En la web de TioPetros leo un artículo estremecedor sobre abusos a un niño de 14 años, propiciados y consentidos por sus maestros. Tales abusos llevaron a su suicidio. Copiaría el texto de la web y lo pondría aquí. Pero me da un espeluzno sólo de pensar que había profesores que eran padres de los niños responsables. Ni buenos padres ni buenos profesores. Ni buena gente. Alguna vez he discutido con otros compañeros sobre tomar medidas en estos casos, lo que se ha traducido en que amonestase yo a los alumnos sin apoyo. Pero con cierto resultado.
Soy profesor. Muchos de los que leéis este weblog seréis o sois profesores. Pido perdón a la familia de la víctima en nombre de los que nos tomamos en serio que enseñar es también educar.
Este weblog se enfoca sobre todo en música contemporánea. Cuando Boulez, alumno de Messiaen, le dedica un artículo, lo titula La omnipotencia del ejemplo.
Profesores: seamos ejemplares, en el sentido de dar ejemplo. O al menos no ignoremos comportamientos como los que se describen en el artículo de marras.
sep 29 2004
Vergüenza
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6 comentarios
Vailima
30 septiembre, 2004, a las 13:49 (UTC 2) Enlace a este comentario
Francamente resulta aterrador. Los que actúan y los que miran en silencio. Hondarribia es el pueblo donde nací, mi pueblo. Pero esto mismo ocurre, por desgracia, en otros muchos lugares.
Nos estamos acostumbrando a mirar sin observar, como si la vida pasara a nuestro alrededor ajena a nosotros mismos. Vivimos en una sociedad más interesada en chorradas del corazón que no nos incumben que en lo que transcurre en nuestro entorno inmediato. Somos una especie atroz en la que prima el hijoputa, el insulso y el memo. Para mi consuelo, también sé que en esta especie de mierda a la que pertenezco hay individuos que la engrandecen. ¡Eso sí que es tener mérito!
Por cierto, mi cuñado, hermano de Tio Petros, tuvo el placer, honor … de conocer a Messiaen un mes antes de su muerte. Tocaba para una misa. Y así como le temblaban las piernas cuando bajaba las escaleras del órgano una vez finalizada la misa, para la música que interpretó utilizó unas manos jóvenes y ágiles. De genio.
Un saludo
Carl Philip
30 septiembre, 2004, a las 15:32 (UTC 2) Enlace a este comentario
Yo a la que he tenido la fortuna de escuchar en directo es a Ivonne Loriod, su mujer. Y tengo que decir lo mismo. Es increible la presencia pianística que tiene.
Carlos
30 septiembre, 2004, a las 21:01 (UTC 2) Enlace a este comentario
Aki en Canarias, lo mas miserable de nuestra sociedad son los independentistas, tanto los activos, q son esos jovenes ignorantes q pintan “godos fuera” en las paredes, como los pasivos, q ponen mala cara a los peninsulares.
Aun peor puede ser q un profesor sea de este tipo, recuerdo bromas del tipo “ud. es peninsular? espero q no”. o hablando de los niños vascos “los niños vascos verdad? tan buenos (en un tono ironico) los vascos son todos unos asesinos!” :-S
Otra cosa q recuerdo fue q cuando los mayores abusaban de mi (tendria 5 o 6 años), cuando m dirigia a los profesores m decian “niño vete a jugar por ahi” antes de q yo pronunciara palabra alguna.
Esta claro q no son casos puntuales, todos sabemos si no es en experiencia propia de un amigo, o un conocido o un familiar
Carl Philip
30 septiembre, 2004, a las 21:37 (UTC 2) Enlace a este comentario
Personalmente he padecido malos profesores. Baste decir que estudié con curas. He visto tocamientos, he visto a profesores saltar sobre las costillas de alumnos y he visto a profesores incitar a la clase a pegar a otro alumno —era yo—, por su gesto extraño hasta que se descubrió que necesitaba lentillas y por eso hacía cosas raras con los ojos. Y de esa época tendría peores cosas que contar, pero mi biografía no interesa a nadie.
En mis años como alumno de conservatorio y después como enseñante, he visto lindezas similares, y alguna hasta peor.
Desde que creo tener uso de razón tengo la convicción de que esos comportamientos enmascaran la conciencia de la propia falta de valía del presunto profesor, que suele ocultarla bajo la capa de alguna convicción profunda propia, sea nacionalismo, sea que su forma de ver la vida es la mejor, sea el yoga o sea la convicción de que su instrumento es lo único importante en el mundo —y no es necesario que sea musical, cosas tiene el Bosco que pintar al respecto—.
Prefiero pensar en la media docena escasa de maestros magníficos que he tenido el privilegio de conocer. Un físico, que amaba las matemáticas con un amor sólo sobrepasado por el que tenía por la teoría atómica. Un chelista, que respiraba música. Un latinista, que se divertía tanto hablándo en latín que nos hizo darnos cuenta de que era grato, y quien por cierto debo mi larga historia amorosa con la música renacentista. Un contrapuntista, cuyo inmenso sentido del humor y la maravilla quedaban ocultos, pues “no decía su canción sino al que con él iba”. Un compositor, cuyo fuego, pasión, talento, ingenio y ganas de comunicar guarde Bach por muchos años. A ellos gracias por su ejemplo y enseñanza.
A los del otro tipo, lo peor que pueda pasarles. Y que sea pronto, antes de que desgracien más gente.
Carl Philip
30 septiembre, 2004, a las 23:09 (UTC 2) Enlace a este comentario
Nota importante: por deseo expreso de Vailima, que puede, si quiere, confirmarlo, he borrado un comentario suyo. A nadie importan las razones. De otra manera, y salvo casos flagrantes de “trollismo”, en este weblog se respeta la libertad de expresión y jamás serán borrados vuestros mensajes.
Vailima
1 octubre, 2004, a las 12:58 (UTC 2) Enlace a este comentario
Gracias.