. Pues te felicito, y contigo, a todos los canarios. De todas formas, lo del público se explica: falta un proceso de normalización del repertorio, sin el que, por ejemplo, Takemitsu va a parecer un Debussy rarito, de la misma forma que sin ese proceso de normalización en el repertorio habitual, Brahms parececería un Händel rarito. Que es más o menos el sentido de los comentarios del amigo Pierre.
    No sólo se han dicho burradas sobre él sino que fue detenido por los atentados del 11-S. La anécdota es tan triste que ahora mismo no me apetece contarla, en otro momento, quizá. Arrogante: no lo creo. Que defienda cumplidamente sus opiniones es otra cosa. ¿Dificultad? Obra por obra, pocas superan la de una fuga, si es que uno se molesta en escuchar fugas, como antónimo de simplemente dejarlas sonar.
    Xenakis, pronto, quizá antes de lo que esperaba. Crumb, dame una excusa y puede ser incluso más pronto, lo tengo mucho más estudiado, desde que en un viaje a Londres encontré la práctica totalidad de sus partituras a precio de saldo. Cosa que —ay— no ocurre ni con las de don Iannis ni las de don Pierre, de quiénes apenas tengo media docena de cada.

    • Carlos on 27 octubre, 2004 at 17:21
    • Responder

    Lo del 11-S no lo sabía (espero que algun dia lo cuentes ;)) lo que si se es que a Stockhausen le paso algo relacionado con esa fecha. Es largo de contar y cada vez que leo sobre el tema me encuentro una version distinta.
    ¿una excusa sobre Crumb? Regalale un par de articulos para su cumpleaños 😀

  2. Para el cumpleaños de Crumb falta casi un año, mejor otra excusa. 😉
    Lo del 11-S. En su juventud, Boulez escribió un artículo en que se decía que “había que volar todos los teatros de la ópera”. Eran los 60, en que todo el mundo decía cosas así. Había un contexto, en que se entendía que el motivo era el mal que ciertas costumbres de la programación de ópera hacían a la música. Bueno, el caso es que el 12 o 13-S, Boulez, en Suiza, llega a su hotel, tras dirigir un concierto, y encuentra a dos guardas, que por aquella declaración, le tienen por sospechoso de terrorismo. Pasó la noche en la cárcel.
    Mucho peor es lo de Stockhausen. Le entrevistaban sobre su ópera Licht, en la que uno de sus personajes es Satán —un Satán alegórico, claro, la simbología de Stockhausen llevaría bastantes páginas para contarla—. Un periodista, fuera de contexto, le preguntó por si creía en las obras y presencia de ese diablo metafórico que empleaba en su obra. Stockhausen, en lugar de decirle las cuatro cosas que merecía la pregunta, contestó que ahí estaban los atentados del 11-S.
    Titulares del día siguiente: “Stockhausen dice que los atentados del 11-S son una obra de arte”.
    Ese titular le costó a Stockhausen multitud de conciertos, conferencias y alumnos, ya apalabrados. Teniendo en cuenta que ha elegido un estilo de vida pobre, fuera de los círculos artísticos y editoriales habituales, en imitación del Juego de los abalorios de Hermann Hesse, el daño causado le ha hecho pasar situaciones de auténtico apuro físico, sin contar con el odio inmerecido que ha tenido que sufrir. Puedo contar más, pero esa malicia me enferma—la del periodista, claro—.
    Algo más de un año después, logró que los tribunales determinasen que el periodista había sido malicioso y que se diera una retractación. Pero el mal es casi irreparable. La gente sigue considerando que es un compositor que apoya a los terroristas, y que todos los creadores son así. No hace mucho un artículo del Mundo citaba el caso, junto con el del famoso niño ahorcado para decir que cualquiera que pinte, escriba o componga es una especie de piltrafa.
    Lo que no deja de recordarme que cuando asistía al estreno de La señorita Cristina, de Luis de Pablo, para mi gusto la más hermosa ópera jamás escrita en castellano —la ví cinco veces, no es comentario casual— , alguien del público pedía la cárcel para don Luis, porque no le gustaba la música. Mira que puedo haber leido libros malos, encendido la televisión —nunca una buena idea—, o ver los cuadros que venden en el Corte Inglés, y nunca se me ocurrió pedir la cárcel para su autor, y eso que en algunos casos podría estar casi justificado.
    Hay gente que odia a los creadores. Entiendo que algunas cosas puedan no gustar, pero arruinar la vida de alguien, pedir la cárcel para alguien o cosas así, por el mero hecho de crear me resulta despreciable.
    Quién quiera documentación, que la pida. Menos de la anécdota de Luis de Pablo, en google anda el resto.

    • Carlos on 28 octubre, 2004 at 0:29
    • Responder

    Creo que se debe a la sensacion de impunidad que rodea al creador. El hecho de componer 4´33´´ y que el Cage se quede tan ancho (hablando desde un punto de vista del carcelero de artistas :P) suele generar reacciones de odio bastante desproporcionadas…
    No llega a ser la típica opinión de emitir un falso jucio estético, sino mas bien una reminiscencia de la inquisisión española.
    ¿Luis de Pablo en la CARCEL? Pero si yo oí “Figura en el mar” y me encantó……. :S

  3. Pues creo yo que los casos que he contado poco hablan de impunidad. Y ¿cómo no te iba a encantar?, si es una maravilla.

    • Carlos on 2 noviembre, 2004 at 18:27
    • Responder

    Estoy de acuerdo en eso jeje ;)el 26 de noviembre vendrá Tamayo aquí a dirigir “Tombeau” del maestro español.
    ¿De qué hablan esos casos si no es por impunidad? 🙂 Tengo curiosidad….

    • Carlos on 2 noviembre, 2004 at 18:31
    • Responder

    Estoy de acuerdo en eso.. jeje 😉
    Por cierto, el 26 viene aquí Tamayo a dirigir “Tombeau” del maestro español, ¿sabes algo de ella? Así anticiparme un poco 😀
    ¿Si no hablan de impunidad, que dicen entonces? Ay, tu ves mas cosas raras que yo; todavia me estremezco pensando que no hay profesores de música que no aguanten a Debussy :S

    • Carlos on 2 noviembre, 2004 at 18:40
    • Responder

    Estoy de acuerdo en eso.. jeje 😉
    Por cierto, el 26 viene aquí Tamayo a dirigir “Tombeau” del maestro español, ¿sabes algo de ella? Así anticiparme un poco 😀
    ¿Si no hablan de impunidad, que dicen entonces? Ay, tu ves mas cosas raras que yo; todavia me estremezco pensando que no hay profesores de música que no aguanten a Debussy :S

  4. Pues hombre, impunes, precisamente, no quedaron ni Stockhausen ni Boulez, como he contado. Y tampoco parece necesario que se les castigara, ni a nadie, por sus obras. Se puede símplemente no estar de acuerdo.
    Y, Carlos, hay profesores de música que no aguantan a Bach. Hasta los hay que no aguantan la música. Increíble, lo sé. Pero no te miento.

    • Vailima on 3 noviembre, 2004 at 15:29
    • Responder

    Me estáis poniendo la piel de gallina. Francamente entro al trapo (estilo Palimp) por la alusión a Cage. Es público que no es santo de mi devoción y ya lo dije en su día. Pero una viviendo en el País Vasco ya está escaldada con tanta violencia e intolerancia.
    El hecho de que haya profesores de música a los que no les guste la música no me pilla por sorpresa. Por experiencia sé que hay profesores de literatura que no les gusta la literatura (que no les gusta ni leer).
    Tendremos que seguir luchando por la dicotomía que persigue al ser humano. Ser una bestia o no serlo.
    Un saludo a los dos.

  5. Vailima, Cage no es santo de tu devoción, y un día, si quieres, lo discutimos o hasta escribo un post sobre él —te debo uno y medio—. Pero, con todo y que tu opinión sobre él es clara y firme, sólo te metes con su obra, en forma concisa y concreta. Me parece de lo más respetable. Disintiendo así de la gente, hasta ganarás amigos —uno por estas páginas, al menos—.
    Personalmente, hoy, tres de noviembre de 2004, día en que es difícil. poco creìble, y áspero manifestar estas opiniones, digo que, en la medida que pueda, elijo no ser una bestia y elijo ser miembro de una civilización. La civilización existe, en serio. Y se empieza a vislumbrar, pero no en estados ni sistemas políticos.

    • Vailima on 4 noviembre, 2004 at 17:32
    • Responder

    Pues nada, te recojo el guante así que cuando quieras ese post de Cage. Hay veces, muchas, que esta especie nuestra me parece una mierda. También he de decir que, afortunadamente, otras muchas me siento orgullosa de formar parte de ella.
    p.d. El medio post que dices que me debes… ya pensaré.

    • Carlos on 5 noviembre, 2004 at 18:20
    • Responder

    Por cierto Vailima, ¿te gusta la música de Crumb?

    • llimi on 7 diciembre, 2007 at 22:58
    • Responder

    el 11-s es la mayor obra de arte de todos los tiempos…la gran performance humana…for shure my friends.

    • Marimar on 12 junio, 2008 at 13:16
    • Responder

    Quisiera que alguien me contase algo del “Martillo sin dueño de Boulez” y que me lo enviase a mi correo.

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