Sep 29 2004

Fragmentos

Acerca de un canon de Haydn.


Alguna vez leí que un poeta francés mando una cuarteta a su amada. Tras la cuarteta, una disculpa: “perdóname querida, no tuve tiempo de hacerlo más corto”.
Hay veces en que obras extremadamente breves, relatos cortos, fragmentos en suma de arte de pequeña extensión, resultan extrañamente conmovedores.
Y Angélica Gorodischer, por boca de su personaje Trafalgar Medrano, cuenta:
Un plato complicado es engañador: en el fondo puede haber nada más que una buena receta y mucha paciencia. Pero si un pescado al horno con verduras cocidas está como para ponérselo delante a Su Majestad Serenísima el Emperador de la China sin peligro de decapitación o ahorcamiento, entonces la cocinera es una sabia y yo me saco el sombrero.
Todo lo cual no deja de ser una forma demasiado larga de decir que hay un sencillísimo canon de Haydn, de la humildísima clase de los canones infinitos al unísono, que me acompaña desde hace bastantes años, y que en estos días no deja de rondarme por la cabeza. Se titula Willst du immer weiter schweifen

Os recomiendo juntar cinco personas y cantarlo. Quién diría que con tan poco se consiga tanto.
Os pongo también un mp3, fabricado por mí mismo, bit a bit, así que es legal, bajadlo sin miedo. Lo malo es que los instrumentos son de bote y que mi ordenador necesitaría algún MegaHertzio más, de modo que hay algún saltillo. En absoluto es grabación representativa del efecto real.
Ya me contaréis si os gusta.

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2 comentarios

    • Vailima on 30 septiembre, 2004 at 13:53
    • Responder

    Bien, habrá que probarlo. Me limitaré a tres voces: la de T.P., la de mi hijo Iñigo y la mía. Ya te comentaré el resultado.
    Un abrazo.

  1. Tenías mucha razón ese canaon sencillo es hermoso
    si tienes otros me gustaría oirlos
    Milka

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